Domingo de visita.

Sandia

~ G i a ~
La tarea del día es husmear en los rincones,
sacarle la lengua al vecino cuando da la espalda
y quizás comer uno o dos duraznos
mientras dejo el agua correr en el pasto.

Con los dedos dibujo los botones de la blusa,
los memorizo, me muerdo las uñas a ratos,
tratando de irme bien lejos de esta estancia,
donde tengo los ojos llenos de mundo
y aún queda tanto por retratar.

Aquí, en esta casa,
todas las cosas esconden la herida de los años,
la huella secreta de la melancolía
arriando el aliento de la tarde,
ese que a veces abre la puerta los domingos

el sol se esconde en la azotea,
el abuelo sigue oliendo las matas de cedrón
al costado de la reja, ahí
donde todos los días gritaba el nombre del viento
después de besar a regañadientes a la abuela

Y mamá,
mamá me sorprende,
sigue siendo una niña desde algunas sílabas,
en la palabra “helícoptero”, por ejemplo,
o en ese afán de mal pronunciar las “equis”
y no decir taxi, sino “taCsi”.

Solía sentarme aquí
a desdibujarle el rostro a los días,
a dibujar la raíz del silencio en las ventanas,
(enrollando el aliento)

Solía también robarle tomates a la abuela
y comerlos sentada en la hierba,
oliendo ese dulce corazón que poseen algunos vegetales

Este lugar susurra por las noches,
guarda mis pasos en su boca
para luego hacer eco en la memoria de los míos,
cuando ya no esté, cuando me vaya,
cuando vuelva por más de sus rincones
a aprender su nueva voz en los espejos,
en el banquillo bajo el laurel y los zorzales,
en esta habitación,
en esta casa.
 
La tarea del día es husmear en los rincones,
sacarle la lengua al vecino cuando da la espalda
y quizás comer uno o dos duraznos
mientras dejo el agua correr en el pasto.

Con los dedos dibujo los botones de la blusa,
los memorizo, me muerdo las uñas a ratos,
tratando de irme bien lejos de esta estancia,
donde tengo los ojos llenos de mundo
y aún queda tanto por retratar.

Aquí, en esta casa,
todas las cosas esconden la herida de los años,
la huella secreta de la melancolía
arriando el aliento de la tarde,
ese que a veces abre la puerta los domingos

el sol se esconde en la azotea,
el abuelo sigue oliendo las matas de cedrón
al costado de la reja, ahí
donde todos los días gritaba el nombre del viento
después de besar a regañadientes a la abuela

Y mamá,
mamá me sorprende,
sigue siendo una niña desde algunas sílabas,
en la palabra “helícoptero”, por ejemplo,
o en ese afán de mal pronunciar las “equis”
y no decir taxi, sino “taCsi”.

Solía sentarme aquí
a desdibujarle el rostro a los días,
a dibujar la raíz del silencio en las ventanas,
(enrollando el aliento)

Solía también robarle tomates a la abuela
y comerlos sentada en la hierba,
oliendo ese dulce corazón que poseen algunos vegetales

Este lugar susurra por las noches,
guarda mis pasos en su boca
para luego hacer eco en la memoria de los míos,
cuando ya no esté, cuando me vaya,
cuando vuelva por más de sus rincones
a aprender su nueva voz en los espejos,
en el banquillo bajo el laurel y los zorzales,
en esta habitación,
en esta casa.
Maravilla de poema, me ha encantado.
 
La tarea del día es husmear en los rincones,
sacarle la lengua al vecino cuando da la espalda
y quizás comer uno o dos duraznos
mientras dejo el agua correr en el pasto.

Con los dedos dibujo los botones de la blusa,
los memorizo, me muerdo las uñas a ratos,
tratando de irme bien lejos de esta estancia,
donde tengo los ojos llenos de mundo
y aún queda tanto por retratar.

Aquí, en esta casa,
todas las cosas esconden la herida de los años,
la huella secreta de la melancolía
arriando el aliento de la tarde,
ese que a veces abre la puerta los domingos

el sol se esconde en la azotea,
el abuelo sigue oliendo las matas de cedrón
al costado de la reja, ahí
donde todos los días gritaba el nombre del viento
después de besar a regañadientes a la abuela

Y mamá,
mamá me sorprende,
sigue siendo una niña desde algunas sílabas,
en la palabra “helícoptero”, por ejemplo,
o en ese afán de mal pronunciar las “equis”
y no decir taxi, sino “taCsi”.

Solía sentarme aquí
a desdibujarle el rostro a los días,
a dibujar la raíz del silencio en las ventanas,
(enrollando el aliento)

Solía también robarle tomates a la abuela
y comerlos sentada en la hierba,
oliendo ese dulce corazón que poseen algunos vegetales

Este lugar susurra por las noches,
guarda mis pasos en su boca
para luego hacer eco en la memoria de los míos,
cuando ya no esté, cuando me vaya,
cuando vuelva por más de sus rincones
a aprender su nueva voz en los espejos,
en el banquillo bajo el laurel y los zorzales,
en esta habitación,
en esta casa.
Cuánto de todo eso queremos llevarnos en nuestros sentidos, para nunca irnos del todo...
Me ha encantado este poema, gracias por traerlo.
Abrazo grande y fuerte, querida.
 
Hola, Sandia, lo primero, bienvenida a realistas. Has escrito un buen poema vivencial, nostálgico, realista en la forma y en el lenguaje, y bonito.
Me ha gustado, y te comento: la poesía realista utiliza el lenguaje coloquial, sobrio en adornos, con pocas metáforas (metáforas sencillas y "asequibles"), o sea, como en tu poema, pero este tipo de poesía no persigue la belleza, la ternura o la melancolía como fin; no rechaza el lirismo, aunque busca un lirismo contenido, subliminal, como el regusto que deja un buen vino, pero también necesita acidez, ese toque ácido, rebelde y sorpresivo (a menudo en el cierre) que hace especial y potente al realismo poético.

Un cordial saludo, compañera.
 
La tarea del día es husmear en los rincones,
sacarle la lengua al vecino cuando da la espalda
y quizás comer uno o dos duraznos
mientras dejo el agua correr en el pasto.

Con los dedos dibujo los botones de la blusa,
los memorizo, me muerdo las uñas a ratos,
tratando de irme bien lejos de esta estancia,
donde tengo los ojos llenos de mundo
y aún queda tanto por retratar.

Aquí, en esta casa,
todas las cosas esconden la herida de los años,
la huella secreta de la melancolía
arriando el aliento de la tarde,
ese que a veces abre la puerta los domingos

el sol se esconde en la azotea,
el abuelo sigue oliendo las matas de cedrón
al costado de la reja, ahí
donde todos los días gritaba el nombre del viento
después de besar a regañadientes a la abuela

Y mamá,
mamá me sorprende,
sigue siendo una niña desde algunas sílabas,
en la palabra “helícoptero”, por ejemplo,
o en ese afán de mal pronunciar las “equis”
y no decir taxi, sino “taCsi”.

Solía sentarme aquí
a desdibujarle el rostro a los días,
a dibujar la raíz del silencio en las ventanas,
(enrollando el aliento)

Solía también robarle tomates a la abuela
y comerlos sentada en la hierba,
oliendo ese dulce corazón que poseen algunos vegetales

Este lugar susurra por las noches,
guarda mis pasos en su boca
para luego hacer eco en la memoria de los míos,
cuando ya no esté, cuando me vaya,
cuando vuelva por más de sus rincones
a aprender su nueva voz en los espejos,
en el banquillo bajo el laurel y los zorzales,
en esta habitación,
en esta casa.
Me ha gustado esta añoranza en tu poema, tu recreas tu casa y yo recordé la mía, lejana, distante de mis días
Estos versos me pusieron nostálgico... mejor me tomo un café y sigo releyendo esta bonitura de poema
Gracias, poetisa, por compartir tu bella obra con nosotros... escribes muy hermoso
Saludos, mi estimada Sandía... una rosa para ti
 
Hola, Sandía, lo primero, bienvenida a realistas. Has escrito un buen poema vivencial, nostálgico, realista en la forma y en el lenguaje, y bonito.
Me ha gustado, y te comento: la poesía realista utiliza el lenguaje coloquial, sobrio en adornos, con pocas metáforas (metáforas sencillas y "asequibles"), o sea, como en tu poema, pero este tipo de poesía no persigue la belleza, la ternura o la melancolía como fin; no rechaza el lirismo, aunque busca un lirismo contenido, subliminal, como el regusto que deja un buen vino, pero también necesita acidez, ese toque ácido, rebelde y sorpresivo (a menudo en el cierre) que hace especial y potente al realismo poético.

Un cordial saludo, compañera.
Mira tú q manera de expresarlo más clarita. Estaba leyendo intentando ser puntilloso para criticarte en comentarios pero me ha gustado como lo has descrito, igualmente jode. Un saludo
 
Mira tú q manera de expresarlo más clarita. Estaba leyendo intentando ser puntilloso para criticarte en comentarios pero me ha gustado como lo has descrito, igualmente jode. Un saludo

¿Jode?, no creo, pero gracias, Troto. Otro saludo para ti.
 
Hola, Sandia, lo primero, bienvenida a realistas. Has escrito un buen poema vivencial, nostálgico, realista en la forma y en el lenguaje, y bonito.
Me ha gustado, y te comento: la poesía realista utiliza el lenguaje coloquial, sobrio en adornos, con pocas metáforas (metáforas sencillas y "asequibles"), o sea, como en tu poema, pero este tipo de poesía no persigue la belleza, la ternura o la melancolía como fin; no rechaza el lirismo, aunque busca un lirismo contenido, subliminal, como el regusto que deja un buen vino, pero también necesita acidez, ese toque ácido, rebelde y sorpresivo (a menudo en el cierre) que hace especial y potente al realismo poético.

Un cordial saludo, compañera.
Muchas gracias por tus palabras y trataré de ir puliendo mis palabras !
 
Me ha gustado esta añoranza en tu poema, tu recreas tu casa y yo recordé la mía, lejana, distante de mis días
Estos versos me pusieron nostálgico... mejor me tomo un café y sigo releyendo esta bonitura de poema
Gracias, poetisa, por compartir tu bella obra con nosotros... escribes muy hermoso
Saludos, mi estimada Sandía... una rosa para ti
Muchas gracias a ti por tus sentidas palabras y por pasar a este espacio.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba