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De los nervios nunca supe

Alfredo Grajales Sosa

Poeta que considera el portal su segunda casa
Estaba con una dama
demasiado entretenido
cuando llegó su marido
¡y di un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama
le dije con voz bajita
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
para besar su boquita.


Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba
nervioso, no la encontraba
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!


La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba
que a su mujer preguntaba
¿con quién me estás engañando?
¡Enfurecido gritando,
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huida
¡nunca jamás volvería!)


Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron
alcanzarme no pudieron
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!


Sentada estaba en la cama
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me sentí desfallecer
¡cuándo desnudo me vi!


Las piernas se me doblaron
se me espantaron las ganas
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones
en mi cuerpo como arpones
de nerviosismo depuse
-no supe cómo me puse-
¡de la dama sus calzones!
 
Última edición:
jajajaj que cómic poesía pero que bien dominas la décima para recrear todo un escenario de infidelidad y correrias de un don Juan jaja y como terminó jaja pobrecito ahora la esposa lo cuelga Alfredito jaja.Bello trabajo Alfredo.
 
Realmente tienes una gran capacidad para las décimas, Alfredo, a las que imprimes generalmente un tono humorídtico-picaresco que las convierten en un divertido ejercicio de lectura. Es comprensible que a lo largo de este enorme trabajo de sesenta versos alguna licencia te hayas tomado con las concordancias verbales sacrificadas en aras de la rima, cosa que creo que puede ser también debida a la forma que adquieren las décimas en la tradición de tu tierra, por lo que considero esas no concordancias asunto menor al valorar la buena factura general tu trabajo que me ha gustado mucho y me ha hecho reir con ganas.

Recibe mi felicitación junto a mi cordial saludo, amigo.
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que bese su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!
Jajajajajaja buenísimo amigo mío. Qué doble suerte tuvo al principio jajajajajaja primero se libra del marido, luego de los perros pero ay amigo...y como le explica a su dama los calzones de la otra? Jajajajaja
Me descubro y aplaudo tu enorme talento Alfredo, qué ingenioso eres!!
Fuerte y grandísimo abrazo.
 
jajajaj que cómic poesía pero que bien dominas la décima para recrear todo un escenario de infidelidad y correrias de un don Juan jaja y como terminó jaja pobrecito ahora la esposa lo cuelga Alfredito jaja.Bello trabajo Alfredo.

Gracias querida amiga por calificar así mi trabajo, realmente me siento complacido al leer tu comentario, espero te hayas divertido un poco al leer mis décimas, saludos, abrazos y besos con cariño
Alfredo
 
Realmente tienes una gran capacidad para las décimas, Alfredo, a las que imprimes generalmente un tono humorídtico-picaresco que las convierten en un divertido ejercicio de lectura. Es comprensible que a lo largo de este enorme trabajo de sesenta versos alguna licencia te hayas tomado con las concordancias verbales sacrificadas en aras de la rima, cosa que creo que puede ser también debida a la forma que adquieren las décimas en la tradición de tu tierra, por lo que considero esas no concordancias asunto menor al valorar la buena factura general tu trabajo que me ha gustado mucho y me ha hecho reir con ganas.

Recibe mi felicitación junto a mi cordial saludo, amigo.

Gracias querido amigo por empezar destacando mi trabajo como lo haces, tal vez no solo sea la tradición de mi tierra, tal vez también intervengan los modismos o localismos en el lenguaje (Americanismos), cosa nada usual para ustedes los Europeos.
De cualquier manera me gustaría recibir tu apreciación completa y puntos de vista, tanto técnicos, como sintácticos que hayas observado a lo largo de la lectura, que con gusto atenderé con forme me sea posible, para poder solventar esos inconvenientes. Sabes de antemano que aprecio en demasía tus observaciones.
Recibe con mi saludo, un fuerte y fraternal abrazo.
Alfredo
 
Jajajajajaja buenísimo amigo mío. Qué doble suerte tuvo al principio jajajajajaja primero se libra del marido, luego de los perros pero ay amigo...y como le explica a su dama los calzones de la otra? Jajajajaja
Me descubro y aplaudo tu enorme talento Alfredo, qué ingenioso eres!!
Fuerte y grandísimo abrazo.

Alguna falla habría de tener, ni cómo mentir con la esposa
qué bueno querido amigo que haya logrado arrancarte una sonrisa,
recibe mi más cordial y fraternal abraso, y un cariñoso saludo.
Alfredo
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que bese su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!
Muy buenas y divertidas décimas donde retratas la infidelidad con humor y gracia. Me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Muy buenas y divertidas décimas donde retratas la infidelidad con humor y gracia. Me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.

Reconozco querida amiga que el tema no es nada gracioso
tal vez la manera de abordarlo si lo sea, espero no haya sido
nada incómodo para ti, por cuestiones culturales o de cualquier
otra índole. Recibe un fuerte y cariñoso abrazo
Alfredo
 
que gracia me hacen tus excelentes décimas Alfredo,eres un increíble y buen poeta"maestro de las décimas", me has alegrado el día con tu humor e ingenio, mas no te puedo decir, pero aún es poco....un abrazo marga
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!
Jajajaja, a tu lado Casanova se queda atrás. Un premio a tu imaginación y tu sentido del humor, porque se me hace que tanta peripecia de alcoba son producto de eso. De otro modo vas a necesitar más vidas que los gatos, jajajaja
Un saludo.
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!
Ya ves, mi querido amigo Alfredo, qué buena estela van dejando tus décimas a las que imprimes ese derroche de humor talentoso al que nos tienes, por otra parte, acostumbrados. No por esperar de tu pluma una composición graciosa y buena, dejamos de sorprendernos de estos ingeniosísimos relatos hechos poesía. Me puedo explicar este talento tuyo al haber saboreado algunas décimas con las que se engalana el folclore de tus tierras.
Recibe mi apreciación junto a mi abrazo y admiración.
Salvador.
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!

jajajaj empecé la mañana con risas, muy gracioso y muy bien hecha la composición, no lo que hiciste Alfredito jajajaj un beso enorme:p;) tu amiga Lili.
 
Estaba con una dama
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que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!
Cómica y divertida suituación para un muy buen poema, muy bien escrito como acostumbras amigo Alfredo, dibujaste una sonrisa en mi rostro. Un abrazo. Paco.
 
Estaba con una dama
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cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!

Es muy muy muy bueno.

Disculpa Alfredo pero aún me estoy riendo y no he parado desde la primera línea. Tienes un extraordinario talento para la satírica, de veras. En otra ocasión también leí uno tuyo en esta línea y eres insuperable amigo.

Muchas gracias por escribir tan inmejorables obras, bendito seas.

Un abrazo fuerte

Jon
 
Impresionantes décimas Espinelas creadas con un maravilloso humor y belleza. Un placer pasar por su magnífica poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!
Jajaja que anécdota tan buena hermanaso, se han visto casos, me acabo de levantar y me consigo con este poemaso, jajaja !! Gracias Alfredo Grajales por tu invitación, a sido muy ameno este despertar en medio del susto !! Un fuerte abraso estimado amigo.
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!
Jajajajajajajajajaja, has estado ocurrente y simpático. Unas décimas soberbias que traen la sonrisa al lector, jajajajaja.
Bueno, bueno, ya me gustaría a mí tener tales aventuras, jajajajajaja, que arriesgaría el pellejo por gozar de tales privilegios de mujer casada, jajajajajajajajajajajajajajaja. Pero, en mi huida, no cometería la torpeza de ponerme, en lugar de mis calzoncillos, los calzones (bragas) de la esplendorosa amante, jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja, que luego, al llegar a casa, la parienta me mataría, jajajajajajajajajajajajajaja.
Y analizando las décimas, y como sé que prefieres que te deje mis observaciones, solo unas pequeñeces que no desvirtúan la perfección de las décimas, que, repito, son soberbias. A mi juicio, faltan algunas comas para hacer más perfecto el ritmo de entonación, y hay una sinalefa que no has contemplado, pero son tan insignificantes que ni me paro a mencionarlo.
Un fuerte abrazo, querido amigo.
 
Jajajaja, qué historia más tremenda!!! La has contado con mucha gracia y mucha picardia, es muy desternillante la situación para nosotros, claro, los que disfrutamis de su lectura, para los personajes no tanto jajaja Me ha encantado, un abrazo!!!
 
Jajaja, me has hecho reír mucho con la historia tan simpática y ocurrente. Mira en lo que se metió el personaje de tu poema por andar esa dama que no es su esposa. Después de tal susto quizás no le habrán quedado ganas de volver a las andadas y estará de lo más bien portado. Bellas decimas. Gracias por compartir tu talento poetico. Saludos y Bendiciones.
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.
JA JA JA Alfredo, tu si que sabes entretener con tu magnifica musa, un precioso trabajo muy bien desarrollado, pero la pusiste con esa equivocación JA JA JA. Un placer pasar por tu escrito. Saludos.
 
Estaba con una dama
demasiado entretenido,
cuando llegó su marido
¡Y dí un brinco de la cama!
Alguien a la puerta llama,
le dije con voz bajita:
dile -ya salgo ahorita
que de vestirme termine-
sus labios muy bien afine
pa´que beses su boquita.

Mientras que yo como pude
buscando mi ropa andaba;
nervioso, no la encontraba,
tembloroso, sude y sude.
Es muy cierto, no lo dude,
de que al revés la camisa
me coloqué con la prisa
por salir despavorido,
oyendo entrar al marido
¡yo brincaba la cornisa!

La cerca estaba brincando
pero muy claro escuchaba,
que a su mujer preguntaba
¿Con quién me estás enañando?
¡Enfurecido gritando
mil improperios decía!
mientras tanto, yo corría
(pensé: si salvo mi vida
con esta grácil huída
¡nunca jamás volvería!)

Ya más tranquilo en mi casa
pensativo y relajado,
mi esposa al verme sudado
me preguntó ¿qué te pasa?
De la vecina Tomasa
sus perros me persiguieron;
alcanzarme no pudieron,
corrí con bastante suerte
si lo logran, me dan muerte
¡pero no lo consiguieron!

Sentada estaba en la cama,
¡estoy esperando ansiosa!
me dijo con voz melosa:
¡Ven y complace a tu dama!
Que tu presencia reclama
e impaciente está por ti;
sin dudarlo decidí
complacer a mi mujer,
me senti desfallecer
¡Cuándo desnudo me vi!

Las piernas se me doblaron,
se me espantaron las ganas;
entre fanfarrias y dianas
las fuerzas me abandonaron.
Los vellos se me rizaron
con miles de contracciones;
en mi cuerpo como arpones,
de nerviosismo depuse,
no supe ¿cómo me puse?
¡De la dama sus calzones!
Jajajajaja, que me troncho de la risa jajajaja, ayyyy Alfredo qué versos más musicales, más simpáticos, más plenos de humor y más picantones jejeje, menudo aprieto, no querría ser la dama ni el caballero en semejante entur¡erto jejeje, ayyy qué risa más buena, me encanta reirme y no tiene precio que al final del día me acueste con esta hermosa sonrisa. Gracias Alfredo por tu arte y generosidad al compartir. Besazos con mucho cariño y admiración....muááááácksss...
 

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