¡¡¡La realeza no es para cualquiera!!! —dijo
el jefe del Estado Mayor Sir Richard Dannatt
mientras Harry de 23 años preparaba las maletas.
De Londres sale un principito,
de Irak volverá un príncipe. —afirmó, nuevamente,
el jefe del Estado mayor.
15 días después, en Basora, una niña vio
como un grupo de camarógrafos
y una centena de simios guardaespaldas
filmaron a un rubio musculoso
sonriendo, con una perfecta dentadura blanca,
detrás de un Winchester MP4-CO2.
Lo que nunca se imaginó esa niña
es que una de esas tomas
sería una de las tapas del nuevo DLC del Call of Duty.
Lo cierto es que los niños de Basora
no tienen por qué saber lo qué es un DLC
ni el juego Call of Duty
ni siquiera lo qué es una PlayStation
y mucho menos
tienen la obligación de conocer al playboy de Harry.
Tengo serias dudas de que tengan la obligación
de aunque sea conocer
un pedazo de pan duro de roer sobre la mesa;
pero en lo que no tengo dudas
es que seguramente están obligados
a saber cómo ocultarse en una trinchera
o limpiar la sangre de sus viejos borceguíes.
Este h.de la gran p. y sus compis se dedican con pasión al asesinato y la mutilación de niños y niñas que junto con los ataques contra escuelas y hospitales son graves violaciones contra la infancia, es lo que está haciendo Netanyahu y sus asesinos sionistas en Gaza con la colaboración del armamento estadounidense y el aplauso de la mayoría de la población yanki (dicen que los israelíes están combatiendo contra terroristas como si ellos, los yankis, no fueran los más grandes terroristas del planeta), creo que la comunidad internacional debe garantizar que se realicen investigaciones inmediatas e independientes y que Estados Unidos e Israel sean llevados ante la justicia.
En cuanto a lo que dice José por ahí de los talibanes sólo hay que saber lo que sabe cualquier persona bien informada; los talibanes fueron una creación de los Estados Unidos para joder a los rusos y aquí está la muestra.
Al principio la Operación Ciclón solo suministró a los rebeldes viejo armamento de fabricación soviética, como fusiles AK-47, y se limitó a reclutar combatientes voluntarios y aportaciones económicas en diversos países árabes, de esa manera Washington podía negar su participación.
Arabia Saudita fue uno de los más activos aunque el Egipto de Anwar el-Sadat y otros contribuyeron al esfuerzo en pro de los muyahidines.
El plan requirió de la colaboración de los servicios de inteligencia de Pakistán desde donde actuaban muchos de los grupos yihadistas.
Un ejemplo de como se hacían las cosas lo dio el congresista estadounidense Hub R. Reese que reveló en 1988 que había entregado 700 mulas de Tennessee en una base militar en Kentucky para ser enviadas a Pakistán.
El apoyo estadounidense se hizo más decidido y abierto con Ronald Reagan en la Casa Blanca.
Un lobby cada vez más poderoso en Washington reclamaba intensificar la ayuda a los muyahidines, cuyos líderes se quejaban de que las armas entregadas no bastaban para frenar a los soviéticos.
En 1984 el Congreso aprobó una resolución sobre Afganistán que afirmaba que "sería indefendible proveer a los combatientes de la libertad con la ayuda suficiente sólo para luchar y morir y no para impulsar la causa de la libertad".
Reagan llegó a recibir a una delegación de líderes yihadistas en el Despacho Oval y en su discurso sobre el Estado de la Unión de 1986 lanzó un mensaje a los rebeldes afganos; "No están solos, combatientes de la libertad, Estados Unidos los apoyará".
Pero Reagan hizo algo mucho más importante; aprobó la entrega a los guerrilleros de unidades del lanzamisiles portátil Stinger, una decisión que se revelaría clave.
Para colmo el 11 de septiembre de 2021 estaba previsto que Estados Unidos diera por finalizada oficialmente su presencia en Afganistán tras veinte años en este país donde en unión con sus aliados habían luchado contra los talibanes y el terrorismo yihadista, los acontecimientos se precipitaron en julio y agosto de ese año con la ofensiva imparable del grupo fundamentalista, su entrada en Kabul sin encontrar resistencia y la huida del presidente afgano; Ashraf Ghani, a ello le acompañó el caos y el dramatismo de las imágenes del aeropuerto de la capital afgana donde miles de personas intentaban inútilmente conseguir una plaza en cualquier avión que los llevara a cualquier parte, esta retirada nos recuerda a la que se llevó a cabo en Vietnam entre 1973 y 1975 y que culminó con la total pérdida de influencia y de presencia en el sureste asiático por parte de Estados Unidos, ahora, como entonces, tras ganar todas las batallas y perder la guerra Estados Unidos puede encontrarse en una situación muy parecida.
Por si fuera poco Bin Laden, así como miles de otros islamistas alrededor del mundo, se unió a la guerra santa, en 1980 comenzó a reclutar guerrilleros y estableció sus primeros campamentos, fue entrenado por la CIA, aprendió como mover dinero a través de sociedades fantasmas y paraísos fiscales, a preparar explosivos, a utilizar códigos cifrados para comunicarse y a ocultarse. Por esa época los Estados Unidos colaboraban incondicionalmente con los grupos afganos debido a su participación en la guerra contra la URSS (entre 1979 y 1989 los estadounidenses entregaron cerca de tres mil millones de dólares a la resistencia afgana, que favoreció a Bin Laden). Después de la retirada soviética en 1989 Bin Laden regresó a su país como un héroe pero su objeción a la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudí durante la Guerra del Golfo lo llevó a una creciente desavenencia con los líderes de su país. A pesar de este progresivo alejamiento en la década de 1990 de las posturas del gobierno saudí y sus aliados occidentales aún en 1993 la prensa británica describía a Bin Laden como “un guerrero que pone a su ejército en el camino del pacifismo”.
Abrazos, Danie.