Diario de un Emigrante [La nueva tierra]

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa

(...) y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Versos inspirados en el gran poema de LIBRA8, «Los ocasos rosas de Malasaña».


DIARIO DE UN EMIGRANTE

La nueva tierra

Mi amor,
en la nueva tierra
todo, todo es reemplazable:
las antenas cimbreantes
sobre las naves de buhardillas
¡con sus pajares de sábanas blancas!
que saben a incienso indio
y al exquisito jugo de lenguas entrelazadas.
Las farolas epilépticas revelando en sepia
quiméricos seres noctámbulos de Giacometti.
La brisa mórbida a máquina y a Lorazepam
inyectada en las venas del metro cada mañana.
Todo, todo es reemplazable:
las bajadas de persiana y el camión de la basura
dando las horas en la amnésica madrugada.
El denso sudor del asfalto
—¡tan tropical, tan urbano!—
cuando llueve en primavera.
La cerveza derramada en el mármol de una tasca.
El bullicio de los niños jugando a la pelota
mientras los viejos rezongan bajo el árbol de la plaza.
El delicioso silencio de Madrid en agosto
y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Todo, todo esto es reemplazable
—con más o menos éxito—
en la nueva tierra,
todo,
salvo una cosa:
el contacto humano;
ese contacto humano tan trabajado,
—piel con piel, palabra a palabra—
tan torpe como necesario,
tan atávico, tan cotidiano,
y que desaparece…,
así,
sin más.​

Y ya,
en la nueva tierra,
no se abraza de la misma manera,
los silencios no silencian lo mismo
y las palabras en el nuevo lenguaje
no significan el significado nuestro.
Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.

Y ahora, aquí estamos,
querida compañera,
adaptándonos a los estratos
de la nueva geología.
Al fin y al cabo
nos borrará la erosión del tiempo,
¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.

No pasa nada,
todo es reemplazable,
todo…,
salvo el aliento añejo de la nostalgia primigenia,
endémica de aquellas callejas que vieron cuajar nuestros sentidos,
—¡con la edad precisa en la que se hace historia!—
y nos enseñaron a palpar y a tratar de comprender
cada palabra que se precipitó por los acantilados
de nuestras bocas preñadas de luz.
…Fuimos espíritus libres, mi vida,
en las costas ignotas de aquella ciudad.
Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…

Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino.


Kalkbadan
Madrid, 19 de septiembre de 2015

 
Última edición:
y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Versos inspirados en el gran poema de LIBRA8, «Los ocasos rosas de Malasaña».


DIARIO DE UN EMIGRANTE

La nueva tierra

Mi amor,
en la nueva tierra
todo, todo es reemplazable:
las antenas cimbreantes
sobre las naves de buhardillas
¡con sus pajares de sábanas blancas!
que saben a incienso indio
y al exquisito jugo de lenguas entrelazadas.
Las farolas epilépticas revelando en sepia
quiméricos seres noctámbulos de Giacometti.
La brisa mórbida a máquina y a Lorazepam
inyectada en las venas del metro cada mañana.
Todo, todo es reemplazable:
las bajadas de persiana y el camión de la basura
dando las horas en la amnésica madrugada.
El denso sudor del asfalto
—¡tan tropical, tan urbano!—
cuando llueve en primavera.
La cerveza derramada en el mármol de una tasca.
El bullicio de los niños jugando a la pelota
mientras los viejos rezongan bajo el árbol de la plaza.
El delicioso silencio de Madrid en agosto
y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Todo, todo esto es reemplazable
—con más o menos éxito—
en la nueva tierra,
todo,
salvo una cosa:
el contacto humano;
ese contacto humano tan trabajado,
—piel con piel, palabra a palabra—
tan torpe como necesario,
tan atávico, tan cotidiano,
y que desaparece…,
así,
sin más.​

Y ya,
en la nueva tierra,
no se abraza de la misma manera,
los silencios no silencian lo mismo
y las palabras en el nuevo lenguaje
no significan el significado nuestro.
Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.

Y ahora, aquí estamos,
querida compañera,
adaptándonos a los estratos
de la nueva geología.
Al fin y al cabo
nos borrará la erosión del tiempo,
¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.

No pasa nada,
todo es reemplazable,
todo…,
salvo el aliento añejo de la nostalgia primigenia,
endémica de aquellas callejas que vieron cuajar nuestros sentidos,
—¡con la edad precisa en la que se hace historia!—
y nos enseñaron a palpar y a tratar de comprender
cada palabra que se precipitó por los acantilados
de nuestras bocas preñadas de luz.
…Fuimos espíritus libres, mi vida,
en las costas ignotas de aquella ciudad.
Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…

Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino.


Kalkbadan
Madrid, 19 de septiembre de 2015
¡Por Cibeles y Neptuno!
¿y ahora qué digo ?
Es un hermoso canto a la tierra que dejamos atrás
y a la nueva que nos acoge.Poco importa
cómo y dónde caminen nuestros huesos
si llevamos lo más querido a nuestro lado.
Un abrazo y mi admiración para ti, querido amigo,
y para Luis que sentirá la emoción en su piel,cuando te lea.

Me vino a la memoria el poema "Ahora de pueblo en pueblo"
de León Felipe.Gracias por tanto...

Ahora de pueblo en pueblo
errando por la vida,
luego de mundo en mundo, errando por el cielo
lo mismo que esa estrella fugitiva...
¿Después?... Después...
ya lo dirá esa estrella misma,
esa estrella romera
que es la mía,
esa estrella que corre por el cielo sin albergue
como yo por la vida.

(En: “Versos y oraciones de caminante”,
Finisterre Edit. México 1974)
 
Última edición:
Bueno qué puedo decir, si soy emigrante, lo único que nos queda es el amor que llevamos dentro seguir hacia adelante con ese coraje y valentía
que no sabíamos que teníamos, un abrazo buen día.
 
Qué preciosidad!

y qué contento se va a poner Luis cuando vea en este poemazo, esa introducción. Si no viene pronto a comentar le castigamos sin jamón, que es lo más rico del mundo y en algunas tierras no lo hay o será muy caro, pero no pasa nada, como dices tú. Mi Santi, sabes qué echa de menos? el pan ajajj, ese pan de aquí tan rico, y el jamón serrano también. A mí no sé ajajajaj, a su hermanita seguro que sí.

"Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…


Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino."


El cielo de Madrid es irreemplazable, lo echo de menos mil veces, casi todos los días lo decía, en los diez años que estuve allí, sobretodo en invierno, cuánto echaré de menos este cielo! cuando me vaya,
y sí lo eché de menos, y algunas personas también las eché de menos y las sigo echando.

Es un pecado destacar algunos versos y no todo el poema

Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.

¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.


Esa es la clave, eso sí que no se puede reemplazar.

Aún así espero que te siga cobijando el cielo de Madrid por muchos años, y no tengas que emigrar como "mi santi" ajaja
a tierras lejanas. Me dejas bromear aunque sea en este poema tan serio, y tan genial? El otro día me dijo , mamá, qué bien se vive solo! por guasap me lo dijo y al momento escribí, pues ya sabes, no vengas a tocarme los huevos y quédate ahí, jajaajaja pero no le di a enviar, no se lo mandé, pobrecito.

un besito Andreas.
 
Última edición:
¡Por Cibeles y Neptuno!
¿y ahora qué digo ?
Es un hermoso canto a la tierra que dejamos atrás
y a la nueva que nos acoge.Poco importa
cómo y dónde caminen nuestros huesos
si llevamos lo más querido a nuestro lado.
Un abrazo y mi admiración para ti, querido amigo,
y para Luis que sentirá la emoción en su piel,cuando te lea.

Me vino a la memoria el poema "Ahora de pueblo en pueblo"
de León Felipe.Gracias por tanto...

Ahora de pueblo en pueblo
errando por la vida,
luego de mundo en mundo, errando por el cielo
lo mismo que esa estrella fugitiva...
¿Después?... Después...
ya lo dirá esa estrella misma,
esa estrella romera
que es la mía,
esa estrella que corre por el cielo sin albergue
como yo por la vida.

(En: “Versos y oraciones de caminante”,
Finisterre Edit. México 1974)

Ohhhhh, Rosario, qué suerte poder recibir regalos como este...

Poco importa
cómo y dónde caminen nuestros huesos
si llevamos lo más querido a nuestro lado.


Que el otoño te abrace con sus dorados, compañera.
Gracias.
 
Casi todo es reemplazable Andreas, pero ya sabes que el cielo de Madrid ....ese tendrás que verlo en una postal amigo, ja ja ja
Ahora en serio, es un poema en el que aprovechas para criticar los inconvenientes y molestias de una gran ciudad y a la vez alabas la belleza de la misma . Hay nostalgia y a la vez ironía en tus letras . Me gustó mucho el poema.
Un fuerte abrazo, poeta


(...) y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Versos inspirados en el gran poema de LIBRA8, «Los ocasos rosas de Malasaña».


DIARIO DE UN EMIGRANTE

La nueva tierra

Mi amor,
en la nueva tierra
todo, todo es reemplazable:
las antenas cimbreantes
sobre las naves de buhardillas
¡con sus pajares de sábanas blancas!
que saben a incienso indio
y al exquisito jugo de lenguas entrelazadas.
Las farolas epilépticas revelando en sepia
quiméricos seres noctámbulos de Giacometti.
La brisa mórbida a máquina y a Lorazepam
inyectada en las venas del metro cada mañana.
Todo, todo es reemplazable:
las bajadas de persiana y el camión de la basura
dando las horas en la amnésica madrugada.
El denso sudor del asfalto
—¡tan tropical, tan urbano!—
cuando llueve en primavera.
La cerveza derramada en el mármol de una tasca.
El bullicio de los niños jugando a la pelota
mientras los viejos rezongan bajo el árbol de la plaza.
El delicioso silencio de Madrid en agosto
y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Todo, todo esto es reemplazable
—con más o menos éxito—
en la nueva tierra,
todo,
salvo una cosa:
el contacto humano;
ese contacto humano tan trabajado,
—piel con piel, palabra a palabra—
tan torpe como necesario,
tan atávico, tan cotidiano,
y que desaparece…,
así,
sin más.​

Y ya,
en la nueva tierra,
no se abraza de la misma manera,
los silencios no silencian lo mismo
y las palabras en el nuevo lenguaje
no significan el significado nuestro.
Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.

Y ahora, aquí estamos,
querida compañera,
adaptándonos a los estratos
de la nueva geología.
Al fin y al cabo
nos borrará la erosión del tiempo,
¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.

No pasa nada,
todo es reemplazable,
todo…,
salvo el aliento añejo de la nostalgia primigenia,
endémica de aquellas callejas que vieron cuajar nuestros sentidos,
—¡con la edad precisa en la que se hace historia!—
y nos enseñaron a palpar y a tratar de comprender
cada palabra que se precipitó por los acantilados
de nuestras bocas preñadas de luz.
…Fuimos espíritus libres, mi vida,
en las costas ignotas de aquella ciudad.
Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…

Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino.


Kalkbadan
Madrid, 19 de septiembre de 2015
 
¡¡Preciosos versos Andreas,!! reafirman esa gran verdad de que nada que sea material es imprescindible y de que el cambio a otras tierras abre nuevas puertas y cierra otras pero aún así incluso sin cambiar de paisaje esa piel que se deja en el camino no se recupera aunque la vida nos va volviendo un poco camaleones.
Encantada de leerte Poeta en este maravilloso canto migratorio
 
Bueno qué puedo decir, si soy emigrante, lo único que nos queda es el amor que llevamos dentro seguir hacia adelante con ese coraje y valentía
que no sabíamos que teníamos, un abrazo buen día.

Hola Marlén, me alegro de que te gustara.
Qué te voy a contar yo a ti entonces.
Simplemente versos de nostalgia al dejar atrás la cuna que nos vio crecer. Pero siempre vuelve la primavera.
Saludos.
 
Qué preciosidad!

y qué contento se va a poner Luis cuando vea en este poemazo, esa introducción. Si no viene pronto a comentar le castigamos sin jamón, que es lo más rico del mundo y en algunas tierras no lo hay o será muy caro, pero no pasa nada, como dices tú. Mi Santi, sabes qué echa de menos? el pan ajajj, ese pan de aquí tan rico, y el jamón serrano también. A mí no sé ajajajaj, a su hermanita seguro que sí.

"Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…


Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino."


El cielo de Madrid es irreemplazable, lo echo de menos mil veces, casi todos los días lo decía, en los diez años que estuve allí, sobretodo en invierno, cuánto echaré de menos este cielo! cuando me vaya,
y sí lo eché de menos, y algunas personas también las eché de menos y las sigo echando.

Es un pecado destacar algunos versos y no todo el poema

Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.

¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.


Esa es la clave, eso sí que no se puede reemplazar.

Aún así espero que te siga cobijando el cielo de Madrid por muchos años, y no tengas que emigrar como "mi santi" ajaja
a tierras lejanas. Me dejas bromear aunque sea en este poema tan serio, y tan genial? El otro día me dijo , mamá, qué bien se vive solo! por guasap me lo dijo y al momento escribí, pues ya sabes, no vengas a tocarme los huevos y quédate ahí, jajaajaja pero no le di a enviar, no se lo mandé, pobrecito.

un besito Andreas.

¡Compañera! Precioso comentario el tuyo, ¡gracias!
El gran Luis volverá, de eso estoy seguro. Se echan mucho de menos sus versos... Dices bien, el cielo de Madrid tiene algo especial. Luis, como nadie, creó un marco perfecto para él, con esos cielos rosas de Malasaña...

El amor es un universo en sí. Permite abrir horizontes y devuelve la luz al futuro más oscuro.
Simplemente son versos de nostalgia, sin dramatismo alguno. Un homenaje a esa piel que uno se deja en las esquinas, en la edad precisa en la que se hace historia. Quizá, el Santi, encuentre esas callejas en tierras lejanas.
El hecho es que después, con los años, se hace historia, pero no de la misma manera: el arroyo bestial suena en el pecho del joven, después, el arroyo se hace río, más manso, más cerebral, más loco por la cordura de su racionalidad. No, no es lo mismo.
Brindemos pues por tu chaval, que la suerte le acompañe, y que no deje una sola calleja por recorrer.
Un besito, Elenita.
 
Última edición:
Casi todo es reemplazable Andreas, pero ya sabes que el cielo de Madrid ....ese tendrás que verlo en una postal amigo, ja ja ja
Ahora en serio, es un poema en el que aprovechas para criticar los inconvenientes y molestias de una gran ciudad y a la vez alabas la belleza de la misma . Hay nostalgia y a la vez ironía en tus letras . Me gustó mucho el poema.
Un fuerte abrazo, poeta

jaja! Hola, compañero! Realmente solo hay nostalgia; todos esos "inconvenientes" son, a su manera, muescas poéticas que guardo de aquella edad. Bajo mi punto de sentimiento, en lo cotidiano se esconde tanta belleza como en el lirismo natural más evocador.
Me alegra mucho tu visita, Luis. Sigue bien, y buen sábado.
 
¡¡Preciosos versos Andreas,!! reafirman esa gran verdad de que nada que sea material es imprescindible y de que el cambio a otras tierras abre nuevas puertas y cierra otras pero aún así incluso sin cambiar de paisaje esa piel que se deja en el camino no se recupera aunque la vida nos va volviendo un poco camaleones.
Encantada de leerte Poeta en este maravilloso canto migratorio

¡Hola Valen!
Gran comentario, gracias por el regalo. Me alegra que encontraras ese punto de incoherencia en el poema, ese aún así, tan del ser humano.
Feliz sábado.
 
Cuando un poema te pone la carne de gallina no hay mucho más que decir... Como madrileño, y enamorado de esta ciudad, siento muy cercanos tus fantásticos versos, y la verdad me deja sin palabras y con un inmenso agradecimiento que te hayas acordado de mi poema "Los ocasos rosas de Malasaña" a la hora de escribirlo, es todo un honor, Andreas.
Me parece un trabajo precioso y de una calidad y lirismo exquisitos, no podría destacar ninguna parte en especial porque cada verso es un hermoso hallazgo y el conjunto es perfecto. Mi sincera felicitación, amigo. Es un placer leerte y saludarte de nuevo. Un fuerte abrazo.
 
(...) y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Versos inspirados en el gran poema de LIBRA8, «Los ocasos rosas de Malasaña».


DIARIO DE UN EMIGRANTE

La nueva tierra

Mi amor,
en la nueva tierra
todo, todo es reemplazable:
las antenas cimbreantes
sobre las naves de buhardillas
¡con sus pajares de sábanas blancas!
que saben a incienso indio
y al exquisito jugo de lenguas entrelazadas.
Las farolas epilépticas revelando en sepia
quiméricos seres noctámbulos de Giacometti.
La brisa mórbida a máquina y a Lorazepam
inyectada en las venas del metro cada mañana.
Todo, todo es reemplazable:
las bajadas de persiana y el camión de la basura
dando las horas en la amnésica madrugada.
El denso sudor del asfalto
—¡tan tropical, tan urbano!—
cuando llueve en primavera.
La cerveza derramada en el mármol de una tasca.
El bullicio de los niños jugando a la pelota
mientras los viejos rezongan bajo el árbol de la plaza.
El delicioso silencio de Madrid en agosto
y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Todo, todo esto es reemplazable
—con más o menos éxito—
en la nueva tierra,
todo,
salvo una cosa:
el contacto humano;
ese contacto humano tan trabajado,
—piel con piel, palabra a palabra—
tan torpe como necesario,
tan atávico, tan cotidiano,
y que desaparece…,
así,
sin más.​

Y ya,
en la nueva tierra,
no se abraza de la misma manera,
los silencios no silencian lo mismo
y las palabras en el nuevo lenguaje
no significan el significado nuestro.
Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.

Y ahora, aquí estamos,
querida compañera,
adaptándonos a los estratos
de la nueva geología.
Al fin y al cabo
nos borrará la erosión del tiempo,
¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.

No pasa nada,
todo es reemplazable,
todo…,
salvo el aliento añejo de la nostalgia primigenia,
endémica de aquellas callejas que vieron cuajar nuestros sentidos,
—¡con la edad precisa en la que se hace historia!—
y nos enseñaron a palpar y a tratar de comprender
cada palabra que se precipitó por los acantilados
de nuestras bocas preñadas de luz.
…Fuimos espíritus libres, mi vida,
en las costas ignotas de aquella ciudad.
Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…

Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino.


Kalkbadan
Madrid, 19 de septiembre de 2015
Recreaser en Malasaña, encontrar el poema de libra para estudiar la
materialidad y ver que las puertas cerradas son ojos de aullido
para un ministerio de necesidad. Me ha gustado la ambientacion
y el estudio de las horas perdidas cuando no hay razon. magnifico.
luzyabsenta
 
(...) y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Versos inspirados en el gran poema de LIBRA8, «Los ocasos rosas de Malasaña».


DIARIO DE UN EMIGRANTE

La nueva tierra

Mi amor,
en la nueva tierra
todo, todo es reemplazable:
las antenas cimbreantes
sobre las naves de buhardillas
¡con sus pajares de sábanas blancas!
que saben a incienso indio
y al exquisito jugo de lenguas entrelazadas.
Las farolas epilépticas revelando en sepia
quiméricos seres noctámbulos de Giacometti.
La brisa mórbida a máquina y a Lorazepam
inyectada en las venas del metro cada mañana.
Todo, todo es reemplazable:
las bajadas de persiana y el camión de la basura
dando las horas en la amnésica madrugada.
El denso sudor del asfalto
—¡tan tropical, tan urbano!—
cuando llueve en primavera.
La cerveza derramada en el mármol de una tasca.
El bullicio de los niños jugando a la pelota
mientras los viejos rezongan bajo el árbol de la plaza.
El delicioso silencio de Madrid en agosto
y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Todo, todo esto es reemplazable
—con más o menos éxito—
en la nueva tierra,
todo,
salvo una cosa:
el contacto humano;
ese contacto humano tan trabajado,
—piel con piel, palabra a palabra—
tan torpe como necesario,
tan atávico, tan cotidiano,
y que desaparece…,
así,
sin más.​

Y ya,
en la nueva tierra,
no se abraza de la misma manera,
los silencios no silencian lo mismo
y las palabras en el nuevo lenguaje
no significan el significado nuestro.
Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.

Y ahora, aquí estamos,
querida compañera,
adaptándonos a los estratos
de la nueva geología.
Al fin y al cabo
nos borrará la erosión del tiempo,
¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.

No pasa nada,
todo es reemplazable,
todo…,
salvo el aliento añejo de la nostalgia primigenia,
endémica de aquellas callejas que vieron cuajar nuestros sentidos,
—¡con la edad precisa en la que se hace historia!—
y nos enseñaron a palpar y a tratar de comprender
cada palabra que se precipitó por los acantilados
de nuestras bocas preñadas de luz.
…Fuimos espíritus libres, mi vida,
en las costas ignotas de aquella ciudad.
Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…

Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino.


Kalkbadan
Madrid, 19 de septiembre de 2015


Magníficos versos. Saludos.
 
Cuando un poema te pone la carne de gallina no hay mucho más que decir... Como madrileño, y enamorado de esta ciudad, siento muy cercanos tus fantásticos versos, y la verdad me deja sin palabras y con un inmenso agradecimiento que te hayas acordado de mi poema "Los ocasos rosas de Malasaña" a la hora de escribirlo, es todo un honor, Andreas.
Me parece un trabajo precioso y de una calidad y lirismo exquisitos, no podría destacar ninguna parte en especial porque cada verso es un hermoso hallazgo y el conjunto es perfecto. Mi sincera felicitación, amigo. Es un placer leerte y saludarte de nuevo. Un fuerte abrazo.

¡Querido, Luis!
Gran alegría la mía el verte por aquí. Sabes que se te echa mucho de menos, compañero.
Un orgullo tu paso por estas letras; cuántas veces se me viene a la cabeza ese gran poema que tejiste...
Espero verte más a menudo, y volver a disfrutar de tu Arte.
Un abrazo, y que te acompañen las diáfanas auroras.
 
Felicidades tanto a ti como a Luis que escribisteis dos soberbios poemas. El lirismo es palpable en ese cielo que escribe y se derrama por tu mano, que capta y siente lo que le rodea y lo que quedó grabado en las edades que hicieron historia, nuestra historia.
Un placer leerte; siempre lo es.
Abrazote poeta.

¡Amigo Alonso! Remarcaste un verso que guardo con cariño: con la edad precisa en la que se hace historia. Después..., también, claro está, pero ya no de la misma manera. Gracias por tu lectura, siempre tan entregada, tan aguda.
Un abrazo, y sigue bien.
 
Recreaser en Malasaña, encontrar el poema de libra para estudiar la
materialidad y ver que las puertas cerradas son ojos de aullido
para un ministerio de necesidad. Me ha gustado la ambientacion
y el estudio de las horas perdidas cuando no hay razon. magnifico.
luzyabsenta

Admirado compañero, me alegra tu paso por estos versos nostálgicos, con aquellas puertas ya cerradas, sí, pero con otras abiertas que derraman la luz del mañana por escribir.
Un saludo, y sigue bien.
 
Hubo un momento en que me vi en las calles de Madrid, con tus palabras me trasladaste a ese lugar, y también se me ocurrió lo mismo que a Luis Adolfo. Me encantó el poema, es precioso.
 
Hermosa forma de expresar esa nostalgia de estar en otro lado, gran composición saludos.
 
(...) y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Versos inspirados en el gran poema de LIBRA8, «Los ocasos rosas de Malasaña».


DIARIO DE UN EMIGRANTE

La nueva tierra

Mi amor,
en la nueva tierra
todo, todo es reemplazable:
las antenas cimbreantes
sobre las naves de buhardillas
¡con sus pajares de sábanas blancas!
que saben a incienso indio
y al exquisito jugo de lenguas entrelazadas.
Las farolas epilépticas revelando en sepia
quiméricos seres noctámbulos de Giacometti.
La brisa mórbida a máquina y a Lorazepam
inyectada en las venas del metro cada mañana.
Todo, todo es reemplazable:
las bajadas de persiana y el camión de la basura
dando las horas en la amnésica madrugada.
El denso sudor del asfalto
—¡tan tropical, tan urbano!—
cuando llueve en primavera.
La cerveza derramada en el mármol de una tasca.
El bullicio de los niños jugando a la pelota
mientras los viejos rezongan bajo el árbol de la plaza.
El delicioso silencio de Madrid en agosto
y los vencejos clausurando el ocaso
en los cielos rosas de Malasaña.

Todo, todo esto es reemplazable
—con más o menos éxito—
en la nueva tierra,
todo,
salvo una cosa:
el contacto humano;
ese contacto humano tan trabajado,
—piel con piel, palabra a palabra—
tan torpe como necesario,
tan atávico, tan cotidiano,
y que desaparece…,
así,
sin más.​

Y ya,
en la nueva tierra,
no se abraza de la misma manera,
los silencios no silencian lo mismo
y las palabras en el nuevo lenguaje
no significan el significado nuestro.
Y es que el signo lingüístico
—¡maldita sea!—
no tiene traducción literal.

Y ahora, aquí estamos,
querida compañera,
adaptándonos a los estratos
de la nueva geología.
Al fin y al cabo
nos borrará la erosión del tiempo,
¡qué más dará la roca que nos cobije!,
lo importante somos tú y yo en este preciso instante.

No pasa nada,
todo es reemplazable,
todo…,
salvo el aliento añejo de la nostalgia primigenia,
endémica de aquellas callejas que vieron cuajar nuestros sentidos,
—¡con la edad precisa en la que se hace historia!—
y nos enseñaron a palpar y a tratar de comprender
cada palabra que se precipitó por los acantilados
de nuestras bocas preñadas de luz.
…Fuimos espíritus libres, mi vida,
en las costas ignotas de aquella ciudad.
Con la brea primitiva de tus tuétanos, Madrid,
dibujaste las noches más hermosas…

Todo, todo es reemplazable en la nueva tierra,
absolutamente todo,
salvo la piel que te dejaste en el camino.


Kalkbadan
Madrid, 19 de septiembre de 2015
Hay mucha nostalgia aquí hay muchos que emigran buscando oportunidad, pero a su vez muchos encontraron la muerte o ser explotados de todas las maneras, solo el 75% son centroamericanos, grato leerte
 

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