viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día regresaré,
como las aves migratorias,
en busca de tu calor.
Pero tendrás
los brazos cerrados
cercando otra tierra.
Lejos de los sueños cobardes
que invadimos antaño.
Te volverás huerto y pasto,
árbol fructuoso de descendencias.
Pagarás puntualmente
cada estación con tus horas.
Y dormirás a la vida
como a una bestia domada.
Mis alas no se desprendieron,
como les ocurre siempre
a los humanos que maduran.
Y el mundo
empezó a dar vueltas bajo mis pies,
como esos troncos traviesos
que hacen correr a los leñadores
para no terminar en el río.
Como la rueda del hamster,
como los tiovivos vacíos de mí,
como escaleras mecánicas
en contra dirección.
Tú habrás crecido
con sabor a pan diario,
con olor a jabón de coco,
con gusto a madre loba,
con la piel caliente de hoguera
como una canción de hierbabuena.
Un día regresaré
como las aves migratorias,
en busca de tu calor.
Tal vez esta tarde,
hace ya seis horas
que te vi por última vez.
¿Cuánto habrás crecido, hija mía?
como las aves migratorias,
en busca de tu calor.
Pero tendrás
los brazos cerrados
cercando otra tierra.
Lejos de los sueños cobardes
que invadimos antaño.
Te volverás huerto y pasto,
árbol fructuoso de descendencias.
Pagarás puntualmente
cada estación con tus horas.
Y dormirás a la vida
como a una bestia domada.
Mis alas no se desprendieron,
como les ocurre siempre
a los humanos que maduran.
Y el mundo
empezó a dar vueltas bajo mis pies,
como esos troncos traviesos
que hacen correr a los leñadores
para no terminar en el río.
Como la rueda del hamster,
como los tiovivos vacíos de mí,
como escaleras mecánicas
en contra dirección.
Tú habrás crecido
con sabor a pan diario,
con olor a jabón de coco,
con gusto a madre loba,
con la piel caliente de hoguera
como una canción de hierbabuena.
Un día regresaré
como las aves migratorias,
en busca de tu calor.
Tal vez esta tarde,
hace ya seis horas
que te vi por última vez.
¿Cuánto habrás crecido, hija mía?