No me importa arriesgarme a sufrir,
ya lo hice, y esa vez perdí.
Pero aprendí una lección valiosa:
cuando pincha, hay que soltar la rosa.
Si no lo haces, te irás desangrando,
día tras día debilitando.
La vida seguirá disparando,
aunque ya te vayas arrastrando.
Menos mal que esa vez solté a tiempo,
y mira que dolió en el momento.
Pero mientras me quede un aliento,
dispárame, que aún no estoy muerto.
ya lo hice, y esa vez perdí.
Pero aprendí una lección valiosa:
cuando pincha, hay que soltar la rosa.
Si no lo haces, te irás desangrando,
día tras día debilitando.
La vida seguirá disparando,
aunque ya te vayas arrastrando.
Menos mal que esa vez solté a tiempo,
y mira que dolió en el momento.
Pero mientras me quede un aliento,
dispárame, que aún no estoy muerto.
Última edición: