Domingo

Ramon F.Neira

Un viajero anhelando ser poeta
Me desperté columpiándome entre tus piernas desnudas
Trasnochado del oficio nocturno del amor,
Como si la noche fuera un parque y era hora de cerrar
Sudoroso, lento y erguido, mi despertador es tu cuerpo
Que huele a domingo con tus labios hervidos de sábado,
Mi boca seca quiere hablar pero solo balbucea
Tu nombre y mis manos como unas grúas metálicas
Construyendo el edificio de tu amor mañanero,
Y veo la luz del día asomarse entre la cortina,
Espiándonos, con ganas de meterse en nuestra cama
Y compartir el éxtasis de nuestro ritual lujurioso,
Tus ojos se divorcian impulsando el ejercicio de la libido
Y es como si las placas tectónicas de nuestros cuerpos
Se deslizaran en un inmenso terremoto benévolo
En el que quiero morir o ahogarme en el tsunami que sigue,
Y luego reposar en el letargo de tu amor
 
Última edición:
Me desperté columpiándome entre tus piernas desnudas
Trasnochado del oficio nocturno del amor,
Como si la noche fuera un parque y era hora de cerrar
Sudoroso, lento y erguido, mi despertador es tu cuerpo
Que huele a domingo con tus labios hervidos de sábado,
Mi boca seca quiere hablar pero solo balbucea
Tu nombre y mis manos como unas grúas metálicas
Construyendo el edificio de tu amor mañanero,
Y veo la luz del día asomarse entre la cortina,
Espiándonos, con ganas de meterse en nuestra cama
Y compartir el éxtasis de nuestro ritual lujurioso,
Tus ojos se divorcian impulsando el ejercicio de la libido
Y es como si las placas tectónicas de nuestros cuerpos
Se deslizaran en un inmenso terremoto benévolo
En el quiero morir o ahogarme en el tsunami que sigue,
Y luego reposar en el letargo de tu amor
Bello y muy original poema de amor, sensibilidad y talento se dan la mano en tus versos amigo Ramón. Un abrazo. Paco.
 
Me desperté columpiándome entre tus piernas desnudas
Trasnochado del oficio nocturno del amor,
Como si la noche fuera un parque y era hora de cerrar
Sudoroso, lento y erguido, mi despertador es tu cuerpo
Que huele a domingo con tus labios hervidos de sábado,
Mi boca seca quiere hablar pero solo balbucea
Tu nombre y mis manos como unas grúas metálicas
Construyendo el edificio de tu amor mañanero,
Y veo la luz del día asomarse entre la cortina,
Espiándonos, con ganas de meterse en nuestra cama
Y compartir el éxtasis de nuestro ritual lujurioso,
Tus ojos se divorcian impulsando el ejercicio de la libido
Y es como si las placas tectónicas de nuestros cuerpos
Se deslizaran en un inmenso terremoto benévolo
En el quiero morir o ahogarme en el tsunami que sigue,
Y luego reposar en el letargo de tu amor

Buena poesía y un fino erotismo es el que muestras aquí, poeta... e invitas al lector a actuar de voyerista sorpresivo, inesperado!

saludos cordiales

Giovanni
 

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