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Desperté

angelcesar

Poeta que considera el portal su segunda casa
DESPERTÉ

No sé en qué momento, por descuido,
mis ojos se cerraron un instante;
tal vez un sueño gris hubo vencido
la infancia que caía por decante.

Presiento haber quedado muy dormido
creyendo que la luna era mi amante
y siempre con su brillo enardecido
eterno dejaría a mi semblante.

Y cuando desperté, frente al espejo
detuve la mirada inquisidora
tentada de pedirle algún consejo.

La luna sigue allí, encantadora,
me mira pero sabe que estoy viejo
sin nada para hacer por mi demora.

Y sigue a quién la adora,
mas, nunca será eterna compañía
del tiempo que se impone en nuestra vía.

Ángel César Cocuzza.
 
Última edición:
DESPERTÉ

No sé en qué momento, por descuido,
mis ojos se cerraron un instante;
tal vez el denso sueño hubo vencido
la infancia que caía por decante.

Presiento haber quedado muy dormido
creyendo que la luna era mi amante
y siempre con su brillo enardecido
eterno dejaría a mi semblante.

Y cuando desperté, frente al espejo
detuve la mirada inquisidora
tentada de pedirle algún consejo.

La luna sigue allí, encantadora,
me mira pero sabe que estoy viejo
sin nada para hacer por mi demora.

Y sigue a quién la adora,
mas, nunca será eterna compañía
del tiempo que se impone en nuestra vía.

Ángel César Cocuzza.
Buen soneto, con estrambote, en sus ritmos todos. Me han gustado, especialmente, los tercetos.
Un fuerte abrazo, querido amigo.
 
DESPERTÉ

No sé en qué momento, por descuido,
mis ojos se cerraron un instante;
tal vez el denso sueño hubo vencido
la infancia que caía por decante.

Presiento haber quedado muy dormido
creyendo que la luna era mi amante
y siempre con su brillo enardecido
eterno dejaría a mi semblante.

Y cuando desperté, frente al espejo
detuve la mirada inquisidora
tentada de pedirle algún consejo.

La luna sigue allí, encantadora,
me mira pero sabe que estoy viejo
sin nada para hacer por mi demora.

Y sigue a quién la adora,
mas, nunca será eterna compañía
del tiempo que se impone en nuestra vía.

Ángel César Cocuzza.
Celebro haber tenido la oportunidad de la lectura de este soneto con estrambote que lo es de una hermosa factura.
Con todo afecto, un saludo muy cordial, estimado compañero.
Salvador.
 
DESPERTÉ

No sé en qué momento, por descuido,
mis ojos se cerraron un instante;
tal vez el denso sueño hubo vencido
la infancia que caía por decante.

Presiento haber quedado muy dormido
creyendo que la luna era mi amante
y siempre con su brillo enardecido
eterno dejaría a mi semblante.

Y cuando desperté, frente al espejo
detuve la mirada inquisidora
tentada de pedirle algún consejo.

La luna sigue allí, encantadora,
me mira pero sabe que estoy viejo
sin nada para hacer por mi demora.

Y sigue a quién la adora,
mas, nunca será eterna compañía
del tiempo que se impone en nuestra vía.

Ángel César Cocuzza.
muy buen soneto nos presentas, estimado Ángel.
Saludos cordiales.
 
DESPERTÉ

No sé en qué momento, por descuido,
mis ojos se cerraron un instante;
tal vez el denso sueño hubo vencido
la infancia que caía por decante.

Presiento haber quedado muy dormido
creyendo que la luna era mi amante
y siempre con su brillo enardecido
eterno dejaría a mi semblante.

Y cuando desperté, frente al espejo
detuve la mirada inquisidora
tentada de pedirle algún consejo.

La luna sigue allí, encantadora,
me mira pero sabe que estoy viejo
sin nada para hacer por mi demora.

Y sigue a quién la adora,
mas, nunca será eterna compañía
del tiempo que se impone en nuestra vía.

Ángel César Cocuzza.

Compañero, me ha encantado pasar por tu espacio y haber disfrutado de tu soneto de altura, gran sensibiladad, y gran selección de palabras estimado Ángel, un abrazo compañero.
 
Celebro haber tenido la oportunidad de la lectura de este soneto con estrambote que lo es de una hermosa factura.
Con todo afecto, un saludo muy cordial, estimado compañero.
Salvador.
Gracias, estimado Lesmo, para mí es un honor tu presencia en mis letras. Gracias por tu hermoso comentario. Un fortísimo abrazo.
 
Compañero, me ha encantado pasar por tu espacio y haber disfrutado de tu soneto de altura, gran sensibiladad, y gran selección de palabras estimado Ángel, un abrazo compañero.
Muchas gracias, amigo, por dedicarle tiempo a mis letras. Me emociona tu comentario, te agradezco de corazón tu presencia.
Un fuerte abrazo.
 
DESPERTÉ

No sé en qué momento, por descuido,
mis ojos se cerraron un instante;
tal vez el denso sueño hubo vencido
la infancia que caía por decante.

Presiento haber quedado muy dormido
creyendo que la luna era mi amante
y siempre con su brillo enardecido
eterno dejaría a mi semblante.

Y cuando desperté, frente al espejo
detuve la mirada inquisidora
tentada de pedirle algún consejo.

La luna sigue allí, encantadora,
me mira pero sabe que estoy viejo
sin nada para hacer por mi demora.

Y sigue a quién la adora,
mas, nunca será eterna compañía
del tiempo que se impone en nuestra vía.

Ángel César Cocuzza.

Que buen soneto amigo Cesar, me ha gustado mucho como expresas esa idea de la contemplación de la vida en remembranza hacía atrás, el tiempo que no en vano transcurre, pero que no siempre nos detenemos a observar, esa idea de la luna como testigo, expone como metáfora, la mirada introvertida desde los sentimientos, de lo vivido. Un gusto leerte amigo.
 
Que buen soneto amigo Cesar, me ha gustado mucho como expresas esa idea de la contemplación de la vida en remembranza hacía atrás, el tiempo que no en vano transcurre, pero que no siempre nos detenemos a


observar, esa idea de la luna como testigo, expone como metáfora, la mirada introvertida desde los
sentimientos, de lo vivido. Un gusto leerte amigo.
Muchas gracias a vos, amigo Arnet.
Siempre sos tan amable con tus acertados comentarios que me hace pensar que tenés un sexto sentido, porque a mí no me resulta tan fácil interpretatar con precisión lo que cada autor quiere expresar.
Te dejo un fortísimo abrazo.
 
DESPERTÉ

No sé en qué momento, por descuido,
mis ojos se cerraron un instante;
tal/ vez/ el/ den/so/ sue/ño/ hu/bo /ven/ci/do 12 sílabas
la infancia que caía por decante.

Presiento haber quedado muy dormido
creyendo que la luna era mi amante
y siempre con su brillo enardecido
eterno dejaría a mi semblante.

Y cuando desperté, frente al espejo
detuve la mirada inquisidora
tentada de pedirle algún consejo.

La luna sigue allí, encantadora,
me mira pero sabe que estoy viejo
sin nada para hacer por mi demora.

Y sigue a quién la adora,
mas, nunca será eterna compañía
del tiempo que se impone en nuestra vía.

Ángel César Cocuzza.
Un hermoso soneto con estrambote has compuesto Ángel, has tenido un buen acierto con el final, te felicito.
He visto bajo mi punto de vista, que el tercer verso del primer cuarteto tiene 12 sílabas ya que hay un hiato que tú lo cuentas como sinalefa, para mí es un hiato en toda regla. (Te lo dejo señalado)
Un placer pasar por tu arte poético.
Un abrazo.
 
Un hermoso soneto con estrambote has compuesto Ángel, has tenido un buen acierto con el final, te felicito.
He visto bajo mi punto de vista, que el tercer verso del primer cuarteto tiene 12 sílabas ya que hay un hiato que lo



cuentas como sinalefa, para mí es un hiato en toda regla. (Te lo dejo señalado)
Un placer pasar por tu arte poético.
Un abrazo.
Agradezco de corazón, Ricardo, que te detengas en mis letras y marques mi error. Estoy de acuerdo con vos que es como lo decís y por eso hice el cambio correspondiente, a mi oído suena bien, espero haber hecho lo correcto.
Un fuerte abrazo y gracias por enseñarme.
 
Muy bonito tema, me quedo con el segundo cuarteto aunque me gustan todas las estrofas. Tiene un excelente recitado, marga
DESPERTÉ

No sé en qué momento, por descuido,
mis ojos se cerraron un instante;
tal vez un sueño gris hubo vencido
la infancia que caía por decante.

Presiento haber quedado muy dormido
creyendo que la luna era mi amante
y siempre con su brillo enardecido
eterno dejaría a mi semblante.

Y cuando desperté, frente al espejo
detuve la mirada inquisidora
tentada de pedirle algún consejo.

La luna sigue allí, encantadora,
me mira pero sabe que estoy viejo
sin nada para hacer por mi demora.

Y sigue a quién la adora,
mas, nunca será eterna compañía
del tiempo que se impone en nuestra vía.

Ángel César Cocuzza.
 

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