darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se ahoga mi entidad
en el mar etílico,
en el espacio líquido que adoro,
en el húmedo sabor de la angustia.
Un eco subterráneo te habla
y no sabes quién es,
/ te cambias de nombre,/
juegas con el insomnio.
Te diviertes con la marioneta asesina
que guiará tus pasos a la perdición.
A oscuras como un sonámbulo tratas
de atisbar tu derrotero,
te pierdes en el laberinto
de cadáveres putrefactos,
un arpegio va violando tu juicio delator.
Evocaciones crecen como flores
en el jardín marchito del inconsciente.
Visualizo desde la acrópolis del terror
a la bella durmiente copulando
con el ángel caído.
En un estado beta mis sistemas
se despiertan eructando inmundicia.
Sentado en la comisura
de una atmósfera retraída
la noche se inmortaliza.