Kratos Peru
Poeta asiduo al portal
En medio de una reunión familiar,
despunta la noche.
Qué piensan de la vida privada, -pregunta la tía Cineth-
mientras me dirige una sonrisa de espuelas afiladas.
Esas dos palabras - vida privada-
encierran un " no pases más allá"
es mía y no la mires,
no la comparto...
-¿Celos ?-
Tal vez,
pero lo mío es para dos
y no es un circo.
Es un acuerdo al que llego
siempre con mi pareja.
Creo que la persona que esté
conmigo no merece ser expuesta;
(no es un caballo de paso para ser exhibida)
Solos ella y yo,
y que en nuestro día a día, podamos
derribar, crear, reír, amar y crecer
en cada madrugada,
en cada día;
y si los atardeceres
un día se vuelven fríos
podamos juntar la leña
para mantener
el amor.
Así de simple, con las sorpresas
que mis locuras y las suyas
puedan abonarnos.
Yo seré yo y ella será ella,
desnudos ante este mundo
egoísta, falso y vacío.
Solo quiero pedirle que siempre,
siempre, sea igual,
aún en esos días que no tengamos dientes.
Un rayo de luz acaricia mi rostro...
despierto y es 31 de diciembre
en una ciudad desconocida,
en medio de la familia que viajó
miles de kilómetros para estar juntos.
Alejandro
despunta la noche.
Qué piensan de la vida privada, -pregunta la tía Cineth-
mientras me dirige una sonrisa de espuelas afiladas.
Esas dos palabras - vida privada-
encierran un " no pases más allá"
es mía y no la mires,
no la comparto...
-¿Celos ?-
Tal vez,
pero lo mío es para dos
y no es un circo.
Es un acuerdo al que llego
siempre con mi pareja.
Creo que la persona que esté
conmigo no merece ser expuesta;
(no es un caballo de paso para ser exhibida)
Solos ella y yo,
y que en nuestro día a día, podamos
derribar, crear, reír, amar y crecer
en cada madrugada,
en cada día;
y si los atardeceres
un día se vuelven fríos
podamos juntar la leña
para mantener
el amor.
Así de simple, con las sorpresas
que mis locuras y las suyas
puedan abonarnos.
Yo seré yo y ella será ella,
desnudos ante este mundo
egoísta, falso y vacío.
Solo quiero pedirle que siempre,
siempre, sea igual,
aún en esos días que no tengamos dientes.
Un rayo de luz acaricia mi rostro...
despierto y es 31 de diciembre
en una ciudad desconocida,
en medio de la familia que viajó
miles de kilómetros para estar juntos.
Alejandro
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