Javier Alánzuri
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pasada la cincuentena
conseguir algún trabajo
es imposible, ¡carajo!,
y deambulo dando pena.
Triste es el mundo virtual,
solo uno más en las listas
sin concertar entrevistas
ni un cara a cara real.
¡¡Curriculum!!... sin piedad
gritas a los cuatro vientos
escasos conocimientos
y jovialmente la edad.
Horrorizas a la empresa
que desprecia tal vasallo
mientras observa ese fallo...
"es un viejo, no interesa".
Confío mucho en la suerte,
no he perdido la esperanza
y sigo bebiendo crianza
sin tener miedo a la muerte.
Incluso con alegría
partiré hacia el otro lado
ya que iré muy descansado,
rebosante de energía.
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