Angelie López Sánchez
Poeta recién llegado
Te toqué la cabeza
y seguí la forma de tu esqueleto.
Deslicé el cadáver de mis huesos
sobre tu piel.
Observé tu espalda pálida
como los ojos de un ciego.
Halé de tu trenza de cuero.
Aquella digna de ser exhibida
en un museo.
Intercambiamos salivas,
una infusión divina.
La saliva que salpica
como trompeta enfurecida.
Chocolate blanco
y canela sobre lienzo.
Derramo esta pasión
que llevo por dentro.
El vino en la mesa,
copas y velas.
La puerta entreabierta;
me iré volando bajo,
con el aire en mi garganta.
La espiral en mis entrañas.
y seguí la forma de tu esqueleto.
Deslicé el cadáver de mis huesos
sobre tu piel.
Observé tu espalda pálida
como los ojos de un ciego.
Halé de tu trenza de cuero.
Aquella digna de ser exhibida
en un museo.
Intercambiamos salivas,
una infusión divina.
La saliva que salpica
como trompeta enfurecida.
Chocolate blanco
y canela sobre lienzo.
Derramo esta pasión
que llevo por dentro.
El vino en la mesa,
copas y velas.
La puerta entreabierta;
me iré volando bajo,
con el aire en mi garganta.
La espiral en mis entrañas.
ninja poéticus. Mi crítica constructiva es que usted está muy bien construida. El rojo le queda e s t u p e n d o.
Y el poema es hermoso.