kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
(...) y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.
Versos inspirados en el gran poema de LIBRA8, «Los ocasos rosas de Malasaña».
DIARIO DE UN EMIGRANTE
La nueva tierra
Mi amor,
en la nueva tierra
todo, todo es reemplazable:
las antenas cimbreantes
sobre las naves de buhardillas
¡con sus pajares de sábanas blancas!
que saben a incienso indio
y al exquisito jugo de lenguas entrelazadas.
Las farolas epilépticas revelando en sepia
quiméricos seres noctámbulos de Giacometti.
La brisa mórbida a máquina y a Lorazepam
inyectada en las venas del metro cada mañana.
Todo, todo es reemplazable:
las bajadas de persiana y el camión de la basura
dando las horas en la amnésica madrugada.
El denso sudor del asfalto
—¡tan tropical, tan urbano!—
cuando llueve en primavera.
La cerveza derramada en el mármol de una tasca.
El bullicio de los niños jugando a la pelota
mientras los viejos rezongan bajo el árbol de la plaza.
El delicioso silencio de Madrid en agosto
y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.
Todo, todo esto es reemplazable
—con más o menos éxito—
en la nueva tierra,
todo,
salvo una cosa:
el contacto humano;
ese contacto humano tan trabajado,
—piel con piel, palabra a palabra—
tan torpe como necesario,
tan atávico, tan cotidiano,
y que desaparece…,
así,
sin más.
Y ya,
en la nueva tierra,
no se abraza de la misma manera,
los silencios no silencian lo mismo
y las palabras en el nuevo lenguaje
no significan el significado nuestro.
Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.
Y ahora, aquí estamos,
querida compañera,
adaptándonos a los estratos
de la nueva geología.
Al fin y al cabo
nos borrará la erosión del tiempo,
¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.
No pasa nada,
todo es reemplazable,
todo…,
salvo el aliento añejo de la nostalgia primigenia,
endémica de aquellas callejas que vieron cuajar nuestros sentidos,
—¡con la edad precisa en la que se hace historia!—
y nos enseñaron a palpar y a tratar de comprender
cada palabra que se precipitó por los acantilados
de nuestras bocas preñadas de luz.
…Fuimos espíritus libres, mi vida,
en las costas ignotas de aquella ciudad.
Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…
Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino.
Kalkbadan
Madrid, 19 de septiembre de 2015
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