Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
De aquí se nos fue la claridad de las cosas ...
De aquí se nos fue
la claridad de las cosas,
la humana libertad
de las verdades sencillas;
las ventanas radiantes
son opacas ahora;
el sol no ilumina
los espacios sombríos,
le apena que en ellos
apagaron sus luces.
El arcoíris
busca un nuevo horizonte
donde tomar color,
para pintar la lluvia.
Los árboles del cielo
ya no escurren el agua
nítida de sus gotas,
que hacían germinar
las semillas de todo.
Este es un lugar oscuro
de hondura peligrosa,
de alturas asesinas,
de vórtices malignos,
de secretos a voces,
de iras y recelos,
de miradas piadosas
fingiendo no saber
como mata el filo
cínico de su daga.
En este lugar se muere
a gritos de zozobra,
a tramas en las sombras,
a heridas de bala,
por exigir despiertos
el derecho a la vida.
De este lugar
sin proscenios ni cantos,
los pájaros emigran
hacia otro bosque encantado,
donde la puesta en escena
es un sendero abierto,
a la sonata infinita
conque canta la vida.
¡Dónde!
exclaman los demonios
esta la extraña latitud
del ecuador de las aves,
que viajan a otro cielo
de paraísos eternos.
¡Donde!
repiten los demonios,
esta esa rara fantasía
para arrasarla ahora.
Corren la voz las aves
no digan dónde queda,
distráiganlos,
no dejen que sus drones
delaten el camino,
díganles, ese lugar no existe,
para que nunca lleguen
sus máquinas de guerra
a destruirlo todo ...
De aquí se nos fue
la claridad de las cosas,
la humana libertad
de las verdades sencillas;
las ventanas radiantes
son opacas ahora;
el sol no ilumina
los espacios sombríos,
le apena que en ellos
apagaron sus luces.
El arcoíris
busca un nuevo horizonte
donde tomar color,
para pintar la lluvia.
Los árboles del cielo
ya no escurren el agua
nítida de sus gotas,
que hacían germinar
las semillas de todo.
Este es un lugar oscuro
de hondura peligrosa,
de alturas asesinas,
de vórtices malignos,
de secretos a voces,
de iras y recelos,
de miradas piadosas
fingiendo no saber
como mata el filo
cínico de su daga.
En este lugar se muere
a gritos de zozobra,
a tramas en las sombras,
a heridas de bala,
por exigir despiertos
el derecho a la vida.
De este lugar
sin proscenios ni cantos,
los pájaros emigran
hacia otro bosque encantado,
donde la puesta en escena
es un sendero abierto,
a la sonata infinita
conque canta la vida.
¡Dónde!
exclaman los demonios
esta la extraña latitud
del ecuador de las aves,
que viajan a otro cielo
de paraísos eternos.
¡Donde!
repiten los demonios,
esta esa rara fantasía
para arrasarla ahora.
Corren la voz las aves
no digan dónde queda,
distráiganlos,
no dejen que sus drones
delaten el camino,
díganles, ese lugar no existe,
para que nunca lleguen
sus máquinas de guerra
a destruirlo todo ...
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