Te lo he preguntado
hace un rato nomás,
y vuelvo a hacerlo:
¿Cómo sucede ese milagro?
Salpicar tu espalda con mis besos
buscando tu boca con la mía,
explorar la geografía de tu cuerpo:
sin descanso.
Encontrar la sorpresa inesperada,
la unión de las almas, enlazada,
la comprensión mutua, el cuidado:
una caricia.
Tus ojos verdes que me exploran,
tus manos hábiles que reclaman,
hasta beber la savia de la fuente:
la entrega
Acabo de dejarte y en los dedos
persiste el terciopelo de tu piel,
y tu olor de hembra en celo:
se eterniza.
Tuve que llegar a este recodo de mi vida,
para comprobar que las mejores cosas
ocurren cuando menos te lo esperas.
¿Cómo es que sucede ese milagro?
Dame la respuesta, revélame el misterio,
te lo ruego, responde a mi pregunta.
Dime que no son cosas que suceden
así como al azar, como si nada;
que necesito renovar una vez más
la maravilla, la alegría indescriptible
de recibir a tu lado, un nuevo día.
Mi homenaje, mujer de los ojos color del tiempo y el alma pura.