Es verdad, hay muchos crepúsculos en este poema. La hipercaracterización va siempre en detrimento de la colaboración del lector. Tu afán es no dejar cabos sueltos. El sol no solo declina, sino que va hacia su ocaso y eso lo hace un día más, es decir, rutinariamente, como ayer y anteayer y para que quede claro, dices que es un crepúsculo verpertino, por si a alguien se la hubiera pasado que esas cosas del declinar del sol hacia el horizonte pudieran ocurrir de un modo distinto en alguna realidad alternativa. Y claro, llega la noche, sus sombras, para ilustrarnos de que a esa hora, el cielo se hace oscuro, y tu añades, raso, como sin relieve, sin estampado, sin florituras, sin colores. Y no puedes encontrar otro modo de denominarlo que 'lugar idílico', así, en general, como si fuera el pie de una foto, un lugar propio de la novela pastoril, que para mayor fortuna nuestra está en paz, porque pudiera ser que algunos lugares idílicos estuvieran en guerra sin dejar de ser lugares idílicos. Luego veremos que el brillo de las estrellas titilan un destello, porque que las estrellas titilen es eso, hacer que su brillo parpadee en cortos destellos de luz que proviene de la combustión de sus núcleos (eso se te ha olvidado decirlo). Eso parece hacerte infeliz: pero no vale decir 'Soy infeliz' o 'La desazón', es mejor 'Mas yo no soy feliz', porque es más largo, más claro, con menos oportunidades de interpretación, con ese mas adversativo tan dramático. Y llegas despierto, pero no solo despierto en plan me quedo despierto porque quiero, sino porque estás insomne, que no es lo mismo y hay que distinguir las cosas, no vaya a ser que el lector crea lo que no es. Insomne para ver por el lugar por el que rutinariamente sale el sol el mismo sol que vi declinar ayer por el lugar de siempre. Creo que he entendido muy bien el poema. Si lo estoy malinterpretando, me lo dices. Un saludo