De tu nombre guardo

penabad57

Poeta veterano en el portal
Mira en el occipital, no hay ojos.

Mira en tu verbo, allí en su incendio tu gran abrazo
de ola que no regresa.

Hay arenas tan profundas como un puñal herido.

Veo tu oscura boca, donde gira la memoria de las algas,
con su viento de hojaldre, en un rincón sin piedad.

Me asomo a los últimos pétalos del color,
para encontrar tu magulladura intacta
en mi sorpresa de niño.

Te envío mi música, con las amapolas sin raíz
(y es que ya no creo en la ciudades que olvidan sus mareas).

De tu nombre guardo la voz y las flores de octubre.

La gran llama en el sonido azul de un saxofón.
 
Mira en el occipital, no hay ojos.

Mira en tu verbo, allí en su incendio tu gran abrazo
de ola que no regresa.

Hay arenas tan profundas como un puñal herido.

Veo tu oscura boca, donde gira la memoria de las algas,
con su viento de hojaldre, en un rincón sin piedad.

Me asomo a los últimos pétalos del color,
para encontrar tu magulladura intacta
en mi sorpresa de niño.

Te envío mi música, con las amapolas sin raíz
(y es que ya no creo en la ciudades que olvidan sus mareas).

De tu nombre guardo la voz y las flores de octubre.

La gran llama en el sonido azul de un saxofón.
Siempre encuentro referencias surrealistas en tus bellos poemas, imágenes sugerentes que me atrapan sin remedio, este poema es un claro ejemplo de ello, me ha gustado mucho amigo penabad. Un abrazo. Paco.
 
Mira en el occipital, no hay ojos.

Mira en tu verbo, allí en su incendio tu gran abrazo
de ola que no regresa.

Hay arenas tan profundas como un puñal herido.

Veo tu oscura boca, donde gira la memoria de las algas,
con su viento de hojaldre, en un rincón sin piedad.

Me asomo a los últimos pétalos del color,
para encontrar tu magulladura intacta
en mi sorpresa de niño.

Te envío mi música, con las amapolas sin raíz
(y es que ya no creo en la ciudades que olvidan sus mareas).

De tu nombre guardo la voz y las flores de octubre.

La gran llama en el sonido azul de un saxofón.
Sonidos que se abren y se agolpan en la memoria.
asomarse, ver el umbral de esas esencias que son
tan sorpresivas, de ahi que nos preguntemos por
el amor y sus dificultades.
excelente. saludos de luzyabsenta
 
Mira en el occipital, no hay ojos.

Mira en tu verbo, allí en su incendio tu gran abrazo
de ola que no regresa.

Hay arenas tan profundas como un puñal herido.

Veo tu oscura boca, donde gira la memoria de las algas,
con su viento de hojaldre, en un rincón sin piedad.

Me asomo a los últimos pétalos del color,
para encontrar tu magulladura intacta
en mi sorpresa de niño.

Te envío mi música, con las amapolas sin raíz
(y es que ya no creo en la ciudades que olvidan sus mareas).

De tu nombre guardo la voz y las flores de octubre.

La gran llama en el sonido azul de un saxofón.
Pues a mi me parece hermoso! cada verso bautizado de surrealismo me ha encantado. Un placer conocer sus letras, Penabad. Saludos! feliz día, y hasta el próximo verso.
 
Mira en el occipital, no hay ojos.

Mira en tu verbo, allí en su incendio tu gran abrazo
de ola que no regresa.

Hay arenas tan profundas como un puñal herido.

Veo tu oscura boca, donde gira la memoria de las algas,
con su viento de hojaldre, en un rincón sin piedad.

Me asomo a los últimos pétalos del color,
para encontrar tu magulladura intacta
en mi sorpresa de niño.

Te envío mi música, con las amapolas sin raíz
(y es que ya no creo en la ciudades que olvidan sus mareas).

De tu nombre guardo la voz y las flores de octubre.

La gran llama en el sonido azul de un saxofón.
el cierre esta hermoso, que parece un canto al amor, grato leerte
 

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