Dónde te encuentro

Martín Renán

Poeta adicto al portal
¿Dónde te encuentro buscándote el alma?
Acaso, mujer naciste en el costado magdalena,
y la sabia erudición de un Judas enamorado.

No, no pronuncio tu nombre de alta alcurnia.
Todo el rosario de esta fe baja,
donde crece esa cruz, que engendra,
ostracismo en tu vientre. ¡Tierra edénica!

Mujer, tú que naciste en la cuja de mi emoción,
regreso, de mi vuelta puesto a prueba contigo;
y de aquel agravio injusto, resucita la sed de Jesús.

Desde nupcias reptan como sierpes esta agonía,
y me asfixio en desvelo, a puertas de tu amor.

De qué piedad, ceja de enlutar tardes abismales,
que, encierra toda mi obstinación.
 
Martín...
que profundos sentimientos de amor y nostalgia encierran tus maravillosos versos, en cuales se puede sentir esa desesperada búsqueda de tu musa a la que necesitas encontrarla para reencausar el camino y juntos transitar por su senda. Un placer vovler a visitarte, te djo un gran abrazo!!
 
¿Dónde te encuentro buscándote el alma?
Acaso, mujer naciste en el costado magdalena,
y la sabia erudición de un Judas enamorado.

No, no pronuncio tu nombre de alta alcurnia.
Todo el rosario de esta fe baja,
donde crece esa cruz, que engendra,
ostracismo en tu vientre. ¡Tierra edénica!

Mujer, tú que naciste en la cuja de mi emoción,
regreso, de mi vuelta puesto a prueba contigo;
y de aquel agravio injusto, resucita la sed de Jesús.

Desde nupcias reptan como sierpes esta agonía,
y me asfixio en desvelo, a puertas de tu amor.

De qué piedad, ceja de enlutar tardes abismales,
que, encierra toda mi obstinación.
Muy buen trabajo amigo Martin! excelente escrito! un placer amigo Martin! saludos, feliz tarde, y hasta pronto.
 
¿Dónde te encuentro buscándote el alma?
Acaso, mujer naciste en el costado magdalena,
y la sabia erudición de un Judas enamorado.

No, no pronuncio tu nombre de alta alcurnia.
Todo el rosario de esta fe baja,
donde crece esa cruz, que engendra,
ostracismo en tu vientre. ¡Tierra edénica!

Mujer, tú que naciste en la cuja de mi emoción,
regreso, de mi vuelta puesto a prueba contigo;
y de aquel agravio injusto, resucita la sed de Jesús.

Desde nupcias reptan como sierpes esta agonía,
y me asfixio en desvelo, a puertas de tu amor.

De qué piedad, ceja de enlutar tardes abismales,
que, encierra toda mi obstinación.
Tocar mas alla de la realidad, establecer espacios y estimu los
para esa realidad asfixiante, se crea asi un presentimiento
maximo de tristeza. excelente. saludos de luzyabsenta
 

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