Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dueto realizado por mi amiga Alma Taína y un servidor Alfredo Grajales Sosa
Al Dios del cielo le ruego
camine siempre contigo,
ofreciendote su abrigo,
hijo querido, a él te entrego.
No dejes tú para luego
lo que en verdad más importa,
en esta vida tan corta
la pureza es un decoro,
vale mucho más que el oro:
y hacia lo eterno transporta.
Las tentaciones soporta
el alcohol, es veneno,
de él no esperes nada bueno
solo pesares aporta.
A tu espíritu conforta
pero te pasa factura,
una inmensa desventura
si en sus redes has caído,
de tu familia el olvido:
pagarás con amargura.
Mantén siempre la cordura
y el orgullo en ti no siembres,
así serán tus septiembres
de una cosecha amplia y pura.
Que tus ansias de aventura
se aferren a lo divino
y encuentres en tu camino
amor genuino y sincero,
quien supo amarte primero:
haz de ese amor tu destino.
Ser honesto te conmino,
con pulcritud te conduzcas,
sanos sentimientos luzcas
que iluminen tu camino.
Siempre fuerte cual encino
y tu dignidad cual roca,
nunca salgan de tu boca
lo que herir pueda a un humano
imagínate, a tu hermano:
el dolor que le provoca.
Al Dios del cielo le ruego
camine siempre contigo,
ofreciendote su abrigo,
hijo querido, a él te entrego.
No dejes tú para luego
lo que en verdad más importa,
en esta vida tan corta
la pureza es un decoro,
vale mucho más que el oro:
y hacia lo eterno transporta.
Las tentaciones soporta
el alcohol, es veneno,
de él no esperes nada bueno
solo pesares aporta.
A tu espíritu conforta
pero te pasa factura,
una inmensa desventura
si en sus redes has caído,
de tu familia el olvido:
pagarás con amargura.
Mantén siempre la cordura
y el orgullo en ti no siembres,
así serán tus septiembres
de una cosecha amplia y pura.
Que tus ansias de aventura
se aferren a lo divino
y encuentres en tu camino
amor genuino y sincero,
quien supo amarte primero:
haz de ese amor tu destino.
Ser honesto te conmino,
con pulcritud te conduzcas,
sanos sentimientos luzcas
que iluminen tu camino.
Siempre fuerte cual encino
y tu dignidad cual roca,
nunca salgan de tu boca
lo que herir pueda a un humano
imagínate, a tu hermano:
el dolor que le provoca.