Quien a su amada tanto amor profesa
que al sentirla morir el fin reclama,
no es amor, la razón lo que proclama
es el dolor, razón tan inconfesa,
dolor que destrozando le atraviesa,
dolor por el olvido de su dama,
la razón asimila, al cielo clama,
dolorosa la pena, tan perversa...
Y si al morir la parca pretendiera
llevarlo presto junto a bella amada,
muy gozoso la vida le cediera.
Compañera, por siempre tu añorada,
mujer que para goce mío fuera,
acaba de marcharse y ya añorada.
que al sentirla morir el fin reclama,
no es amor, la razón lo que proclama
es el dolor, razón tan inconfesa,
dolor que destrozando le atraviesa,
dolor por el olvido de su dama,
la razón asimila, al cielo clama,
dolorosa la pena, tan perversa...
Y si al morir la parca pretendiera
llevarlo presto junto a bella amada,
muy gozoso la vida le cediera.
Compañera, por siempre tu añorada,
mujer que para goce mío fuera,
acaba de marcharse y ya añorada.