De nada sirvió despedirnos.
Todavía siento
como andan entre
mis pensamientos
las palabras de tu boca.
Tu sutil esencia
transforma
las saetas del silencio
y
me obligo a olvidarte
pero no puedo;
por las tardes
me apremia el muñón
del deseo y llevo a mis adentros
un torbellino de ti,
un recuerdo fraguado
y desesperado que ruge
en un panal
de infinita convalecencia.
El cielo tímido y suave
recorre los atrios de tu risa
y perfora las alas del viento.
De nada sirvió despedirnos
tú vives diurnamente adentro
y fuera de mí.
Me agolpan los pájaros
y me desnuda la estación
de violines que orillan
tu recuerdo vestido
de una larga canción.
De nada sirvió despedirnos.
Hoy tus recuerdos
me acompañan
y la soledad es noble
al amparo de tu perfil
donde se refugian
mis pensamientos.
Eban ( Junio del 2020 )