Cinarizina
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Te esperé el primer día
en un paisaje lleno de ti,
pensaba en lo que dirías
en aquella primera tarde,
que era más agonía que alegría.
Después, otra y otra tarde,
de todas mis tardes te adueñaste,
de mis noches y de mis auroras,
de mis alegrías, de mis versos,
de mi espacio y de mi tiempo.
Como al sol de la mañana
a ti me fui acostumbrando,
era tan tuyo todo lo mío...
A ratos me sentí más tú que yo,
entre claro y oscuro
se perdió la diferencia
y ya no extraño tu presencia.
Te esperé el primer día
en un paisaje lleno de ti,
pensaba en lo que dirías
en aquella primera tarde,
que era más agonía que alegría.
Después, otra y otra tarde,
de todas mis tardes te adueñaste,
de mis noches y de mis auroras,
de mis alegrías, de mis versos,
de mi espacio y de mi tiempo.
Como al sol de la mañana
a ti me fui acostumbrando,
era tan tuyo todo lo mío...
A ratos me sentí más tú que yo,
entre claro y oscuro
se perdió la diferencia
y ya no extraño tu presencia.