Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Del calor que me guardas…
Andas sobre el tejido
de mi vida y para dibujarte
tengo el color azul
y verde rosa imaginario
de los sueños,
bosque cielo dónde habitó.
Mientras llegas al árbol
de los recuerdos
y no me ves, le pido
al viento que te trae
me de los versos
encantados,
de la primera vez.
Del calor que me guardas,
prefiero la tibieza
de tus brazos,
que saben cómo espantar
los miedos, de mi vejez.
Si tengo sed, tomo
la vertiente de tu agua
que fluye y canta
para mí.
Si me buscas
solo tengo un deseo...
estar dispuesto
para ti.
Andas sobre el tejido
de mi vida y para dibujarte
tengo el color azul
y verde rosa imaginario
de los sueños,
bosque cielo dónde habitó.
Mientras llegas al árbol
de los recuerdos
y no me ves, le pido
al viento que te trae
me de los versos
encantados,
de la primera vez.
Del calor que me guardas,
prefiero la tibieza
de tus brazos,
que saben cómo espantar
los miedos, de mi vejez.
Si tengo sed, tomo
la vertiente de tu agua
que fluye y canta
para mí.
Si me buscas
solo tengo un deseo...
estar dispuesto
para ti.