poetakabik
Poeta veterano en el portal
I. Nemorio
En verdes prados nace la esperanza,
del llanto antiguo brota la razón,
pastoreando el deseo la balanza
de cuanto empuja el alma y su pasión.
No hay viento fiel que sople sin tardanza
si no lo urge en sombras la ocasión;
así camina el hombre por la tierra,
hijo de lo que falta... y de su guerra.
II. Lisandro
Nemorio, si el dolor nos dio partida
también la sed nos trajo el manantial;
la herida es otra forma de la vida
y el miedo se disuelve en lo vital.
No niegues que la ausencia compartida
genera un lazo puro y fraternal.
Somos necesidad, sí, no lo niego,
mas de la sed se alzó también el fuego.
III. Nemorio
Diréis que somos libres por anhelo,
mas toda acción responde a algún porqué,
y el fin que brilla como un limpio cielo
fue moldeado en forma por su sed.
¿No ves que el río busca siempre el suelo
y el ave vuela donde el hambre fue?
También el alma canta sus urgencias,
y en su dolor germinan las conciencias.
IV. Lisandro
Mas dime, amigo, ¿no es también belleza
que el alma busque lo que no poseyó?
¿No hay gozo en esa leve fortaleza
de alzar el pecho cuando algo faltó?
En la escasez florece la nobleza,
y el alma rota aprende del dolor.
Si somos de la falta, bien lo entiendo,
también del gozo que nos va tejiendo.
V. Nemorio
Oh ninfa sabia, escucha este lamento:
no hay flor que nazca sin llamar al sol,
ni sombra pura sin su fundamento,
ni amor sin noche que le dé su rol.
Todo lo hermoso vive del tormento
de haber sentido ausencia, frío, o dol.
Y así también nacimos los humanos,
de un Dios que, por amar, creó sus manos.
VI. Lisandro
Así, Nemorio, en paz sigo mi andanza,
sabiendo que lo incierto es el sostén,
y que vivir no es otra confianza
que andar con paso firme por el bien.
Si somos lo que falta y su esperanza,
que nunca nos abandone la fe.
Seremos sombra, canto y levedad,
hijos del mundo y de su claridad.
En verdes prados nace la esperanza,
del llanto antiguo brota la razón,
pastoreando el deseo la balanza
de cuanto empuja el alma y su pasión.
No hay viento fiel que sople sin tardanza
si no lo urge en sombras la ocasión;
así camina el hombre por la tierra,
hijo de lo que falta... y de su guerra.
II. Lisandro
Nemorio, si el dolor nos dio partida
también la sed nos trajo el manantial;
la herida es otra forma de la vida
y el miedo se disuelve en lo vital.
No niegues que la ausencia compartida
genera un lazo puro y fraternal.
Somos necesidad, sí, no lo niego,
mas de la sed se alzó también el fuego.
III. Nemorio
Diréis que somos libres por anhelo,
mas toda acción responde a algún porqué,
y el fin que brilla como un limpio cielo
fue moldeado en forma por su sed.
¿No ves que el río busca siempre el suelo
y el ave vuela donde el hambre fue?
También el alma canta sus urgencias,
y en su dolor germinan las conciencias.
IV. Lisandro
Mas dime, amigo, ¿no es también belleza
que el alma busque lo que no poseyó?
¿No hay gozo en esa leve fortaleza
de alzar el pecho cuando algo faltó?
En la escasez florece la nobleza,
y el alma rota aprende del dolor.
Si somos de la falta, bien lo entiendo,
también del gozo que nos va tejiendo.
V. Nemorio
Oh ninfa sabia, escucha este lamento:
no hay flor que nazca sin llamar al sol,
ni sombra pura sin su fundamento,
ni amor sin noche que le dé su rol.
Todo lo hermoso vive del tormento
de haber sentido ausencia, frío, o dol.
Y así también nacimos los humanos,
de un Dios que, por amar, creó sus manos.
VI. Lisandro
Así, Nemorio, en paz sigo mi andanza,
sabiendo que lo incierto es el sostén,
y que vivir no es otra confianza
que andar con paso firme por el bien.
Si somos lo que falta y su esperanza,
que nunca nos abandone la fe.
Seremos sombra, canto y levedad,
hijos del mundo y de su claridad.