Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Develando enigmas en una noche de lluvia (Dedicado)
Sentada en el diván, con la mirada ensimismada
entre las gotas de lluvia que saciaban
las fauces de la tierra sedienta, mientras
orquestaban pequeñas notas cual campanitas de cristal
al caer sobre el techo de la terraza.
Me encontraba esta noche de cielo a oscuras
pues la luna pernoctaba en su nidal,
las estrellas cómplices silentes se mantenían ausentes
en esta noche silenciosa, oscura y cautivante
dueña de un enigma sin igual.
-Sentía que algo de mi piel se desprendía,
no podía comprender, aunque la noche estaba fría
sentía una tibieza especial que estremecía mi ser-
¡Sentía que algo dentro de mi ser florecía,
que se iluminaba mi mirada y a la noche no veía tan tenebrosa!
-Reconocí que tus recuerdos me invadían,
y ella sin soportar que yo contigo me permitiera volver a soñar,
se materializó frente a mis ojos, lúgubre, blanca , fría y sombría,
con la sonrisa retorcida, me miraba y de este sentimiento se burlaba-
Entre risas me decía -algún día volveré a ser quien abrigue tu piel,
cobije tu alma, muy cerca estaré y sin avisarte de tu ser me apoderaré,
para robarte los sueños, atarte las ilusiones que hoy te hacen sonreír,
que te hacen revivir, son las que contigo no quiero compartir,
en mi egoísmo te quiero sólo para mi-
Fueron las palabras de la Soledad,
¿Maldita o bendita Soledad?
¡No lo sé, como saber!(si a sido mi eterna compañera)
Pero si sé, que hasta hoy le permití morar dentro de mí,
albergarse en mi corazón, y mi piel abrazar
pues contigo una nueva ilusión quiero albergar,
un nuevo cielo donde mis esperanzas me lleven a elevar
una plegaria pidiéndole a Dios que tú seas mi realidad.
El hombre que en mis sueños a vivido y por quien mi alma en silencio
a clamado y aun sin conocerte mi corazón ya te ha amado.
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