Confidencias

penabad57

Poeta veterano en el portal
Es un misterio la palabra que enhebra el tiempo.

Nombres ausentes, adjetivos que al pensarse
emiten un vaho dorado, el aura azul
de las personas que fuimos.

Se introduce en nuestra conversación un oscuro desliz,
una urdimbre que el aire de la voz, suavemente, rompe.

Estuvimos allí, en el entreacto de una canción-protesta,
en la obra proscrita por los curas negros,
leímos un libro sin hojas con la pupila común del instinto,
en un cine tu perfil sonreía al contraluz de un lienzo
en el que dos amantes adolescentes se besaban.

Recordar es poner alas al hastío,
fluyen las ciudades compartidas como imágenes en la piel
de la memoria, basta con deletrear su signo,
P-a-r-i-s,
a la vez,
con ese rumor de labios que seduce al silencio
en un presente sin luz.

Hoy hacemos pausas inútiles que rellenan el vacío de los vasos,
los ojos viven en su interior
la comedia insólita de los octubres florecidos,
son los minutos un rosal
que deja su aroma fugaz bajo la sed quebrada.

Enséñame la fotografía que nunca nos hicimos,
está en tu mente y está en la mía,
está en los sueños que enviudan del tiempo y del futuro.

Los sueños que son el motor intangible de la inocencia.
 
Última edición:
Es un misterio la palabra que enhebra el tiempo.

Nombres ausentes, adjetivos que al pensarse
emiten un vaho dorado, el aura azul
de las personas que fuimos.

Se introduce en nuestra conversación un oscuro desliz,
una urdimbre que el aire de la voz, suavemente, rompe.

Estuvimos allí, en el entreacto de una canción protesta,
en la obra proscrita por los curas negros,
leímos un libro sin hojas con la pupila común del instinto,
en un cine tu perfil sonreía al contraluz de un lienzo
en el que dos amantes desconocidos se besaban.

Recordar es poner alas al hastío,
fluyen las ciudades compartidas como imágenes en la piel
de la memoria, basta con deletrear su signo,
P-a-r-i-s,
a la vez,
con ese rumor de labios que seduce al silencio
en un presente sin luz.

Hoy hacemos pausas inútiles que rellenan el vacío de los vasos,
los ojos viven en su interior
la comedia insólita de los octubres florecidos,
son los minutos un rosal
que deja su aroma fugaz bajo la sed quebrada.

Enséñame la fotografía que nunca nos hicimos,
esta en tu mente y está en la mía,
está en los sueños que enviudan del tiempo y del mañana.

Los sueños que son el motor intangible de la inocencia.


Hay tantas maneras de hablar de historias y recuerdos....
Creo que elegiste una sublime para pincelar la nostalgia como si se tratara de fotografías vivas.
Maravilloso.
Un abrazo :)
 
Es un misterio la palabra que enhebra el tiempo.

Nombres ausentes, adjetivos que al pensarse
emiten un vaho dorado, el aura azul
de las personas que fuimos.

Se introduce en nuestra conversación un oscuro desliz,
una urdimbre que el aire de la voz, suavemente, rompe.

Estuvimos allí, en el entreacto de una canción-protesta,
en la obra proscrita por los curas negros,
leímos un libro sin hojas con la pupila común del instinto,
en un cine tu perfil sonreía al contraluz de un lienzo
en el que dos amantes adolescentes se besaban.

Recordar es poner alas al hastío,
fluyen las ciudades compartidas como imágenes en la piel
de la memoria, basta con deletrear su signo,
P-a-r-i-s,
a la vez,
con ese rumor de labios que seduce al silencio
en un presente sin luz.

Hoy hacemos pausas inútiles que rellenan el vacío de los vasos,
los ojos viven en su interior
la comedia insólita de los octubres florecidos,
son los minutos un rosal
que deja su aroma fugaz bajo la sed quebrada.

Enséñame la fotografía que nunca nos hicimos,
está en tu mente y está en la mía,
está en los sueños que enviudan del tiempo y del futuro.

Los sueños que son el motor intangible de la inocencia.


Tu inspiración arropa con ternura la vivencias guardadas en esa caja de bonitos sueños de los que no queremos desprendernos.
Me gusto mucho, cada detalle de tu confidencia poética, tu discurso atrapa
penab, muy gratamente. Saludos
 
Es un misterio la palabra que enhebra el tiempo.

Nombres ausentes, adjetivos que al pensarse
emiten un vaho dorado, el aura azul
de las personas que fuimos.

Se introduce en nuestra conversación un oscuro desliz,
una urdimbre que el aire de la voz, suavemente, rompe.

Estuvimos allí, en el entreacto de una canción-protesta,
en la obra proscrita por los curas negros,
leímos un libro sin hojas con la pupila común del instinto,
en un cine tu perfil sonreía al contraluz de un lienzo
en el que dos amantes adolescentes se besaban.

Recordar es poner alas al hastío,
fluyen las ciudades compartidas como imágenes en la piel
de la memoria, basta con deletrear su signo,
P-a-r-i-s,
a la vez,
con ese rumor de labios que seduce al silencio
en un presente sin luz.

Hoy hacemos pausas inútiles que rellenan el vacío de los vasos,
los ojos viven en su interior
la comedia insólita de los octubres florecidos,
son los minutos un rosal
que deja su aroma fugaz bajo la sed quebrada.

Enséñame la fotografía que nunca nos hicimos,
está en tu mente y está en la mía,
está en los sueños que enviudan del tiempo y del futuro.

Los sueños que son el motor intangible de la inocencia.
Brillante y melancólica narrativa final. Hermosas palabras enhebradas de nostalgia. Un saludo poético
 

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