David Pinnell Martínez
Poeta recién llegado
Las sábanas de mi cama me envuelven
En un capullo de abatimiento
Bajo el sol obstruido
Por las cortinas de mi mente.
Y siento el hundir de mi colchón,
Bajo mi poca voluntad de flotar.
Día tras día me levanto sin despertar,
Y mis noches se vuelven mi nuevo amanecer.
Bajo la doble cara de la luna,
Veo el reflejo de la mía,
Con todos sus lamentos
Estrechados por su piel.
Me doy la vuelta
Y sigo afligido.
Pero me consuelan mis almohadas
Entre sus algodones absorbentes
De toda mi melancolía,
Desbordándose ante la noche.
Y un silencio sofocante
Me asfixia contra mi cama,
Dejando por la mañana
Una tumba sin tender.
En un capullo de abatimiento
Bajo el sol obstruido
Por las cortinas de mi mente.
Y siento el hundir de mi colchón,
Bajo mi poca voluntad de flotar.
Día tras día me levanto sin despertar,
Y mis noches se vuelven mi nuevo amanecer.
Bajo la doble cara de la luna,
Veo el reflejo de la mía,
Con todos sus lamentos
Estrechados por su piel.
Me doy la vuelta
Y sigo afligido.
Pero me consuelan mis almohadas
Entre sus algodones absorbentes
De toda mi melancolía,
Desbordándose ante la noche.
Y un silencio sofocante
Me asfixia contra mi cama,
Dejando por la mañana
Una tumba sin tender.