Dije amén llorando

Era un altar de madera que dormía
y dormían en su sueño misas pasadas
y un cáliz con sangre marchitada
y dos velas chamuscadas de llorar su existencia
sobre su muerte lenta, lentamente.
Y una flor arrugada, caída de una ofrenda
y en ella el cadáver de un perfume desteñido
y me acerqué y mentí la devoción hincado
y lo abracé y tomé la flor
y adiviné el perfume
y me crucifiqué en su cruz
y fui yo y también un clavo
y lavé el cáliz y siguió llorando
y me bajé de la cruz
y no guardé los clavos
y salé a savia de la madera donde fui crucificado
y el cáliz siguió sangrando y las velas se apagaron.
Y la persigné con tres besos
y vi lágrimas y sangre
en la tierra de las raíces de una lanza
y dije amén llorando
y no sé qué hubo en ella después de mí.
Y estoy llorando y escribiendo su residuo.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


www.jorgelemoine.com/

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Wow ..precioso.. no tengo que decir creo que ya todo ha sidi dicho
 
maestro con su poema me recordo una ermosa catedral un saludo con afecto...
 
En estas letras va guardada una maravillosa, melancolía, que hace del poema, una gran obra..., a veces no sabemos donde cabe tanta pena, saludos, hasta allí
 

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