E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El derecho de pernada
no ha desaparecido,
para el más grande aguerrido
o el que tiene dinero,
como cantante o torero
que se haya enriquecido.
Antes los reyes y condes
como fuero lo tenían,
y por eso no incurrían
en ninguna violación,
y hoy tienen bendición
de la rica abogacía.
No es tal vulgar ladrón
que como no tiene nada
no sale de la enrejada
por robar una gallina,
y le aplican disciplina
de la condena abultada.
Es que los jueces, señores,
castigan por el delito,
y si uno es señorito
no tiene la misma pena,
del pobre que lo condena
por no tener amiguito.
Claro que al ser de derechas
lo tienen más que seguro,
y no tienen el apuro
del jornalero izquierdista,
que pronto encuentran la pista,
porque no tiene ni un duro.
Y como gran violador,
ya tenemos buen ejemplo,
el que entró en el templo
de la potencia mundial,
que abusa como animal
sin ningún fuerte destemplo.
El proxeneta, que entonces,
las menores disponía,
pagó en penitenciaría
con la soga de quién sabe
y la duda que sí cabe
del que rige la autarquía.
Seis millones de las niñas
de los países más pobres
se alquilan por los sobres
pudiendo hacer lo que quieran
para que padres pudieran
prodigar algunos cobres.
E. Fdez. Castro.