Cuando apareció…

León_es

...no soy poeta, solo escribo...
Cuando apareció su sublime figura

entre las personas que transitaban

no pude por menos de alegrarme

y esperar emocionado su elegante llegada


Nos saludamos efusivamente, siempre

fue así pasara cuanto aconteciera,

y paseamos recordando y añorando,

hicimos planes, ¡los cumpliremos!


Ella me invito a cenar en su habitación

me indicó vestir su bata peinador

yo de acuerdo, aunque sentí morir

la impaciencia de la espera


Con un beso al aire hizo exhibición

de su cariño y esperanza, al acto,

de izar el telón y comenzar la función,

no hubo desilusión, solo admiración.


La espera guarda improvisación,

resistía la quietud, excitaba mi atención

un libro que emitía presunción, la foto,

de su matrimonio, ¡seguramente!.


Alertado de un ruido, dio conmigo,

raudo al sillón, sentándome a esperar.

¡Oh sorpresa!, algo blando he pisado

resbaladizo, enrojecido, quise huir.


Podía ser mermelada o fresa, más no,

parecía sangre, yo no estaba herido,

que sorpresa desagradable pues,

aquí no pude ya tranquilizarme.


Ella apareció en bata blanca inmaculada,

por la abertura, sus largas piernas,

mangas cortas brazos nacarados,

una diosa, se me acerca imperiosa.


Un pañuelo sostenía sus rubios cabellos,

sus rojos labios me arrebataron.

Nos besamos fuertemente apretados, y

le cogí por la cintura, cálidamente, tímido.


Unos minutos después, se fue

a recibir al servicio de la cena,

charlaban, no entendía lo que decían,

tuve la impresión nefasta, miré las gotas.


Me llevaron hasta el vestidor, oscuro,

encendí la luz, vi gotas de sangre,

en la moqueta, hasta los vestidos largos,

tuve la intención de apartar uno y…


¡Pues ya tenemos aquí la cena!, me voceó,

yo presto hice presencia, estornudando,

para el disimulo de mi imprudencia,

pues cenamos, yo cohibido, y el amor…


¡Qué noche de intriga y acción, fue…¡

 
Estimado León... te saludo y felicito por lograr esa sensibilidad que realmente gusta, en los poemas intensamente románticos. Como te digo, tienes una bella y profunda sensibilidad. Sigue escribiendo desde el corazón y... al mismo tiempo lee, pero lee mucho; sobre todo lo que te gusta y. poco a poco verás cómo se materializará ese conocimiento en tus escritos. En verdad te lo digo. Saludos y te deseo lo mejor.
 
Cuando apareció su sublime figura

entre las personas que transitaban

no pude por menos de alegrarme

y esperar emocionado su elegante llegada


Nos saludamos efusivamente, siempre

fue así pasara cuanto aconteciera,

y paseamos recordando y añorando,

hicimos planes, ¡los cumpliremos!


Ella me invito a cenar en su habitación

me indicó vestir su bata peinador

yo de acuerdo, aunque sentí morir

la impaciencia de la espera


Con un beso al aire hizo exhibición

de su cariño y esperanza, al acto,

de izar el telón y comenzar la función,

no hubo desilusión, solo admiración.


La espera guarda improvisación,

resistía la quietud, excitaba mi atención

un libro que emitía presunción, la foto,

de su matrimonio, ¡seguramente!.


Alertado de un ruido, dio conmigo,

raudo al sillón, sentándome a esperar.

¡Oh sorpresa!, algo blando he pisado

resbaladizo, enrojecido, quise huir.


Podía ser mermelada o fresa, más no,

parecía sangre, yo no estaba herido,

que sorpresa desagradable pues,

aquí no pude ya tranquilizarme.


Ella apareció en bata blanca inmaculada,

por la abertura, sus largas piernas,

mangas cortas brazos nacarados,

una diosa, se me acerca imperiosa.


Un pañuelo sostenía sus rubios cabellos,

sus rojos labios me arrebataron.

Nos besamos fuertemente apretados, y

le cogí por la cintura, cálidamente, tímido.


Unos minutos después, se fue

a recibir al servicio de la cena,

charlaban, no entendía lo que decían,

tuve la impresión nefasta, miré las gotas.


Me llevaron hasta el vestidor, oscuro,

encendí la luz, vi gotas de sangre,

en la moqueta, hasta los vestidos largos,

tuve la intención de apartar uno y…


¡Pues ya tenemos aquí la cena!, me voceó,

yo presto hice presencia, estornudando,

para el disimulo de mi imprudencia,

pues cenamos, yo cohibido, y el amor…


¡Qué noche de intriga y acción, fue…¡

Esa intriga escenificada desde el tesoro de unas sensaciones que marcan cadencias
romanticas y expresividad viajera entre esos incendios que subsisten plenos de amor.
Me ha gustado mucho el valor casi cinematografico expresado.
saludos amables de luzyabsenta
 

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