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Deudor de mis pesares

R. Lamark

H.R. Lamark

Deudor de
mis pesares


¡Oh deudor de mis destierros!

quiero morir en presos viejos tiempo feo,

cánico desdén que odio de mi fe incierta

lucra de mi vida que me ahorco sin sentido.


Vienes, como viejo necio insolente mártir,

empapas los candados que de pútridos deseos de odio

parten del desentierro de barcos y sus fosos.

Peca ¡oh pecador de sangre barata!

mira el desconsuelo de tus naciones ahorcadas,

¿acaso se te antoja tanta podredumbre?

¿acaso ya te olvidaste del sufrimiento de tus hijos?

tú que te hundes en letras babilónicas

piérdeme en tus viseras de un desdén anunciado,

que no hemos de bailar junto a la hoguera.


Vuelve de tu nacimiento,

suicídate de penas,

¡tú! maldito desprecio de mis delirios,

opaca fierra de tu belleza,

aceite de mil condenas que me ahogo.


Padre de los enanos que vivieron

¿por qué dejas en mi desdicha

desolación de mi última morada?

si solo es alabanza la tuya,

¡mátame!, presa fiera fugaz de un tormento aniquilado,

¡incítame! que voy de penas ahorcando los delirios,

¡llévame! insolencia intangible de mi sombra,

al país de los espectros,

a aquel de donde no se vuelve nunca,

a mirar en desconsuelo,

la arena de tus uñas descompuestas.


Piensa ¡que solo vivo en penas fuero!

malcrío partes de un alma fragmentada que no me pesa un alivio,

tiemblo como animal en cautiverio,

soy de la letra más miserable de mi deidad.


¡Mátame! oh desesperación incauta del espejo mío,

concéntrate en mí,

condena mi mente,

ella alucina en un libre albedrio,

decae como zapato dado de mis latidos,

avena de mi tinta que mancha,

viento que derrumba mis naciones,

sí es que partes de que me escuchas

¡te invoco!

¡deudor de mis pesares!

acaba mustia y pena fuera de mi tristeza,

degolla esperanzas como la fiera vieja que eres,

¡sácame por favor de mis ojos!

ponlos en el poncho más débil que encuentres,

no veré mañana sin tu mugre,

polvo son mis manos que ansias

mueren al todo por todo.


Parte a tierras ajenas

a ti que nada te deben los creadores,

¡págame! me debes a mi tu brazo izquierdo,

la vida que tengo es de tus prisiones mi deshonra,

perpetúame, que soy burro sin cola en los estrabos.


Picotea mis oídos,

deshuesa mi vergüenza que muero

y por favor,

si acaso has de llevarme en frasco tapado,

no intentes volver para destruirlo todo

diluvia esta mi cresta nueva,

deja que el viento

mate y remate mis escombros.


Diluvia esta mi cresta nueva,

deja que el viento

mate y remate mis escombros.​
 
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Deudor de
mis pesares


¡Oh deudor de mis destierros!

quiero morir en presos viejos tiempo feo,

cánico desdén que odio de mi fe incierta

lucra de mi vida que me ahorco sin sentido.


Vienes, como viejo necio insolente mártir,

empapas los candados que de pútridos deseos de odio

parten del desentierro de barcos y sus fosos.

Peca ¡oh pecador de sangre barata!

mira el desconsuelo de tus naciones ahorcadas,

¿acaso se te antoja tanta podredumbre?

¿acaso ya te olvidaste del sufrimiento de tus hijos?

tú que te hundes en letras babilónicas

piérdeme en tus viseras de un desdén anunciado,

que no hemos de bailar junto a la hoguera.


Vuelve de tu nacimiento,

suicídate de penas,

¡tú! maldito desprecio de mis delirios,

opaca fierra de tu belleza,

aceite de mil condenas que me ahogo.


Padre de los enanos que vivieron

¿por qué dejas en mi desdicha

desolación de mi última morada?

si solo es alabanza la tuya,

¡mátame!, presa fiera fugaz de un tormento aniquilado,

¡incítame! que voy de penas ahorcando los delirios,

¡llévame! insolencia intangible de mi sombra,

al país de los espectros,

a aquel de donde no se vuelve nunca,

a mirar en desconsuelo,

la arena de tus uñas descompuestas.


Piensa ¡que solo vivo en penas fuero!

malcrío partes de un alma fragmentada que no me pesa un alivio,

tiemblo como animal en cautiverio,

soy de la letra más miserable de mi deidad.


¡Mátame! oh desesperación incauta del espejo mío,

concéntrate en mí,

condena mi mente,

ella alucina en un libre albedrio,

decae como zapato dado de mis latidos,

avena de mi tinta que mancha,

viento que derrumba mis naciones,

sí es que partes de que me escuchas

¡te invoco!

¡deudor de mis pesares!

acaba mustia y pena fuera de mi tristeza,

degolla esperanzas como la fiera vieja que eres,

¡sácame por favor de mis ojos!

ponlos en el poncho más débil que encuentres,

no veré mañana sin tu mugre,

polvo son mis manos que ansias

mueren al todo por todo.


Parte a tierras ajenas

a ti que nada te deben los creadores,

¡págame! me debes a mi tu brazo izquierdo,

la vida que tengo es de tus prisiones mi deshonra,

perpetúame, que soy burro sin cola en los estrabos.


Picotea mis oídos,

deshuesa mi vergüenza que muero

y por favor,

si acaso has de llevarme en frasco tapado,

no intentes volver para destruirlo todo

diluvia esta mi cresta nueva,

deja que el viento

mate y remate mis escombros.


Diluvia esta mi cresta nueva,

deja que el viento

mate y remate mis escombros.​
Quizás no sea el foro correcto pero son unas letras muy potentes.
Un saludo, Lamark.
 

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