Carlos R. Ruiz González
Poeta asiduo al portal
Corazón volcánico.
¿Dónde quedaría la blanca nube
que equilibraba y acompañaba
el paisaje de la blancura de la nieve
que posaba en las alturas del el volcán?
que equilibraba y acompañaba
el paisaje de la blancura de la nieve
que posaba en las alturas del el volcán?
El destino lo tenía todo planeado,
ni tú, ni yo, ni nadie pudimos evitarlo;
tomaste otro camino sin dudarlo
¿por qué?, ¡no era lo que habíamos soñado!
ni tú, ni yo, ni nadie pudimos evitarlo;
tomaste otro camino sin dudarlo
¿por qué?, ¡no era lo que habíamos soñado!
Después de tres mil quinientos días soleados,
adornados con las copas de los árboles
y los campos verdes y floreados,
el paisaje ha sido visitado por los males.
adornados con las copas de los árboles
y los campos verdes y floreados,
el paisaje ha sido visitado por los males.
¡Ardiente corazón!...
¡Dejaste en ruinas la belleza
después de la erupción!
¡Dejaste en ruinas la belleza
después de la erupción!

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