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Cuatro poemas existencialistas contemporáneos

Luis Libra

Atención: poeta en obras
NEL MEZZO DEL CAMIN - Alex Susanna

Cuando el día se acorte a grandes zancadas,
basta ya de aplazar nada
(ninguna botella ni viaje,
ni lectura ni conversación,
ni mercado ni cementerio,
ni concierto ni compañía),
y sea todo deseo satisfecho al instante:

que nunca se diga que estabas en babia
o te habías dormido,
pero todavía menos
el hambre o la prisa te han podido
y que todo lo has devorado
por pura glotonería
y no por necesidad.

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Y MIRARSE A LOS OJOS - L. García Montero

Han pasado los vientos
y mirarse a los ojos no es sencillo.

Vivir esta ciudad
es pisar un jardín de tachaduras,
la presencia infectada de lo que ya no existe,
de lo que fue recinto del invierno
o refugio del sol,
teatro de las lluvias y de los conocidos.

Recorrer la memoria de las habitaciones
es provocar la niebla del interrogatorio.
Y no deben hablar, pero se anulan
en un silencio turbio
que delata el pasado de las sombras pacíficas,
los cristales hirientes por donde pisa el orden,
las botellas guardadas en mensajes vacíos.

Porque apago las horas
con el interruptor de los olvidos
y retumban los pasos en el sótano.
Imagínate tú, la habitación,
las llaves en la puerta,
los tacones que cruzan el pasillo,
la cremallera seca
y el cuerpo que no ofrece libertad,
sino cansancio,
calor de más, excusas previsibles.
Así llegan los sueños,
mártires descentrados de un corazón maniático.

Han pasado las leyes del honor y la vida,
las mejores palabras,
y mirarse a los ojos no es sencillo.

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PURO HEAVY METAL - Fabián Casas

Ser un hombre grande.
No moral ni espiritual.
Sólo un hombre de cincuenta años
perdido en una selva oscura.
En el bolsillo derecho de la campera
piedras para sujetar al animal
en el otro, la caja liviana y éterea
con nombres fosforescentes: alplax, rivotril, lexotanil,
el alfabeto de los que no pueden dormir (queridos tranquilizantes
les debo un poema hermoso y largo para agradecer
lo que hicieron por mí: la manera en la que activaron
un casamiento, la reunión familiar: esa milicia
que te hostiga hasta debajo de la cama
y que ustedes volvieron obsoleta. Gracias
gracias gracias: no sé por qué tienen mala fama.)

La naturaleza es de derecha: los que no sirven,
los débiles, los tullidos tienen que salir de stock.
La izquierda es un cáncer
con pronósticos inestables. El foquismo,
pura metafísica. La idea de trabajar sobre
la desilusión del peronismo,
un cuento de hadas.

¿Y si pudieras encontrar la caja negra
del matrimonio de tus padres, te gustaría escucharla?
¿Distinguirías entre el ruido publicitario
a las voces que te engendraron,
discutiendo una tarde de calor
adentro del auto de cuatro puertas?

Desde que el universo empezó a latir
todo tiende a separarse, en realidad no hay nadie
que no se esté separando: los objetos expandiéndose
en la luz del amanecer, tu hija creciendo
como una planta carnívora que sujeta
al insecto de manera religiosa.
Puro heavy metal.
El Diablo está avergonzado
de que se lo asocie a esa música blanda.

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DE CUANDO ME EQUIVOQUÉ DE BAR - Ángelo Nestore

Yo soy de esa clase de amigos
que siempre pide otra ronda en los bares.
No tengo hijos,
soy el hijo único de una dinastía de bastardos
que se llena el estómago y se autodestruye.

Mis amigos, sin embargo, son padres,
de esos que buscan una excusa para volver tarde a casa,
siempre me invitan a otra,
nunca quieren que me vaya.

Ellos me miran y cien veces
me cuentan cien veces lo difícil que es
la suerte que yo.
Ellos no ven las hormigas que trepan por mi pierna,
no las ven.
Beben tiempo con su boca de padres,
tragan tiempo con su saliva de padres
y yo me vuelvo cada vez más pequeño
y sus hijos cada vez más grandes.
Y con cuarenta, con cincuenta,
volveré al mismo bar de la esquina
y entonces los que hoy son niños se preguntarán por qué
tantas hormigas en mi boca,
por qué el amigo de sus padres se sigue creyendo joven.
Con cincuenta, con sesenta,
quién me llevará a casa,
quién guardará mis huesos bajo las sábanas.
Con sesenta, quizás, con setenta
quién contestará a mis preguntas,
quién me dirá lo difícil que es,
la suerte que yo
cuando un día me confunda y pida otra ronda
frente a la sola luz de mi nevera.

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