I
La mañana llena de fracasos y angustias
Siente su manantial afligido al mirar sus aguas escaparse,
Como ondas sonoras que siguen al viento
Para esquivar un enorme afán de vivir
El diluvio de mi indolencia me invade
No puedo juzgarme víctima de una víctima del dolor.
II
Una noche, de la fantasía al sufrimiento
Se confunde mi corazón
El sol bañado del invierno cruel
Me acobarda,
La inocencia de mis oscuras noches ya no brilla
Mis manos experimentan timidez
Mis pies caminan por el borde de la nostalgia
No distingo la presión del mal
Ni la disposición del bien.
III
No sé si aferrarme al error
Desquitarme del pasado
O quizá matarme en el futuro
Y no lo comprendo, no logro comprender.
IV
Tal vez mi existencia es una carta
La tinta, mis pensamientos
Y el borrador no existe
O es un dibujo
De trazos ilógicos
Aunque mis decisiones le den color.
V
Soy libre, cual ave sin rumbo se eleva
Soy libre, cual preso exigiendo vivir en paz
Soy libre, cual risa fingida en un instante de problema
Mi libertad dominada por mis tormentos
Y mis tormentos alegrados por mis momentos.
VI
La melodía de mis movimientos
Alientan la esperanza de mi vida,
Confunden el laberinto inhumano de mi plenitud
E incomodan la habilidad de este cambio
Los poros de mi continua religión
Dejan deshacer un rosario de ilusiones.
VII
La luna, despierta las mañanas de una retardada alucinación,
El sol, vigila mis pesadillas de media noche
Las estrellas presencian mi llanto
Y mi reír incoherente no atina su porqué
Los días pasan, cada hora
Cada minuto y cada segundo
Son la unión de semillas
Para mi cultivo aliviado.
VIII
El reflejo de mi alma
Proyecta la imperfección de mi desdicha,
Mi desdicha
No es más que la inconformidad,
La inconformidad
No es más que la rebeldía.
IX
Los capítulos de una novela sin desenlace
Es todo lo que dispongo,
Las horas de un reloj inservible,
Es todo lo que aspiro
Y así todo lo que dispongo y aspiro
Se corrigen
En el regaño
Del trueno horrible y opresor
Que sobre la ofensiva piel de mi cuerpo
Desaparece
X
Mi ruidoso lamento no se atiende en el oído del éxito
Mis problemas no ganan el paraíso de victoria
Mi error no es aceptado en el libro de virtudes
Mis desgracias no entraran en el océano de ilusiones
Mis ilusiones serán celebradas en el diccionario de sueños
Mis sueños no huirán de la regaño de la constancia
La flor inseparable de la constancia
Es parte del árbol del AMOR.
La mañana llena de fracasos y angustias
Siente su manantial afligido al mirar sus aguas escaparse,
Como ondas sonoras que siguen al viento
Para esquivar un enorme afán de vivir
El diluvio de mi indolencia me invade
No puedo juzgarme víctima de una víctima del dolor.
II
Una noche, de la fantasía al sufrimiento
Se confunde mi corazón
El sol bañado del invierno cruel
Me acobarda,
La inocencia de mis oscuras noches ya no brilla
Mis manos experimentan timidez
Mis pies caminan por el borde de la nostalgia
No distingo la presión del mal
Ni la disposición del bien.
III
No sé si aferrarme al error
Desquitarme del pasado
O quizá matarme en el futuro
Y no lo comprendo, no logro comprender.
IV
Tal vez mi existencia es una carta
La tinta, mis pensamientos
Y el borrador no existe
O es un dibujo
De trazos ilógicos
Aunque mis decisiones le den color.
V
Soy libre, cual ave sin rumbo se eleva
Soy libre, cual preso exigiendo vivir en paz
Soy libre, cual risa fingida en un instante de problema
Mi libertad dominada por mis tormentos
Y mis tormentos alegrados por mis momentos.
VI
La melodía de mis movimientos
Alientan la esperanza de mi vida,
Confunden el laberinto inhumano de mi plenitud
E incomodan la habilidad de este cambio
Los poros de mi continua religión
Dejan deshacer un rosario de ilusiones.
VII
La luna, despierta las mañanas de una retardada alucinación,
El sol, vigila mis pesadillas de media noche
Las estrellas presencian mi llanto
Y mi reír incoherente no atina su porqué
Los días pasan, cada hora
Cada minuto y cada segundo
Son la unión de semillas
Para mi cultivo aliviado.
VIII
El reflejo de mi alma
Proyecta la imperfección de mi desdicha,
Mi desdicha
No es más que la inconformidad,
La inconformidad
No es más que la rebeldía.
IX
Los capítulos de una novela sin desenlace
Es todo lo que dispongo,
Las horas de un reloj inservible,
Es todo lo que aspiro
Y así todo lo que dispongo y aspiro
Se corrigen
En el regaño
Del trueno horrible y opresor
Que sobre la ofensiva piel de mi cuerpo
Desaparece
X
Mi ruidoso lamento no se atiende en el oído del éxito
Mis problemas no ganan el paraíso de victoria
Mi error no es aceptado en el libro de virtudes
Mis desgracias no entraran en el océano de ilusiones
Mis ilusiones serán celebradas en el diccionario de sueños
Mis sueños no huirán de la regaño de la constancia
La flor inseparable de la constancia
Es parte del árbol del AMOR.