haymaq
Poeta recién llegado
CCXLI
Hoy siento bendición sobre mi vida,
hoy escribo la gloria de vivir
en el honor del bravo resurgir
de la gracia que tuve por perdida.
Hoy ignoro el dolor de aquella herida
y lucho por vencer en el latir;
hoy cada tecla es duro combatir
por regresar al punto de partida.
Hoy la gracia gobierna lo carnal
y revela lo oculto para el hombre,
el corazón abierto a lo bendito.
Canta en la oculta rama aquel pardal
pequeño de terrible y gran nombre
que solo por fervor está descrito.
CCXLII
Elias es mi nombre lo confieso
soy solo un ser humano igual a todos,
sin nada de especial de todos modos
escribo en el silencio que profeso.
Espero haber logrado algún progreso
que compita en el arte de recodos
cubiertos de poesías por periodos
sin tiempo ni lugar en su proceso.
Soy solo un peregrino en esta vida
que es solo tres segundos de presente
para ser gladiador al contratiempo.
Se ven los cardenales de la herida
en esta eternidad de nuestra mente,
la eternidad es mucho para el tiempo.
CCXLII
Y es que es eternidad lo que yo vivo
en el teclear indómito del ave
que es gladiador, cruzado y no lo sabe,
que es piloto y de cruz veraz cautivo.
Es la cruz mi motor y mi motivo
para luchar en esta guerra grave
bajo el estruendo sordo de la nave
en cada resonar de lo que escribo.
No quiero abandonar esta tarea
y no voy a negar esto que soy:
sonetista aguerrido y en pelea.
Y quiero establecer esto que estoy
construyendo al vigor de la odisea
de enfrentar con coraje solo el hoy.
Hoy siento bendición sobre mi vida,
hoy escribo la gloria de vivir
en el honor del bravo resurgir
de la gracia que tuve por perdida.
Hoy ignoro el dolor de aquella herida
y lucho por vencer en el latir;
hoy cada tecla es duro combatir
por regresar al punto de partida.
Hoy la gracia gobierna lo carnal
y revela lo oculto para el hombre,
el corazón abierto a lo bendito.
Canta en la oculta rama aquel pardal
pequeño de terrible y gran nombre
que solo por fervor está descrito.
CCXLII
Elias es mi nombre lo confieso
soy solo un ser humano igual a todos,
sin nada de especial de todos modos
escribo en el silencio que profeso.
Espero haber logrado algún progreso
que compita en el arte de recodos
cubiertos de poesías por periodos
sin tiempo ni lugar en su proceso.
Soy solo un peregrino en esta vida
que es solo tres segundos de presente
para ser gladiador al contratiempo.
Se ven los cardenales de la herida
en esta eternidad de nuestra mente,
la eternidad es mucho para el tiempo.
CCXLII
Y es que es eternidad lo que yo vivo
en el teclear indómito del ave
que es gladiador, cruzado y no lo sabe,
que es piloto y de cruz veraz cautivo.
Es la cruz mi motor y mi motivo
para luchar en esta guerra grave
bajo el estruendo sordo de la nave
en cada resonar de lo que escribo.
No quiero abandonar esta tarea
y no voy a negar esto que soy:
sonetista aguerrido y en pelea.
Y quiero establecer esto que estoy
construyendo al vigor de la odisea
de enfrentar con coraje solo el hoy.
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