Dia 78,...El profesor de baile.

la musica en los balcones

Poeta recién llegado
El tiempo, continuo movimiento, es un baile inacabable, es insobornable, al menos para nosotros hijos de él, que apenas torpemente conseguimos dar dos pasos y agotados morimos. Entre paso y paso el impecable maestro te permite rectificar, pero jamás te deja volver atrás, paso que no des, paso que no has dado, hay aplicados alumnos que nunca tienen que corregir, pero son monótonos en su baile, danzan en círculos muy muy pequeños, en una secuencia de giros continuos sin dar uno mal dado o de más ni tan siquiera para probar. Se quitan de encima la curiosidad para aligerar peso, si total ya no la usan, luego se desprenden de los sueños, que pesan mucho, y mas tarde de las tentaciones a sabiendas que distraen y merman su capacidad de diligentes bailarines. Y así, sin curiosidad ni sueños ni tentaciones, dan vueltas y vueltas sobre si, en un rutinario baile programado, como la maquinaria precisa de un reloj Cuervo y sobrinos cubano, hasta que se paran exhaustos y mueren sin aire agotados y consumidos sin recordar siquiera porqué han bailado. Yo, amada primavera, compañera de borrachera, aquí a tu lado como estoy, ahogado en ron, champán frances y fresas, te confieso que ya no bailo, me dedico solamente a rectificar, pero no se si me dará tiempo ese profesor de baile tan severo y cruento que es el tiempo.
-. ¿ a mi me lo cuentas pícaro dancero, que ando continuamente rectificando, calentado corazones que el invierno ha dejado tiritando con sus gélidas razones, intentando con el vaho de mi aliento despertar las emociones?, ¿a mi me lo cuentas pirata bucanero, que he ido contigo a mas de una puerta a arreglar el entuerto por decir demasiadas veces te quiero, ¿a mi me lo cuentas bandolero?. Que soy la primavera, eterna, pero también regreso cada año a pedir disculpas por la espera y el sosiego que te causo por no estar todo lo que me gustaría a tu vera, anda, brindemos, que ya queda menos, que ya casi llego, y por sincero cuando te abrace no sabes lo que te espera, te prometo que esta vez, las caricias que te dé, nunca se te irán de la piel, se acabaron para ti las noches pasajeras, palabra de primavera.
 
El tiempo, continuo movimiento, es un baile inacabable, es insobornable, al menos para nosotros hijos de él, que apenas torpemente conseguimos dar dos pasos y agotados morimos. Entre paso y paso el impecable maestro te permite rectificar, pero jamás te deja volver atrás, paso que no des, paso que no has dado, hay aplicados alumnos que nunca tienen que corregir, pero son monótonos en su baile, danzan en círculos muy muy pequeños, en una secuencia de giros continuos sin dar uno mal dado o de más ni tan siquiera para probar. Se quitan de encima la curiosidad para aligerar peso, si total ya no la usan, luego se desprenden de los sueños, que pesan mucho, y mas tarde de las tentaciones a sabiendas que distraen y merman su capacidad de diligentes bailarines. Y así, sin curiosidad ni sueños ni tentaciones, dan vueltas y vueltas sobre si, en un rutinario baile programado, como la maquinaria precisa de un reloj Cuervo y sobrinos cubano, hasta que se paran exhaustos y mueren sin aire agotados y consumidos sin recordar siquiera porqué han bailado. Yo, amada primavera, compañera de borrachera, aquí a tu lado como estoy, ahogado en ron, champán frances y fresas, te confieso que ya no bailo, me dedico solamente a rectificar, pero no se si me dará tiempo ese profesor de baile tan severo y cruento que es el tiempo.
-. ¿ a mi me lo cuentas pícaro dancero, que ando continuamente rectificando, calentado corazones que el invierno ha dejado tiritando con sus gélidas razones, intentando con el vaho de mi aliento despertar las emociones?, ¿a mi me lo cuentas pirata bucanero, que he ido contigo a mas de una puerta a arreglar el entuerto por decir demasiadas veces te quiero, ¿a mi me lo cuentas bandolero?. Que soy la primavera, eterna, pero también regreso cada año a pedir disculpas por la espera y el sosiego que te causo por no estar todo lo que me gustaría a tu vera, anda, brindemos, que ya queda menos, que ya casi llego, y por sincero cuando te abrace no sabes lo que te espera, te prometo que esta vez, las caricias que te dé, nunca se te irán de la piel, se acabaron para ti las noches pasajeras, palabra de primavera.


Fresas, champán francés, ron y dejaste de bailar..., no me extraña, la primavera es una explosión constante y si mantienes el ritmo frenético estás abocado a una diversión adictiva que difícilmente te dará tregua hasta el invierno pero.... a quién le importa el invierno viviendo en Málaga. Creo que se me nota algo de envidia :)
 
Que grato que pases querida Palmira, que dejes tu huella , palabras de mirra de olor intenso que tamizan de unguento dorado mi texto, que si se escribió, y es un hecho, creo fue, para que tu lo leyeras, pues hoy al leerlo de nuevo he encontrado un sendero, regero de incienso, camino dé versos que me ha llevado de la aurora de unas notas que nacen, al rojizo atardecer de una canción que me alivia el sufrimiento, me halaga y fascina que aunque sea a destiempo pues lees hoy martes 26, lo que aconteció el jueves 19 por mi pensamiento, que al pasar, salpiques la escarcha de mi rocio y rompas lloviendote en gotas de consuelo, el hielo que me enfría, en pequeños filamentos, gracias Palmira, mis ojos te admiran, no hay mentira pues no hay verdad, que la imaginación delira, que delire, yo en mi ático lugar a cuarenta y ocho pasos de la vida entre locura y sosiego, entre calma sueños y deseos, esta noche me sentaré a esperar la mañana a compás de tango y guajira, borracho de versos, y los quejios de mi alma los jirones de mis lamentos, te los deberé y agradeceré a ti, eternamente Palmira, y quizás te busque entre la gente en mi próximo concierto, y a lo mejor te hallo, y a lo mejor te acarician mis notas, y a lo mejor te beso en los labios de otra, a lo mejor te oigo en el rumor de una ola, y a lo mejor bailamos con champán y fresas, de noche en la playa a solas, quizás te pierda sin haberte conocido, quizás aparezcas por detrás de mí olvido, tal vez seas tu, la que tararea sin saberse las letras al final de la barra, la que no canta pero frasea y mirandome al compás de los míos, sus ojos si que me cantan y me acompañan, tal vez las flores que vea vengan de las semillas del polen de tu jardín, delicado jardín el tuyo Palmira, que póliniza en suspiros la brisa, que aún no se de donde ni creo quiera saber, que llega a mi puerta y me avisa, ve y mira sin prisas lo que viste ayer que detrás de la flor hay un tallo y detrás del tallo otra flor, y detrás una rama y detrás una rana, y detrás un estanque y detrás un lago y detrás, el mar, la paz del desolado, del castigado, del maltratado, devastado y yermo corazón que renace, florece rebrota y reverdece como ninfa crisálida cada primavera. Gracias Palmira por traer a mi jardín de geranios margaritas y jazmines, tus bellas azucenas, gracias Palmira por acercarme las estrellas, por recordarme el novilunio que no vi, la luna nueva, interlunio de la noche del 19 de marzo, que hoy es un do menor que me acerca los pasos de una nueva canción, inconclusa aun, sin definir, pero que ya me tiene los vellos enredaos, punzadas eléctricas que me desordenan las entrañas mismas de mi alma, que acaparan la atención de mis sentidos, tanto, que al solo rozar mis dedos tocando la guitarra, se me estremece hasta la calma de mi respiración entre los silencios de la música, gracias Palmira, túnica de santo, no de abrigo, pasajera letanía oración en mi canción confundida, agua santa entre mis gotas de lluvía, barandilla dél pont de l'alma, zuavo que mide mi salma, conquistadora de estrofas en batallas fogosas entre la melodía y la prosa, compás de tres por cuatro, malagueña a veces, habanera a ratos, gracias Palmira, y por favor no rompas nuestro pacto, el de pasarte, aunque sea de tarde en cuando, a dignificar con tus ojos los ochenta días de mis quebrantos, te animo a que sigas y digas, no mentiras, pues como digo no hay verdad, di cosas bonitas, palabritas chiquititas, las más tiernas y blanditas, pues suelo tocar por las noches y a mi guitarra no le gusta que le hagan reproches, está acostumbrada al trasnoche y solo quiere tocar para palabras que suenen como las olas del mar, o como suenan tus pasos cuando caminas por las huellas de los míos , gracias Palmira por navegar por mi rio desde la cubierta, posando tu mirada en las orillas de mis días, gracias jardinera mía, Palmira de mi oasis , verso idolatrado de los desiertos de Alejandría, gracias por tu pacto aliviará de facto mi herida.
 
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proxy
 
El tiempo, continuo movimiento, es un baile inacabable, es insobornable, al menos para nosotros hijos de él, que apenas torpemente conseguimos dar dos pasos y agotados morimos. Entre paso y paso el impecable maestro te permite rectificar, pero jamás te deja volver atrás, paso que no des, paso que no has dado, hay aplicados alumnos que nunca tienen que corregir, pero son monótonos en su baile, danzan en círculos muy muy pequeños, en una secuencia de giros continuos sin dar uno mal dado o de más ni tan siquiera para probar. Se quitan de encima la curiosidad para aligerar peso, si total ya no la usan, luego se desprenden de los sueños, que pesan mucho, y mas tarde de las tentaciones a sabiendas que distraen y merman su capacidad de diligentes bailarines. Y así, sin curiosidad ni sueños ni tentaciones, dan vueltas y vueltas sobre si, en un rutinario baile programado, como la maquinaria precisa de un reloj Cuervo y sobrinos cubano, hasta que se paran exhaustos y mueren sin aire agotados y consumidos sin recordar siquiera porqué han bailado. Yo, amada primavera, compañera de borrachera, aquí a tu lado como estoy, ahogado en ron, champán frances y fresas, te confieso que ya no bailo, me dedico solamente a rectificar, pero no se si me dará tiempo ese profesor de baile tan severo y cruento que es el tiempo.
-. ¿ a mi me lo cuentas pícaro dancero, que ando continuamente rectificando, calentado corazones que el invierno ha dejado tiritando con sus gélidas razones, intentando con el vaho de mi aliento despertar las emociones?, ¿a mi me lo cuentas pirata bucanero, que he ido contigo a mas de una puerta a arreglar el entuerto por decir demasiadas veces te quiero, ¿a mi me lo cuentas bandolero?. Que soy la primavera, eterna, pero también regreso cada año a pedir disculpas por la espera y el sosiego que te causo por no estar todo lo que me gustaría a tu vera, anda, brindemos, que ya queda menos, que ya casi llego, y por sincero cuando te abrace no sabes lo que te espera, te prometo que esta vez, las caricias que te dé, nunca se te irán de la piel, se acabaron para ti las noches pasajeras, palabra de primavera.

Como manejas el tema del tiempo; la fantasía en tu retórica, hace placentero leer tan original prosa
Saludos afectuosos
 

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