Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Debemos darnos prisa por cambiar...
No hay que tener prisa
por llegar
a las noches que no
agendan
el sueño y petrifican
las partículas
del tiempo para que no
transcurra y la novedad
de lo que
cambia nunca suceda.
Sí, en algo hay que tener
prisa
es por dejar, la realidad
confusa
de la semilla humana
morando
en lento desarrollo
el denso
espacio terrestre,
a prueba de ser el día
de la espera
algo mejor, tras mucho
tropezar al levantarse.
Debemos darnos prisa
por cambiar
antes de cruzar el mundo
etéreo.
Hay que darle viento
a calibrarnos
los sentidos, crecer
en la razón
hasta alcanzar el modo
humano
capaz de vencer al nocivo
distractor
que asola la materialidad
dudosa
en donde pensar, hablar
y actuar bien
precisa serenarnos
para expulsar
del mar interno, al mal
que lo navega
sembrando en nuestros
cuerpos sus demonios.
Debemos darnos prisa
por limpiar
los tóxicos rastrojos
del yo inverso,
antes que su noche,
nos deje sin mañana
y se prolongué.
Sí logramos despertar,
debemos
darnos prisa en abrir
el portal
del corazón que por
el bien
del amor, todo lo cambia
uniendo
nuestros rayos de luz,
a los faros
de luz del universo.
No hay que tener prisa
por llegar
a las noches que no
agendan
el sueño y petrifican
las partículas
del tiempo para que no
transcurra y la novedad
de lo que
cambia nunca suceda.
Sí, en algo hay que tener
prisa
es por dejar, la realidad
confusa
de la semilla humana
morando
en lento desarrollo
el denso
espacio terrestre,
a prueba de ser el día
de la espera
algo mejor, tras mucho
tropezar al levantarse.
Debemos darnos prisa
por cambiar
antes de cruzar el mundo
etéreo.
Hay que darle viento
a calibrarnos
los sentidos, crecer
en la razón
hasta alcanzar el modo
humano
capaz de vencer al nocivo
distractor
que asola la materialidad
dudosa
en donde pensar, hablar
y actuar bien
precisa serenarnos
para expulsar
del mar interno, al mal
que lo navega
sembrando en nuestros
cuerpos sus demonios.
Debemos darnos prisa
por limpiar
los tóxicos rastrojos
del yo inverso,
antes que su noche,
nos deje sin mañana
y se prolongué.
Sí logramos despertar,
debemos
darnos prisa en abrir
el portal
del corazón que por
el bien
del amor, todo lo cambia
uniendo
nuestros rayos de luz,
a los faros
de luz del universo.
Última edición: