Dia 77,...Champán y fresas.

la musica en los balcones

Poeta recién llegado
Las horas han pasado al vuelo, el barman que nos ha atendido desapercibido durante toda la noche, amablemente, con una sonrisa cansada nos lo confirma, .-Señor, siento interrumpirle, son las dos y media de la madrugada, debo pedirle excusas de antemano por tener que marcharme, usted y la señorita pueden como no, continuar la velada y libremente disponer de lo que gusten, si me lo permite el señor, recomendarle disfruten de esta botella de champán frances, obsequio de la casa, acompañada de fresas escarchadas con miel y virutas de cacao.
Y aqui sigo, peleándome a versos con ella.
"Me gusta que aparezcas cuando no te espero, le digo,-me gusta que me ofrezcas abrigo durante el aguacero, zalamero lisonjero. Me gusta cuando abres las noches al atardecer y la luna te espera, primavera,-me gusta cuando partes tu alma en dos, y paseando por las aceras escribes versos en los letreros, retrechero alabancero. Me gusta el perfume de tu aroma, azahar en paloma que cambia el romero por jazmin, reina de abril, me gusta que tiñas de añil el azul de tus ojos cuando hablas de mi, picarero lagotero, gózame pero no me quieras, que soy la primavera, condenada en vida a amar en vano, un ratito al otoño y otro al verano.
 
Las horas han pasado al vuelo, el barman que nos ha atendido desapercibido durante toda la noche, amablemente, con una sonrisa cansada nos lo confirma, .-Señor, siento interrumpirle, son las dos y media de la madrugada, debo pedirle excusas de antemano por tener que marcharme, usted y la señorita pueden como no, continuar la velada y libremente disponer de lo que gusten, si me lo permite el señor, recomendarle disfruten de esta botella de champán frances, obsequio de la casa, acompañada de fresas escarchadas con miel y virutas de cacao.
Y aqui sigo, peleándome a versos con ella.
"Me gusta que aparezcas cuando no te espero, le digo,-me gusta que me ofrezcas abrigo durante el aguacero, zalamero lisonjero. Me gusta cuando abres las noches al atardecer y la luna te espera, primavera,-me gusta cuando partes tu alma en dos, y paseando por las aceras escribes versos en los letreros, retrechero alabancero. Me gusta el perfume de tu aroma, azahar en paloma que cambia el romero por jazmin, reina de abril, me gusta que tiñas de añil el azul de tus ojos cuando hablas de mi, picarero lagotero, gózame pero no me quieras, que soy la primavera, condenada en vida a amar en vano, un ratito al otoño y otro al verano.

Y la espera se hace tan larga,
que tus ojos se olvidaron,
sigo esperando la llamada,
del porque me castigaron...
Un placer haber pasado, un beso.
 
Pero si te pasas y no te quedas, es como si no hubieras pasado, o peor aún, el perfume que dejas a tu paso me condenará a seguirte de verso en verso hasta el ocaso, el de mi corazón, que ya muerto de contar pasos , lo ultimo que pronunciará será tu nombre, AméMMámeN
 
Las horas han pasado al vuelo, el barman que nos ha atendido desapercibido durante toda la noche, amablemente, con una sonrisa cansada nos lo confirma, .-Señor, siento interrumpirle, son las dos y media de la madrugada, debo pedirle excusas de antemano por tener que marcharme, usted y la señorita pueden como no, continuar la velada y libremente disponer de lo que gusten, si me lo permite el señor, recomendarle disfruten de esta botella de champán frances, obsequio de la casa, acompañada de fresas escarchadas con miel y virutas de cacao.
Y aqui sigo, peleándome a versos con ella.
"Me gusta que aparezcas cuando no te espero, le digo,-me gusta que me ofrezcas abrigo durante el aguacero, zalamero lisonjero. Me gusta cuando abres las noches al atardecer y la luna te espera, primavera,-me gusta cuando partes tu alma en dos, y paseando por las aceras escribes versos en los letreros, retrechero alabancero. Me gusta el perfume de tu aroma, azahar en paloma que cambia el romero por jazmin, reina de abril, me gusta que tiñas de añil el azul de tus ojos cuando hablas de mi, picarero lagotero, gózame pero no me quieras, que soy la primavera, condenada en vida a amar en vano, un ratito al otoño y otro al verano.

Así que sueñas con ser el capitán de la noche, el que espera antes de abandonar el barco, el que con nostalgia ve cómo las luces desaparecen bajo el agua pintando los corales de arco iris.

Siempre me gustó empezar por el final, ya sabes, los periódicos por la tira cómica, los cuentos por el colorín colorado, los almuerzos por las fresas...

Te dejé la postal que mi yo infantil descubrió en la flor de azahar, me pregunto cómo titularías la imagen?
 
No busco princesas, voy tras la reina, diosa condenada a no ver el sol, quiero contarle que un rayo me atravesó el espíritu y dejó encendida un ascua eterna en mi corazón , quiero compartir con ella la llama, que por dentro me quema, a cambio de un rincóncito en la realera de su panal, quiero aprender como se elabora la jalea real, por si alguna vez me besa, que mis besos se fundan con la miel del cielo de su paladar, quiero tocar con mi boca su boca y hablar su mismo idioma, conocer el porqué de su reinado, que maravillas no tendrá su paraíso reservado para renunciar asi, de por vida, a la belleza de la primavera, quiero me cuente que se siente siendo ninfa énvuelta en cera, que sueños tiene a solas mientras se espera, yo a cambio le cantaré sus penas, seré la banda sonora de su colmena, pondré música a sus efímeros nupciales vuelos que van dejando tras dé si cadáveres sin consuelo, corazones rotos en la pradera, calientes aún sus alas por el deseo de su condena en celo, le cantaré nanas a las huérfanas expositas, neófitas obreras apis, que sin haber nacido ya les persigue su dilematico destino, si amo muero, que alto precio para un te quiero, quiero cantarle a la reina y acompañar su danza en el baile de la esperanza, capaz de anestesiar el aire con su aroma y mistiar el vuelo de su alcoba, estela de tul que hace íntima la pasión y deseo del amante kamikace, que tras yacer, extasiado de amar yace. E ahi tu imagen, a semejanza mia. Las abejas, las ninfas de la naturaleza. Y si, dejé mis sueños enterrados en la orilla y soy capitán de un velero bergantin, que no surca el mar sino vuela, y es mi alma mi bandera, con un par de tibias y una calabera,
 
Última edición:
No busco princesas, voy tras la reina, diosa condenada a no ver el sol, quiero contarle que un rayo me atravesó el espíritu y dejó encendida un ascua eterna en mi corazón , quiero compartir con ella la llama, que por dentro me quema, a cambio de un rincóncito en la realera de su panal, quiero aprender como se elabora la jalea real, por si alguna vez me besa, que mis besos se fundan con la miel del cielo de su paladar, quiero tocar con mi boca su boca y hablar su mismo idioma, conocer el porqué de su reinado, que maravillas no tendrá su paraíso reservado para renunciar asi, de por vida, a la belleza de la primavera, quiero me cuente que se siente siendo ninfa énvuelta en cera, que sueños tiene a solas mientras se espera, yo a cambio le cantaré sus penas, seré la banda sonora de su colmena, pondré música a sus efímeros nupciales vuelos que van dejando tras dé si cadáveres sin consuelo, corazones rotos en la pradera, calientes aún sus alas por el deseo de su condena en celo, le cantaré nanas a las huérfanas expositas, neófitas obreras apis, que sin haber nacido ya les persigue su dilematico destino, si amo muero, que alto precio para un te quiero, quiero cantarle a la reina y acompañar su danza en el baile de la esperanza, capaz de anestesiar el aire con su aroma y mistiar el vuelo de su alcoba, estela de tul que hace íntima la pasión y deseo del amante kamikace, que tras yacer, extasiado de amar yace. E ahi tu imagen, a semejanza mia. Las abejas, las ninfas de la naturaleza. Y si, dejé mis sueños enterrados en la orilla y soy capitán de un velero bergantin, que no surca el mar sino vuela, y es mi alma mi bandera, con un par de tibias y una calabera,

Sólo un poeta puede ver a una reina en una obrera y combinar a Esproceda con Sabina...
 
No me llames poeta, me vetas, más quisieran mis sentidos saber la técnica que tu muestras, combinación perfecta de palabras, cada una en su sitio colocadas y bien puestas, puestas como las de sol, pues claramente cuando te leo , veo a tu corazón y a veces hasta oigo el pulso de su pasión. Yo con la humildad de un mendigo, solo busco frases que encierren en un acorde, encuentro y olvido, montaña y camino, la verdad del testigo, la ternura del mimo, la belleza del trino, la nostalgia del ido, la bondad del recogido, la maldad del asesino, la suerte del destino, el abrazo del amigo, el perdon del enemigo, la lucidez que da el vino, la soledad del peregrino, atención y descuido, premio y castigo, la ensalada de pepinos y de postre la fruta del mandaríno, todo a euro en el chino , lo ves, ino ino ino, y yo solo me parto y me rimo, de la risa me hago daño al reirme dice mi otórrino, no, yo sólo soy un acaparador de momentos, que a veces, muy de cuando en cuando, entre acordes, cuento un cuento, lo ves, dos veces cuento, lo lamento, es broma, pero solo esto, lo demás es tan veraz que tu sola lo veras, que no se ni porqué te lo cuento, si debe ser que me siento contento. Ojalá, hubiese guardado un ratito cada día, para aprender el lenguaje que tu hablas, uf, entonces Palmira, una vez a tu altura, no se lo que te diría, pero seguro que te avergonzarias, acompañado siempre de bellas melodías, porque lo que me falta en palabras, lo busco en armonías, en notas imposibles, que al oírlas, te atraviesan la piel y despiertan la melancolía. Y si la retahíla en vez de en ino fuese en ina, por Dios del amor hermoso, me comparas con Sabina, ji ji ji, al no conocerte, no se, diría que me vacilas, porque, a mi me rechina, Mi querida y aduladora Palmira, Sabina tiene la receta, no como poeta, que también, como hombre de las mil caretas, yo solo alcanzó a pintarme esta cara que tengo de vendedor de humos y sueños malagueños, aprendiz de payadas, que cuando las releo me parecen payasadas de tebeo. Ahora eso sí, en las fiestas encajo como el primero, number one del cachondeo, curioso de los deseos, se empatizar con lo que veo, lo vez, eo eo eo otra vez, si al menos fuera en ea ea ea, te cantaría una nana, pero creo que no haría falta, pues debes estar dormida, mira, ida, de despedida. Uf ya no se ni por donde iba, hasta la próxima Palmira. Desde el Paraíso que ni Picasso pudo quitarse de encima, porque "man que le pesara", quisiera él o no quisiera, la luz de su mirada la acomodó a sus ojos aquí, tarde, como solía ser antes, los críos de ahora ya nacen viendo desde dentro, algún día hablarán, ji ji, pues eso, que su Guernica, obra maestra del genio, de nombre equivocado, pues debió llamarlo " Málaka " pues más cruel y sangrienta fue la aniquilación de sus paisanos que huyendo del horror fueron acribillados, entre muñecos de trapo, que con sus niños morian en la carretera, a pie de playa, camino de Almería. MADRE MÍA 30 Y TRES días tuvo para pensarlo, y el muy hijo de malaga, se los pasó follado sin parar mientras lo pintaba con Dora Maar. que lo único bonito que tenia la genia, (está también le pudo avisar en vez de tanto jugar con los cuchillos con habilidad) era el nombre, por lo de Dora, que lo de Mar ya quisiera, quel el mar es mi paraiso, a eso,...ji ji. Decía que del paraíso me despido.
 
Las horas han pasado al vuelo, el barman que nos ha atendido desapercibido durante toda la noche, amablemente, con una sonrisa cansada nos lo confirma, .-Señor, siento interrumpirle, son las dos y media de la madrugada, debo pedirle excusas de antemano por tener que marcharme, usted y la señorita pueden como no, continuar la velada y libremente disponer de lo que gusten, si me lo permite el señor, recomendarle disfruten de esta botella de champán frances, obsequio de la casa, acompañada de fresas escarchadas con miel y virutas de cacao.
Y aqui sigo, peleándome a versos con ella.
"Me gusta que aparezcas cuando no te espero, le digo,-me gusta que me ofrezcas abrigo durante el aguacero, zalamero lisonjero. Me gusta cuando abres las noches al atardecer y la luna te espera, primavera,-me gusta cuando partes tu alma en dos, y paseando por las aceras escribes versos en los letreros, retrechero alabancero. Me gusta el perfume de tu aroma, azahar en paloma que cambia el romero por jazmin, reina de abril, me gusta que tiñas de añil el azul de tus ojos cuando hablas de mi, picarero lagotero, gózame pero no me quieras, que soy la primavera, condenada en vida a amar en vano, un ratito al otoño y otro al verano.
Las horas pasan al vuelo leyendo tu bella y emotiva prosa poética. Bellas imágenes y bellas metáforas realzan su eotivo contenido. Ecantada de leerte. Besazos con admiración.
 
Las horas han pasado al vuelo, el barman que nos ha atendido desapercibido durante toda la noche, amablemente, con una sonrisa cansada nos lo confirma, .-Señor, siento interrumpirle, son las dos y media de la madrugada, debo pedirle excusas de antemano por tener que marcharme, usted y la señorita pueden como no, continuar la velada y libremente disponer de lo que gusten, si me lo permite el señor, recomendarle disfruten de esta botella de champán frances, obsequio de la casa, acompañada de fresas escarchadas con miel y virutas de cacao.
Y aqui sigo, peleándome a versos con ella.
"Me gusta que aparezcas cuando no te espero, le digo,-me gusta que me ofrezcas abrigo durante el aguacero, zalamero lisonjero. Me gusta cuando abres las noches al atardecer y la luna te espera, primavera,-me gusta cuando partes tu alma en dos, y paseando por las aceras escribes versos en los letreros, retrechero alabancero. Me gusta el perfume de tu aroma, azahar en paloma que cambia el romero por jazmin, reina de abril, me gusta que tiñas de añil el azul de tus ojos cuando hablas de mi, picarero lagotero, gózame pero no me quieras, que soy la primavera, condenada en vida a amar en vano, un ratito al otoño y otro al verano.

Que bello texto; una velada plena de bohemia y versos sublimes, y como no, teniendo enfrente a tan bella musa y todo el mundo cede, hasta el barman tiende su espacio, eso, es percibir el verdadero cariño en que todo el planeta desea ser cómplice.

Saludos
 
Divinidad de letras en la excelencia del arte.
Maestro, todo un honor, pero sin afán de mostrar timidez, sin un ápice de vergüenza, permiteme decirte y además de tú, que mi razón lamenta que te asomes a tientas y tu tiempo pierdas, cuando un solo segundo tuyo en un buen uso es capaz de borrar lo confuso y mostrar la esencia. Mi razón lamenta, pero me en orgullo, aunque debo confesarte maestro, que entre las flores, como decimos por aquí, me siento un capullo. Boludo dirías tú, gracias Jorge.
 

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