Cirhian
Poeta fiel al portal
Dices que quieres volver
ahora que el páramo nos posee,
ahora que hay voces que apagan
una a una las estrellas
y la frialdad de un sol secuestra
todo el cariño del mundo.
Dices que quieres volver
ahora que destella la esperanza
en el filo de un cuchillo,
ahora que giran sin sentido las brújulas
y los mapas no señalan donde se encuentra
la salida del dolor.
Dices que quieres volver
ahora que te abrigan los recuerdos,
ahora que naufragas y miras con los ojos del amor
a la luz que destella en el foco de un rompehielos.
Dices que quieres volver
después de coser el sudario de las promesas,
después de secar las flores que plantamos
entre las hojas de un libro nuevo.
Dices que quieres volver
después de untarme en mieles las heridas,
después de dejarme en ofrenda a los lobos
y de haber regresado como el líder de la jauría.
Dices que quieres volver
después de hacerte un trineo con mis huesos
después de dejarme el corazón a merced de las larvas
y de haberlo regenerado de los cuerpos de las polillas.
Dices que quieres volver
antes de ofrecerme de nuevo tu brazo,
antes de darme otra vez motivos
para confiar en tí.
Dices que quieres volver
antes de que brille de nuevo tu luz
antes de echar a caminar conmigo
a pasear por el puente.
Dices que quieres volver
y antes de darme cuenta
se me derrumba un cielo por los ojos,
sal que se esparce como dientes de león.
Dices que quieres volver
y antes de que lo digas se me parte el alma en dos
porque te quiero demasiado como para negar
que estallo de alegría en oírtelo
pero me quiero demasiado poco como para dejarte
otra vez
estelarme así de amor,
estrellarme así
la vida.
Robert Cirhian
ahora que el páramo nos posee,
ahora que hay voces que apagan
una a una las estrellas
y la frialdad de un sol secuestra
todo el cariño del mundo.
Dices que quieres volver
ahora que destella la esperanza
en el filo de un cuchillo,
ahora que giran sin sentido las brújulas
y los mapas no señalan donde se encuentra
la salida del dolor.
Dices que quieres volver
ahora que te abrigan los recuerdos,
ahora que naufragas y miras con los ojos del amor
a la luz que destella en el foco de un rompehielos.
Dices que quieres volver
después de coser el sudario de las promesas,
después de secar las flores que plantamos
entre las hojas de un libro nuevo.
Dices que quieres volver
después de untarme en mieles las heridas,
después de dejarme en ofrenda a los lobos
y de haber regresado como el líder de la jauría.
Dices que quieres volver
después de hacerte un trineo con mis huesos
después de dejarme el corazón a merced de las larvas
y de haberlo regenerado de los cuerpos de las polillas.
Dices que quieres volver
antes de ofrecerme de nuevo tu brazo,
antes de darme otra vez motivos
para confiar en tí.
Dices que quieres volver
antes de que brille de nuevo tu luz
antes de echar a caminar conmigo
a pasear por el puente.
Dices que quieres volver
y antes de darme cuenta
se me derrumba un cielo por los ojos,
sal que se esparce como dientes de león.
Dices que quieres volver
y antes de que lo digas se me parte el alma en dos
porque te quiero demasiado como para negar
que estallo de alegría en oírtelo
pero me quiero demasiado poco como para dejarte
otra vez
estelarme así de amor,
estrellarme así
la vida.
Robert Cirhian
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