Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Cuando me siento en mi armario
surgen ríos profundos;
llevan conclusiones erradas del "mío instinto"
no quiero conservar mi especie;
siempre estoy en guerra con mi genética.
¡No te trates tan mal!
la ojerosa noche
tiene olor a licor en los senos, la tentación;
me pierdo en mi condición animal,
el pensamiento analítico es como una
bóveda escondiendo al prisionero
en su panza.
El rencor tiene la cascara dura,
y la luna-hembra sus dientes pintados de rojo-sangre;
es peor aun cuando se hace la platinada y
en el fondo de su instinto;
es peor que una mazmorra.
Me estoy aprisionando en este cuerpo lánguido.
¿ qué es lo que quieres? me pregunté,
Absolutamente todo, y nada.
surgen ríos profundos;
llevan conclusiones erradas del "mío instinto"
no quiero conservar mi especie;
siempre estoy en guerra con mi genética.
¡No te trates tan mal!
la ojerosa noche
tiene olor a licor en los senos, la tentación;
me pierdo en mi condición animal,
el pensamiento analítico es como una
bóveda escondiendo al prisionero
en su panza.
El rencor tiene la cascara dura,
y la luna-hembra sus dientes pintados de rojo-sangre;
es peor aun cuando se hace la platinada y
en el fondo de su instinto;
es peor que una mazmorra.
Me estoy aprisionando en este cuerpo lánguido.
¿ qué es lo que quieres? me pregunté,
Absolutamente todo, y nada.
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