Marion Will
Poeta recién llegado
Acompáñame en mi silencio,
mientras hago memoria de quién soy;
la eternidad nos habla en el vacío.
La luz pálida de la mañana nos espera,
donde el día y la noche se confunden.
Desnudos de lo ilusorio,
abandonados a la plácida ingravidez
bailamos y giramos en nuestra respiración,
como derviches flotando en el aire.
El tiempo se llevó las horas del reloj;
la arena se detuvo, la clepsidra se vació.
Se cuela en mi recuerdo
una canción de niñez,
despertando emociones en mi cuerpo.
Como una reminiscencia,
dulce e inexorable me susurra:
- "Todo está hecho, pesado y medido. Confía..."
Marion Will
mientras hago memoria de quién soy;
la eternidad nos habla en el vacío.
La luz pálida de la mañana nos espera,
donde el día y la noche se confunden.
Desnudos de lo ilusorio,
abandonados a la plácida ingravidez
bailamos y giramos en nuestra respiración,
como derviches flotando en el aire.
El tiempo se llevó las horas del reloj;
la arena se detuvo, la clepsidra se vació.
Se cuela en mi recuerdo
una canción de niñez,
despertando emociones en mi cuerpo.
Como una reminiscencia,
dulce e inexorable me susurra:
- "Todo está hecho, pesado y medido. Confía..."
Marion Will