Hay que surcirse
a veces
también la piel
echarle una mano al viento
en su ruleta dorada
dar vueltas y vueltas
encajar las rodillas
darse de vez en cuando
volteretas
saltar en un pie
cosechar habas
llorar mientras picas las cebollas.
Es necesario
respirar el aroma
de la tierra
concurrir a todas las mareas
posibles
en esta isla que es mía.
Y cuando el viento
no esté a mi favor
entonces volar
como un pájaro en puntillas
y en el silencio que solo
existe en el cielo
escribir el lamento
ese dolor
que encorvo mi espalda
porque sí
los dolores pesan.
Y al final abrir de nuevo
estos grandes ojos
para mirar como lo hace
la luciérnaga submarina
esa que inventé
con la astucia paciencia
y sabiduría fosforescente.
Soy ahora una mandala
minusiosa colorida con infinitos
circuitos que al fin y al cabo
siempre fueron
parte de mi corazón.
Octubre/14.
a veces
también la piel
echarle una mano al viento
en su ruleta dorada
dar vueltas y vueltas
encajar las rodillas
darse de vez en cuando
volteretas
saltar en un pie
cosechar habas
llorar mientras picas las cebollas.
Es necesario
respirar el aroma
de la tierra
concurrir a todas las mareas
posibles
en esta isla que es mía.
Y cuando el viento
no esté a mi favor
entonces volar
como un pájaro en puntillas
y en el silencio que solo
existe en el cielo
escribir el lamento
ese dolor
que encorvo mi espalda
porque sí
los dolores pesan.
Y al final abrir de nuevo
estos grandes ojos
para mirar como lo hace
la luciérnaga submarina
esa que inventé
con la astucia paciencia
y sabiduría fosforescente.
Soy ahora una mandala
minusiosa colorida con infinitos
circuitos que al fin y al cabo
siempre fueron
parte de mi corazón.
Octubre/14.
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