Luis_Videla
Poeta adicto al portal
Fueron necesarias
trescientos sesenta y cinco vueltas
de la clepsidra, antes que
el calor de otros brazos
mitigara el frío de mi invierno,
y me devolviera la vida
por un instante.
trescientos sesenta y cinco vueltas
de la clepsidra, antes que
el calor de otros brazos
mitigara el frío de mi invierno,
y me devolviera la vida
por un instante.
