Es que el encéfalo no siempre tiene tiempo de seleccionar. Lo ha retratado como lo que es (y yo cada día estoy más convencido...): Una máquina sujeta al devenir del universo. Y el universo deviene, y deviene, y deviene. Kant hablaba de que la razón tenía una configuración particular que nos hacía percibir, ver, las cosas como las vemos. Si nuestra mente no fuese dinámica, no sería de este universo, Grace; y no sé si exista otro universo que funcione de manera distinta al que nos contiene. Por eso cada día me resultan más ilusorios conceptos como "libre albedrío" y otros por el estilo. Estamos sujetos a tanta cosa impactante... el entorno es un caprichoso caleidoscopio con mucha pieza cambiante e inquietante; también con mucha pieza escondida. Algunos artistas, por ser artistas (ser artista en el fondo es una profunda manera de ser físico), lo han comprendido: "Ojo puesto en todo, ya ni sabe lo ve" dice Silvio Rodríguez en una de sus canciones; ni hablar del universo percibido por el "loco" van Gogh, o del hombre de "El Túnel" de Sabato, o de José Arcadio Buendía en "Cien Años de Soledad", o de la poeta Grace, hablándonos del selenoide constante que destroza la barrera de la lógica...por solo mencionarle unos pocos casos ejemplares.
No obstante, es admirable que siendo tan joven todavía, se haya dado cuenta. Me recuerda a Juan Salvador Gaviota... Por cierto, otro ejemplo de lo mismo.
Salud. Mi cariño dinámico para usted.