Dónde está la democracia

E.Fdez.Castro

Poeta que considera el portal su segunda casa
DÓNDE ESTÁ LA DEMOCRACIA

Dónde estás, democracia,
en esa nación tan omnipotente,
será en la desgracia
de la tan pobre gente
de no ser de su yugo ni consciente.

El uno de cien tiene
el noventa por ciento de riqueza
y el resto más sostiene,
clase de tal pereza
que presume de noble, ¿qué grandeza?

Ahora con motores
que sustituyen a tantos esclavos;
no quieren sus labores
que sólo se atan cabos
en el día de gracias con los pavos.

Profundas diferencias
entre las clases nativas sociales,
se mira obsolescencias,
del que, con dinerales,
es el culpable de todos sus males.

Destruyen las naciones
que ante sus imperios no se doblegan
y con sus condiciones
solamente se apegan
al robo con las tropas que despliegan.

Apoya a genocidas
que quieren expandir sus aledaños,
con sus acometidas,
sin caso a los escaños
y sin ver los mundiales altos daños.

Los dos son imputados
por delitos muy graves cometidos,
mas buenos abogados
los tienen retraídos,
en estos dos estados corrompidos.

Es el pueblo elegido
para instaurar la ley del talión de antes
y ya lo conseguido
supera en los talantes
al imperio más antiguo en aberrantes.

E. Fdez. Castro.
 
Ayer leí un estupendo artículo sobre el tema, aquí lo dejo. Buenas letras compañero.

Decir basta al monstruo que nos amarga la vida​


Un hombre, sin duda el más peligroso del mundo en mucho, mucho tiempo, desencadena una guerra tras otra y crea tanto caos a su alrededor que parece que todos estemos obligados a vivir en la violencia, la precariedad y la inmoralidad.

Un solo hombre, presidente de la nación más poderosa del mundo, mueve ejércitos que bombardean un país lejano y estrangulan la arteria que riega de petróleo el cuerpo de la economía mundial. Mientras nos ahogamos, él lanza mensajes amenazantes a los cuatro vientos. Sus aliados le han dado la espalda y él está más solo que nunca, pero nadie le para los pies. Aunque haya perdido casi toda credibilidad y nadie se crea lo que anuncia, no hay manera de frenarlo.

Donald Trump, lo hemos dicho muchas veces, no es una anomalía, es un síntoma de la decadencia de las democracias capitalistas, el ejemplo más claro en 80 años de cómo el fascismo pervive en el núcleo duro del sistema político y económico. Ni el derecho internacional, ni el sufragio universal, ni el comercio mundial han logrado extirparlo. Vive del voto de los fanáticos y los engañados, de las manipulaciones corporativas y la influencia de naciones hostiles.

Trump ganó las elecciones del 2016 con el apoyo de Putin y de un sistema electoral tan arcaico que le dio la victoria a pesar de haber obtenido tres millones de votos menos que su rival, Hillary Clinton. Una vez en la Casa Blanca, se encontró con un gran regalo. Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Congreso, había impedido que Barack Obama renovara el Tribunal Supremo. Trump llenó las vacantes con magistrados que, años después, le dieron poderes de rey absolutista.
Al llegar a la Casa Blanca en enero del 2017, Trump quiso desmontar las políticas de su antecesor, así que en mayo del 2018 sacó a EE.UU. del tratado nuclear con Irán. Los ayatolás empezaron a enriquecer uranio, pero no se retiraron del pacto. De hecho, en abril del 2025 volvieron a negociar, aunque no sirvió de nada. Dos meses después, las bombas israelíes y estadounidenses cayeron sobre las instalaciones nucleares iraníes. La guerra duró 12 días. Trump y Netanyahu cantaron victoria.

Asfixiado por las sanciones económicas, el gobierno iraní buscó un nuevo pacto diplomático. Omán hizo de árbitro. Las conversaciones se retomaron en febrero y menos de un mes después Israel y EE.UU. volvieron a la guerra.
Han pasado cinco semanas desde que se inició la campaña militar y no parece que la fuerza permita alcanzar ninguno de los objetivos políticos marcados.

El Sur Global ve a Irán como un David que lucha contra el Goliat del imperialismo​

El régimen iraní se ha fortalecido. Muchos países, sobre todo en el Sur Global, esperan que resista la agresión. Lo ven como un David luchando contra el Goliat del imperialismo.

Si en mayo del 2018 Trump hubiera mantenido el acuerdo, habría reforzado a Hasan Rohani, que, junto a Mohamed Jatamí, ha sido el presidente más reformista de Irán. Es posible que Rohani, Jatamí y otros reformistas hubieran apartado al líder supremo Ali Jamenei y hoy Irán sería una república más moderada y el mundo tendría acceso a energía más barata.

A Trump parece que no le importa el futuro de Irán. Dice que no le importan los 400 kilos de uranio enriquecido que los ayatolás tienen a buen recaudo y dice que tampoco le importa que Ormuz siga cerrado. Cree que, al ser EE.UU. exportador neto de petróleo, es inmune a la presión inflacionaria que afecta ya a medio mundo. Parece no saber que en un mercado energético globalizado, la falta de oferta –como es ahora el caso– encarece los precios en todas partes, también en las gasolineras norteamericanas, donde el galón de súper ya ha subido un 36% y se vende a cuatro dólares.

El coste humano y económico de esta guerra nunca justificará los fines. Trump ha dilapidado el capital moral que le que quedaba a Estados Unidos. Vive en los márgenes de la verdad. Nadie se atreve a mostrársela. La fiscal general, Pam Bondi, lo ha intentado y ha sido despedida.

“En tiempos de guerra mandan los criminales”, dijo Erasmo en el siglo XVI​

Las naciones más poderosas se definen por sus alianzas, no por sus enemigos. A Trump no le gusta Europa, ni Canadá, ni la OTAN. Desdeña a los países africanos y asiáticos, así como a la mayoría de los latinoamericanos. Se entiende con Putin y Netanyahu.

“En tiempos de guerra mandan los criminales”, dijo Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI.

La guerra pasará y los criminales se esconderán durante una temporada. Nadie sabe cuándo, pero llegará ese día. Así ha sido siempre. Llega un día en que recuperamos la fe en nosotros mismos y nos damos cuenta de que no se nos ha permitido vivir en paz. La misma democracia que no puede extirpar el fascismo de sus entrañas es el único sistema político que tiene fe en la gente, el único que te pide que tengas fe en los desconocidos. Y alguien, algún día, en Estados Unidos, Hungría y otras democracias en peligro, dirá basta. Siempre hay alguien que dice basta al monstruo que nos amarga la vida.

Xavier Mas de Xaxàs
 
Última edición:
DÓNDE ESTÁ LA DEMOCRACIA

Dónde estás, democracia,
en esa nación tan omnipotente,
será en la desgracia
de la tan pobre gente
de no ser de su yugo ni consciente.

El uno de cien tiene
el noventa por ciento de riqueza
y el resto más sostiene,
clase de tal pereza
que presume de noble, ¿qué grandeza?

Ahora con motores
que sustituyen a tantos esclavos;
no quieren sus labores
que sólo se atan cabos
en el día de gracias con los pavos.

Profundas diferencias
entre las clases nativas sociales,
se mira obsolescencias,
del que, con dinerales,
es el culpable de todos sus males.

Destruyen las naciones
que ante sus imperios no se doblegan
y con sus condiciones
solamente se apegan
al robo con las tropas que despliegan.

Apoya a genocidas
que quieren expandir sus aledaños,
con sus acometidas,
sin caso a los escaños
y sin ver los mundiales altos daños.

Los dos son imputados
por delitos muy graves cometidos,
mas buenos abogados
los tienen retraídos,
en estos dos estados corrompidos.

Es el pueblo elegido
para instaurar la ley del talión de antes
y ya lo conseguido
supera en los talantes
al imperio más antiguo en aberrantes.

E. Fdez. Cast
Ayer leí un estupendo artículo sobre el tema, aquí lo dejo. Buenas letras compañero.

Decir basta al monstruo que nos amarga la vida​


Un hombre, sin duda el más peligroso del mundo en mucho, mucho tiempo, desencadena una guerra tras otra y crea tanto caos a su alrededor que parece que todos estemos obligados a vivir en la violencia, la precariedad y la inmoralidad.

Un solo hombre, presidente de la nación más poderosa del mundo, mueve ejércitos que bombardean un país lejano y estrangulan la arteria que riega de petróleo el cuerpo de la economía mundial. Mientras nos ahogamos, él lanza mensajes amenazantes a los cuatro vientos. Sus aliados le han dado la espalda y él está más solo que nunca, pero nadie le para los pies. Aunque haya perdido casi toda credibilidad y nadie se crea lo que anuncia, no hay manera de frenarlo.

Donald Trump, lo hemos dicho muchas veces, no es una anomalía, es un síntoma de la decadencia de las democracias capitalistas, el ejemplo más claro en 80 años de cómo el fascismo pervive en el núcleo duro del sistema político y económico. Ni el derecho internacional, ni el sufragio universal, ni el comercio mundial han logrado extirparlo. Vive del voto de los fanáticos y los engañados, de las manipulaciones corporativas y la influencia de naciones hostiles.

Trump ganó las elecciones del 2016 con el apoyo de Putin y de un sistema electoral tan arcaico que le dio la victoria a pesar de haber obtenido tres millones de votos menos que su rival, Hillary Clinton. Una vez en la Casa Blanca, se encontró con un gran regalo. Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Congreso, había impedido que Barack Obama renovara el Tribunal Supremo. Trump llenó las vacantes con magistrados que, años después, le dieron poderes de rey absolutista.
Al llegar a la Casa Blanca en enero del 2017, Trump quiso desmontar las políticas de su antecesor, así que en mayo del 2018 sacó a EE.UU. del tratado nuclear con Irán. Los ayatolás empezaron a enriquecer uranio, pero no se retiraron del pacto. De hecho, en abril del 2025 volvieron a negociar, aunque no sirvió de nada. Dos meses después, las bombas israelíes y estadounidenses cayeron sobre las instalaciones nucleares iraníes. La guerra duró 12 días. Trump y Netanyahu cantaron victoria.

Asfixiado por las sanciones económicas, el gobierno iraní buscó un nuevo pacto diplomático. Omán hizo de árbitro. Las conversaciones se retomaron en febrero y menos de un mes después Israel y EE.UU. volvieron a la guerra.
Han pasado cinco semanas desde que se inició la campaña militar y no parece que la fuerza permita alcanzar ninguno de los objetivos políticos marcados.

El Sur Global ve a Irán como un David que lucha contra el Goliat del imperialismo​

El régimen iraní se ha fortalecido. Muchos países, sobre todo en el Sur Global, esperan que resista la agresión. Lo ven como un David luchando contra el Goliat del imperialismo.

Si en mayo del 2018 Trump hubiera mantenido el acuerdo, habría reforzado a Hasan Rohani, que, junto a Mohamed Jatamí, ha sido el presidente más reformista de Irán. Es posible que Rohani, Jatamí y otros reformistas hubieran apartado al líder supremo Ali Jamenei y hoy Irán sería una república más moderada y el mundo tendría acceso a energía más barata.

A Trump parece que no le importa el futuro de Irán. Dice que no le importan los 400 kilos de uranio enriquecido que los ayatolás tienen a buen recaudo y dice que tampoco le importa que Ormuz siga cerrado. Cree que, al ser EE.UU. exportador neto de petróleo, es inmune a la presión inflacionaria que afecta ya a medio mundo. Parece no saber que en un mercado energético globalizado, la falta de oferta –como es ahora el caso– encarece los precios en todas partes, también en las gasolineras norteamericanas, donde el galón de súper ya ha subido un 36% y se vende a cuatro dólares.

El coste humano y económico de esta guerra nunca justificará los fines. Trump ha dilapidado el capital moral que le que quedaba a Estados Unidos. Vive en los márgenes de la verdad. Nadie se atreve a mostrársela. La fiscal general, Pam Bondi, lo ha intentado y ha sido despedida.

“En tiempos de guerra mandan los criminales”, dijo Erasmo en el siglo XVI​

Las naciones más poderosas se definen por sus alianzas, no por sus enemigos. A Trump no le gusta Europa, ni Canadá, ni la OTAN. Desdeña a los países africanos y asiáticos, así como a la mayoría de los latinoamericanos. Se entiende con Putin y Netanyahu.

“En tiempos de guerra mandan los criminales”, dijo Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI.

La guerra pasará y los criminales se esconderán durante una temporada. Nadie sabe cuándo, pero llegará ese día. Así ha sido siempre. Llega un día en que recuperamos la fe en nosotros mismos y nos damos cuenta de que no se nos ha permitido vivir en paz. La misma democracia que no puede extirpar el fascismo de sus entrañas es el único sistema político que tiene fe en la gente, el único que te pide que tengas fe en los desconocidos. Y alguien, algún día, en Estados Unidos, Hungría y otras democracias en peligro, dirá basta. Siempre hay alguien que dice basta al monstruo que nos amarga la vida.

Xavier Mas de Xaxàs

"Donald Trump, lo hemos dicho muchas veces, no es una anomalía, es un síntoma de la decadencia de las democracias capitalistas, el ejemplo más claro en 80 años de cómo el fascismo pervive en el núcleo duro del sistema político y económico. Ni el derecho internacional, ni el sufragio universal, ni el comercio mundial han logrado extirparlo. Vive del voto de los fanáticos y los engañados, de las manipulaciones corporativas y la
influencia de naciones hostiles."

"La guerra pasará y los criminales se esconderán durante una temporada. Nadie sabe cuándo, pero llegará ese día. Así ha sido siempre. Llega un día en que recuperamos la fe en nosotros mismos y nos damos cuenta de que no se nos ha permitido vivir en paz. La misma democracia que no puede extirpar el fascismo de sus entrañas es el único sistema político que tiene fe en la gente, el único que te pide que tengas fe en los desconocidos. Y alguien, algún día, en Estados Unidos, Hungría y otras democracias en peligro, dirá basta. Siempre hay alguien que dice basta al monstruo que nos amarga la vida."

Qué bueno todo el artículo, compañero, escogí esos dos trocitos que a mí me dicen mucho
el final es un cachito de esperanza.Un abrazo
 
DÓNDE ESTÁ LA DEMOCRACIA

Dónde estás, democracia,
en esa nación tan omnipotente,
será en la desgracia
de la tan pobre gente
de no ser de su yugo ni consciente.

El uno de cien tiene
el noventa por ciento de riqueza
y el resto más sostiene,
clase de tal pereza
que presume de noble, ¿qué grandeza?

Ahora con motores
que sustituyen a tantos esclavos;
no quieren sus labores
que sólo se atan cabos
en el día de gracias con los pavos.

Profundas diferencias
entre las clases nativas sociales,
se mira obsolescencias,
del que, con dinerales,
es el culpable de todos sus males.

Destruyen las naciones
que ante sus imperios no se doblegan
y con sus condiciones
solamente se apegan
al robo con las tropas que despliegan.

Apoya a genocidas
que quieren expandir sus aledaños,
con sus acometidas,
sin caso a los escaños
y sin ver los mundiales altos daños.

Los dos son imputados
por delitos muy graves cometidos,
mas buenos abogados
los tienen retraídos,
en estos dos estados corrompidos.

Es el pueblo elegido
para instaurar la ley del talión de antes
y ya lo conseguido
supera en los talantes
al imperio más antiguo en aberrantes.

E. Fdez. Castro.
Buena crítica, compañero, un abrazo
 

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