Martín Renán
Poeta adicto al portal
¿Dónde te encuentro buscándote el alma?
Acaso, mujer naciste en el costado magdalena,
y la sabia erudición de un Judas enamorado.
No, no pronuncio tu nombre de alta alcurnia.
Todo el rosario de esta fe baja,
donde crece esa cruz, que engendra,
ostracismo en tu vientre. ¡Tierra edénica!
Mujer, tú que naciste en la cuja de mi emoción,
regreso, de mi vuelta puesto a prueba contigo;
y de aquel agravio injusto, resucita la sed de Jesús.
Desde nupcias reptan como sierpes esta agonía,
y me asfixio en desvelo, a puertas de tu amor.
De qué piedad, ceja de enlutar tardes abismales,
que, encierra toda mi obstinación.
Acaso, mujer naciste en el costado magdalena,
y la sabia erudición de un Judas enamorado.
No, no pronuncio tu nombre de alta alcurnia.
Todo el rosario de esta fe baja,
donde crece esa cruz, que engendra,
ostracismo en tu vientre. ¡Tierra edénica!
Mujer, tú que naciste en la cuja de mi emoción,
regreso, de mi vuelta puesto a prueba contigo;
y de aquel agravio injusto, resucita la sed de Jesús.
Desde nupcias reptan como sierpes esta agonía,
y me asfixio en desvelo, a puertas de tu amor.
De qué piedad, ceja de enlutar tardes abismales,
que, encierra toda mi obstinación.