León_es
...no soy poeta, solo escribo...
Tras el mármol, el dedo impaciente
robó un segundo a la luz y al olvido;
el flash fue un rayo, un grito simplemente,
sobre el nácar de un hombro dormido.
Se encendió el oro en sus rizos de fuego,
un mapa de seda en la piel revelado,
la cámara, cómplice del breve ruego,
grabó el instante del miedo habitado.
Pero ella, serena, giró hacia al fin,
con la calma de quien no teme al visor,
su boca fue un tajo de rojo carmín,
mitad bienvenida, mitad adiós de dolor.
"¿Busca a alguien?", soltó el barman al aire,
cautivo del brillo, del vidrio, del celo;
"A nadie", vibró la voz con donaire,
profunda y oscura como un violonchelo.
"Solo vine a ver si el jardín arde todavía,"
dijo ella al misterio de la noche letal,
mientras la lámpara de araña vertía
lágrimas de sombra sobre el umbral.
Se fue con el paso de un sueño francés,
entre el humo del jazz y el perfume de ayer,
dejando en la lente un extraño revés
de quien es eterna sin quererlo ser.
Hollywood es plata, reflejo y engaño,
un patio de sombras de paso fugaz,
pero ella era el tiempo que no sufre daño,
la luz que la noche no pudo apagar.