Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amigos voy a contarles
una fatídica historia
que atormenta mi memoria
y aquí procedo a narrarles.
No quiero mortificarles
al contarles lo vivido
pues me siento compungido
al recordar a tal hecho
que se me parte mi pecho
después de lo sucedido.
Viví en Estados Unidos
por algunos doce años
en los que a muchos extraños
logré hacerlos mis amigos.
También hubo conocidos
amigos y familiares
viviendo en otros lugares
aunque cerca nos sentimos
muy pocas veces nos vimos
y eso agranda mis pesares.
Siempre viví temeroso
de que un día me atraparan
hasta mi país me enviaran
siendo un acto doloroso.
Pero el Creador poderoso
con amor asió mi mano
estando de él tan lejano
sobre mi tendió su manto
enjugó con el mi llanto
aunque no soy buen cristiano.
La suerte no dura tanto
y aquella gran alegría
la que en mi ser yo sentía
vino a convertirse en llanto.
Con un gran terror y espanto
observé lo sucedido
me encontraba detenido
como el peor delincuente
en alto pongo mi frente
delito no he cometido.
Atado de pies y manos
cual si fuera un animal
me llevaron al penal
con procederes insanos.
Tan gentiles los paganos
ante la cruz se persignan
los cobardes se imaginan
que el mundo les pertenece
no ven que los aborrece
y al infierno los conminan.
Treinta días confinado
cuatro kilos he perdido
también muy poco he dormido
vivo triste y desolado.
Bastante desmejorado
hoy luzco de mi semblante
a Dios siempre por delante
antepongo en mi camino
que conduzca mi destino
pues he de salir avante.
He sido siempre consciente
que la envidia y avaricia
muchos males nos propicia
por la maldad de la gente.
A pesar de ser prudente
en el tema que relato
he sufrido su maltrato
pero firme me mantengo
de muy buena estirpe vengo
pues soy un guerrero nato.
Si ser honrado es delito
¡Qué me condenen a muerte!
mejor prefiero esa suerte
a mi Dios le solicito.
Le ruego al Creador bendito
que se apiade de mis penas
y que corte las cadenas
que a mi ser llevo prendidas
con pena y dolor teñidas
por la sangre de mis venas.
una fatídica historia
que atormenta mi memoria
y aquí procedo a narrarles.
No quiero mortificarles
al contarles lo vivido
pues me siento compungido
al recordar a tal hecho
que se me parte mi pecho
después de lo sucedido.
Viví en Estados Unidos
por algunos doce años
en los que a muchos extraños
logré hacerlos mis amigos.
También hubo conocidos
amigos y familiares
viviendo en otros lugares
aunque cerca nos sentimos
muy pocas veces nos vimos
y eso agranda mis pesares.
Siempre viví temeroso
de que un día me atraparan
hasta mi país me enviaran
siendo un acto doloroso.
Pero el Creador poderoso
con amor asió mi mano
estando de él tan lejano
sobre mi tendió su manto
enjugó con el mi llanto
aunque no soy buen cristiano.
La suerte no dura tanto
y aquella gran alegría
la que en mi ser yo sentía
vino a convertirse en llanto.
Con un gran terror y espanto
observé lo sucedido
me encontraba detenido
como el peor delincuente
en alto pongo mi frente
delito no he cometido.
Atado de pies y manos
cual si fuera un animal
me llevaron al penal
con procederes insanos.
Tan gentiles los paganos
ante la cruz se persignan
los cobardes se imaginan
que el mundo les pertenece
no ven que los aborrece
y al infierno los conminan.
Treinta días confinado
cuatro kilos he perdido
también muy poco he dormido
vivo triste y desolado.
Bastante desmejorado
hoy luzco de mi semblante
a Dios siempre por delante
antepongo en mi camino
que conduzca mi destino
pues he de salir avante.
He sido siempre consciente
que la envidia y avaricia
muchos males nos propicia
por la maldad de la gente.
A pesar de ser prudente
en el tema que relato
he sufrido su maltrato
pero firme me mantengo
de muy buena estirpe vengo
pues soy un guerrero nato.
Si ser honrado es delito
¡Qué me condenen a muerte!
mejor prefiero esa suerte
a mi Dios le solicito.
Le ruego al Creador bendito
que se apiade de mis penas
y que corte las cadenas
que a mi ser llevo prendidas
con pena y dolor teñidas
por la sangre de mis venas.