Cuando el derrumbe

Riolita

Poeta adicto al portal

Pierden corteza los días, a veces
me es permitido el hastío del patio.
Llueve y afuera se lavan los platos.
Siento el acíbar lejano del cedro.

Ni ésta pequeña porción de incerteza
me pertenece al final de la tarde.
Ni su reserva de espanto y milagro
me hace de sombra en las horas de yesca.

Mezcla arbitraria de amaño y torpeza
se abren al mínimo roce mis manos.
Sobre el impávido mármol la rosa.

Luego se agotan, se empastan, se incumplen,
frente al espejo
las mil otredades.

Qué baladí, en la oquedad, lo que guarde,
cuando el derrumbe corrija las notas.

Se hunden los graves narcisos y canto,
su temporal embeleso es estrecho.

Desde el tejado, en lo inerme del sueño:
pardos los gatos, los versos siameses.

La suficiente parcela de olvido.
 
Última edición:

Pierden su escama los días, a veces
me es permitido el hastío del patio.
Llueve y afuera se lavan los platos.
Siento el acíbar lejano del cedro.

Ni ésta pequeña porción de impudicia
me pertenece al final de la tarde.
Ni esa reserva de espanto y milagro
me hace de sombra en sus horas de yesca.

Mezcla arbitraria de amaño y torpeza.
Se abren al mínimo roce mis manos.
Sobre el impávido mármol la rosa.

Luego se agotan, se empastan, se incumplen,
frente al espejo las mil otredades.

Qué baladí en la oquedad, lo que guarde,
cuando el derrumbe corrija las notas.

Se hunden los graves narcisos y canto,
su momentáneo cobijo es estrecho.

Es suficiente parcela el olvido.
A veces los recuerdos nos devuelven dulces momentos a pesar del olvido.

Saludos
 

Pierden corteza los días, a veces
me es permitido el hastío del patio.
Llueve y afuera se lavan los platos.
Siento el acíbar lejano del cedro.

Ni ésta pequeña porción de impudicia
me pertenece al final de la tarde.
Ni la reserva de espanto y milagro
me hace de sombra en sus horas de yesca.

Mezcla arbitraria de amaño y torpeza.
Se abren al mínimo roce mis manos.
Sobre el impávido mármol la rosa.

Luego se agotan, se empastan, se incumplen,
frente al espejo las mil otredades.

Qué baladí en la oquedad, lo que guarde,
cuando el derrumbe corrija las notas.

Se hunden los graves narcisos y canto,
su temporal embeleso es estrecho.

Desde el tejado, en lo inerme del sueño:
pardos los gatos, los versos siameses.

La suficiente parcela de olvido.
Es un muy buen poema con un gran final querido compañero Riolita.
Ha sido un gran gusto pasar.
Le mando un abrazo grande!
 
Muy buenas líneas sobre sobre el derrumbe existencial que atrapa y en el hastió a veces permite corregir lo que preocupa del andar
cotidiano y poético.
Inolvidable Nico ha sido grato volver a leerle.

Reciba compa mi abrazo fraterno y mejores deseos para que todo vaya bien en todo lo se proponga.
 
Muy buenas líneas sobre sobre el derrumbe existencial que atrapa y en el hastió a veces permite corregir lo que preocupa del andar
cotidiano y poético.
Inolvidable Nico ha sido grato volver a leerle.

Reciba compa mi abrazo fraterno y mejores deseos para que todo vaya bien en todo lo se proponga.
Muchas gracias Daniel. Es una gran alegría saber de vos: en una mano el arco, en la otra la poesía.
Gran abrazo compañero.
 

Pierden corteza los días, a veces
me es permitido el hastío del patio.
Llueve y afuera se lavan los platos.
Siento el acíbar lejano del cedro.

Ni ésta pequeña porción de impudicia
me pertenece al final de la tarde.
Ni su reserva de espanto y milagro
me hace de sombra en las horas de yesca.

Mezcla arbitraria de amaño y torpeza.
Se abren al mínimo roce mis manos.
Sobre el impávido mármol la rosa.

Luego se agotan, se empastan, se incumplen,
frente al espejo las mil otredades.

Qué baladí en la oquedad, lo que guarde,
cuando el derrumbe corrija las notas.

Se hunden los graves narcisos y canto,
su temporal embeleso es estrecho.

Desde el tejado, en lo inerme del sueño:
pardos los gatos, los versos siameses.

La suficiente parcela de olvido.

Quizás se trate de no ritualizar la rutina y encontrar en ella puertas para escapar y crear.
Los poetas sabemos hallar esos escapes.
Es un tema muy reflexivo y me agradó mucho volver a leerte.
Que tengas una muy bella semana.
 
Quizás se trate de no ritualizar la rutina y encontrar en ella puertas para escapar y crear.
Los poetas sabemos hallar esos escapes.
Es un tema muy reflexivo y me agradó mucho volver a leerte.
Que tengas una muy bella semana.
Muchas gracias compañera.
Es como dices, de encontrar puertas o inventarlas.
Gran saludo para vos.
 

Pierden corteza los días, a veces
me es permitido el hastío del patio.
Llueve y afuera se lavan los platos.
Siento el acíbar lejano del cedro.

Ni ésta pequeña porción de impudicia
me pertenece al final de la tarde.
Ni su reserva de espanto y milagro
me hace de sombra en las horas de yesca.

Mezcla arbitraria de amaño y torpeza.
Se abren al mínimo roce mis manos.
Sobre el impávido mármol la rosa.

Luego se agotan, se empastan, se incumplen,
frente al espejo las mil otredades.

Qué baladí en la oquedad, lo que guarde,
cuando el derrumbe corrija las notas.

Se hunden los graves narcisos y canto,
su temporal embeleso es estrecho.

Desde el tejado, en lo inerme del sueño:
pardos los gatos, los versos siameses.

La suficiente parcela de olvido.
Me gustan tus versos siameses en gaita gallega. Un gustazo.
 

Pierden corteza los días, a veces
me es permitido el hastío del patio.
Llueve y afuera se lavan los platos.
Siento el acíbar lejano del cedro.

Ni ésta pequeña porción de impudicia
me pertenece al final de la tarde.
Ni su reserva de espanto y milagro
me hace de sombra en las horas de yesca.

Mezcla arbitraria de amaño y torpeza.
Se abren al mínimo roce mis manos.
Sobre el impávido mármol la rosa.

Luego se agotan, se empastan, se incumplen,
frente al espejo las mil otredades.

Qué baladí en la oquedad, lo que guarde,
cuando el derrumbe corrija las notas.

Se hunden los graves narcisos y canto,
su temporal embeleso es estrecho.

Desde el tejado, en lo inerme del sueño:
pardos los gatos, los versos siameses.

La suficiente parcela de olvido.
Bellísimo poema! Lo he leído y releído varias veces, y en todas me ha dejado sin palabras... Muchas gracias por compartirlo!
 

Pierden corteza los días, a veces
me es permitido el hastío del patio.
Llueve y afuera se lavan los platos.
Siento el acíbar lejano del cedro.

Ni ésta pequeña porción de impudicia
me pertenece al final de la tarde.
Ni su reserva de espanto y milagro
me hace de sombra en las horas de yesca.

Mezcla arbitraria de amaño y torpeza.
Se abren al mínimo roce mis manos.
Sobre el impávido mármol la rosa.

Luego se agotan, se empastan, se incumplen,
frente al espejo las mil otredades.

Qué baladí en la oquedad, lo que guarde,
cuando el derrumbe corrija las notas.

Se hunden los graves narcisos y canto,
su temporal embeleso es estrecho.

Desde el tejado, en lo inerme del sueño:
pardos los gatos, los versos siameses.

La suficiente parcela de olvido.
El recuerdo y el olvido, ambos son necesarios al igual que seguir soñando porque la vida consiste en eso precisamente....profundos y reflexivos tus bellos versos amigo Riolita, prestos a la meditación y al diálogo interior consigo mismo.
Un placer visitarte y dejarte así la humilde huella de mi paso. Besos para ti con admiración y cariño....muáááckssss
 
El recuerdo y el olvido, ambos son necesarios al igual que seguir soñando porque la vida consiste en eso precisamente....profundos y reflexivos tus bellos versos amigo Riolita, prestos a la meditación y al diálogo interior consigo mismo.
Un placer visitarte y dejarte así la humilde huella de mi paso. Besos para ti con admiración y cariño....muáááckssss
Gracias por tus conceptos Isabel, por demás gratificantes.
Te mando un abrazo desde el sur.
 

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