Interesante tema el que ha surgido. Por un lado, el nivel de exigencia a que se obliga a uno mismo. Alguna vez me he tomado demasiado en serio y he sentido ese bloqueo por miedo a no estar a la altura y pensar que nada de lo que se me ocurría era lo sufiecientemente bueno. Pero, luego, me di cuenta de que no era para tanto. Leyendo a otros muchos tuve una cura de humildad y cada vez me importa menos la calidad de lo que escribo y más el pasármelo bien mientras lo hago.
En cuanto al nivel que se le debe a la poesía, te dejo este poema que se me vino a la mente al pensar en ello.:
CONTRA-ORDEN. (POÉTICA
POR LA QUE ME PRONUNCIO CIERTOS DÍAS)
Esto es un poema.
Aquí está permitido
fijar carteles,
tirar escombros, hacer aguas
y escribir frases como:
Marica el que lo lea,
Amo a Irma,
Muera el…(silencio),
Arena gratis,
Asesinos,
etcétera.
Esto es un poema.
Mantén sucia la estrofa.
Escupe dentro.
Responsable la tarde que no acaba,
el tedio de este día,
la indeformable estolidez del tiempo.
Ángel González.
De cualquier manera, como ya dije, creo que lo importante es disfrutar con lo que uno hace. Si uno se exige mucho, ya no lo disfruta.
Más curioso me ha resultado lo que comentas sobre las dudas que tienes acerca de a qué dedicas tu tiempo. No sé bien a qué te refieres, pero yo cada vez hago menos caso de todo eso que nos enseñan sobre aprovechar el tiempo. Y he descubierto que puede ser un gran placer el no hacer nada, quedarse quieto pensando en las musarañas e incluso sin pensar en nada, sólo lo que vaya pasando por la mente. Hacer, hacer, hacer... Y si no haces algo "productivo" no eres feliz. La sociedad de consumo. Ni caso. Hacer lo que te gusta es la mejor manera de aprovechar el tiempo. Sin más.
Saludos y perdón por tanto rollo tópico y superficial.
Para guardar es tu comentario, no creo que nada de lo que dices sea superficial, ni aún pretendiéndolo.Me ha encantado el poema de Ängel Gozález,que además me ha hecho acercarme a su poesía y a su vida.
Totalmente de acuerdo con eso de que la exigencia nos roba disfrute, a veces he estado enferma de exigencia, es bastante absurdo, lo reconozco.
Saludos, y gracias por estar aquí.
Isabel